05 Agosto 2008 Seguir en 
Los Juegos Olímpicos están a horas de comenzar . Sin embargo, en Shanghai no se vive lo mismo que en Beijing. La cuestión deportiva de un evento de semejante envergadura no se siente como en la capital china y al final Lionel Messi se lleva todas las miradas. Los carteles de Beijing 2008 están desde la salida del aeropuerto de Shanghai hasta el centro mismo de la ciudad. Los voluntarios y su amabilidad también dicen presente pero en la "Nueva York de China" no se vive lo mismo que en la capital del país. Esta imponente ciudad, que tiene 16 millones de habitantes, recibirá únicamente partidos de fútbol y por eso el clima no es el mismo. El fútbol súper profesional de estos tiempos terminó por provocar que el torneo olímpico se transforme en un mini Mundial, en el cual el espíritu amateur quedó guardado en el arcón de los recuerdos. Cada vez que un equipo se va a entrenar sale custodiado por varios patrulleros y motos; como si en vez de jugadores de fútbol los micros trasladaran presidentes. Hasta se cortan calles para que puedan pasar y sólo falta que al bajar de los micros les pongan una alfombra roja. En la noche del lunes, cuando estaban cerca de llegar al hotel, los jugadores argentinos fueron saludados durante dos cuadras por un número importante de fanáticos. Las miradas se posan en Messi, un chico que no transmite muchas cosas y da una imagen de ser tímido. Sin embargo, el astro de Barcelona cada vez que puede y lo dejan trata de satisfacer a todos sus fanáticos. Se deja sacar una foto y firma autógrafos. Unos chicos se emocionaron hasta pegar gritos (algo común en China, donde todos levantan la voz por cualquier cosa) cuando pudieron sacarle una foto desde unos 40 metros. El jueves, cuando comience a rodar la pelota, el seleccionado argentino se sentirá local a miles de kilómetros de su casa. Todo gracias a Messi.
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