Una obra de orfebrería cargada de drama

Por Rodolfo Modern. NOVELA.

27 Jul 2008
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IMPECABLE. El autor Eduardo Levy Yeyati es un maestro del lenguaje en polifónico relato.

Eduardo Levy Yeyati es un nombre que hay que retener. Esta, su segunda novela, que seguramente responde a una necesidad imperiosa, poco tiene que ver con su vocación de economista ni con los altos títulos alcanzados en el ejercicio de esta profesión. Es la literatura la que aquí lo mueve. Y debemos felicitarnos de que dentro del marco de una novela policial (Chandler y Hammet son expresamente mencionados) podamos gozar de algo prolijamente ideado y brillantemente ejecutado. A diferencia, cabe decirlo, de tanto producto verborrágico, insípido, inverosímil que nuestros novelistas locales suelen propinarnos.
El autor es un maestro del lenguaje, al que dota de los más variados ropajes, lo que ya sería bastante. Pero, en el espacio que la novela policial ofrece en sus no demasiadas variedades, Yeyati despliega en los diversos episodios que integran la narración, la exposición de vidas algo paralelas, algo asimétricas, referidas a las existencias de sus atribulados y desencantados protagonistas: el detective privado Gallo (a cuyo diseño no son ajenos Philip Marlowe y Sam Spade) y su colega de desventuras, el Escritor. Sus trágicas vivencias se intercalan además con las de otros personajes en episodios cargados de dramatismo e infelicidad.
Sin embargo, el lenguaje utilizado realza los hechos, los torna atrapantes, y obliga a leer y leer hasta llegar a un final no del todo cerrado, tal como se estila en este polifónico relato. Aparte de la psicología, escueta pero precisamente trazada, de los personajes femeninos expuestos en las páginas de esta impecable novela, ejemplo de una orfebrería ejemplar.© LA GACETA

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