Un rebelde desertor salvó a dos rehenes

El presidente venezolano, Hugo Chávez, se ofreció para ir en busca de Betancourt a la selva colombiana. La misión sigue a la espera de una señal de las FARC. Dos secuestrados salieron del encierro junto con su propio custodio. Un video.

05 Abr 2008
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PROTESTA. Un hombre porta un gigantesco poster de Ingrid, tal como se la vio por última vez en un video. FOTO AFP

BOGOTA.- Un guerrillero de las FARC desertó del grupo armado y se llevó con él a dos rehenes a quienes custodiaba en una zona selvatica del sur de Colombia. Estas personas liberadas no se encuentran en la lista de "canjeables", en la que sí figura Ingrid Betancourt, la política franco-colombiana cuyo rescate piden numerosos países, dado su gravísimo estado de salud.
Según el defensor del Pueblo Vólmar Pérez, el guerrillero desertor se entregó el jueves a las autoridades en las afueras de la ciudad de Pasto, capital del departamento de Nariño. Junto con él se hallaban John Pérez y Juan Carlos Bernal, que habían sido secuestrados a mediados de 2006 en los departamentos de Guaviare (sur) y de Valle del Cauca (suroeste), y por quienes la guerrilla exigía gruesas sumas de dinero a sus familias.

Nueva vida y recompensa
El desertor custodiaba a los dos secuestrados en Caquetá (sur) y escapó con ellos hace tres semanas a través de la selva. Ahora pidió acogerse a un programa del gobierno para ayudar a los miembros de grupos armados ilegales que quieren reincorporarse a la vida legal. Pero también recibirá la recompensa ofrecida por el presidente Alvaro Uribe a los guerrilleros que decidan desertar y entregar a los secuestrados en su poder.

Escepticismo
Mientras tanto, una misión encabezada por Francia para socorrer a Betancourt se mantiene al borde del fracaso. El canciller español Miguel Angel Moratinos, cuyo país colabora junto con Suiza en la iniciativa francesa, admitió que los mensajes de la guerrilla a la misión humanitaria no son muy alentadores. Las FARC anunciaron el jueves que se acabaron los gestos humanitarios y que la única vía de salvación para Betancourt es el canje de unos 40 rehenes por 500 guerrilleros presos, incluidos dos que se hallan en Estados Unidos. Rodrigo Granda, "canciller" de las FARC, fue el encargado de difundir esta advertencia. Este jefe guerrillero había sido puesto en libertad en 2006, por pedido de Francia, en un intento por avanzar con el canje humanitario. La intervención de Granda en esta cuestión causó sorpresa en Bogotá. Según el gobierno, Granda aceptó la condición de no volver a la actividad subversiva cuando salió de la cárcel. En medio de la incertidumbre sobre el resultado de los esfuerzos para, al manos, atender la salud de los rehenes enfermos, se multiplican las marchas bajo el lema de "Todos somos Betancourt" que se realizan desde hace tres días en ciudades de Colombia y en el exterior, para pedir la libertad de los 2.800 secuestrados por las FARC. A esa manifestaciones masivas se unieron Gloria Polanco, Clara Rojas y Jorge Eduardo Gechem, tres de los seis ex rehenes liberados en enero en forma unilateral, como un gesto de la guerrilla hacia Hugo Chávez. El presidente venezolano, que fue mediador ante la guerrilla el año pasado, se ofreció para ir con su par francés, Nicolas Sarkozy, a buscar a Betancourt en la selva. La mediación de Chávez fue interrumpida en noviembre por Uribe, que lo acusó de haberle dado excesivo protagonismo político a las FARC.

Prueba de vida
Por otra parte, la congresista colombiana Piedad Córdoba, que colaboró en la mediación de Chávez, mostró en Bogotá una prueba de vida de un rehén que llegó a sus manos. Se trata de un video en el que el ex congresista Tulio Lizcano pide la intervención de Chávez. "Como buen soldado bolivariano, haga usted lo imposible para sacarnos de esta selva en la que nos estamos pudriendo", dice Lizcano, secuestrado cuando era legislador hace siete años. (Télam-AFP-NA)

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