La protesta del campo ha hecho visible una nueva forma de ruralidad

Expertos opinan que internet y la globalización han neutralizado las distancias entre la cultura rural y la urbana. Un filósofo y un sociólogo trazan un recorrido histórico de la identidad del hombre "del interior". Alberdi y la ciudad.

ENTRE EL CAMPO Y LA CIUDAD. Los ruralistas tucumanos se sumaron a la protesta que tuvo alcance nacional. LA GACETA/HECTOR PERALTA
ENTRE EL CAMPO Y LA CIUDAD. Los ruralistas tucumanos se sumaron a la protesta que tuvo alcance nacional. LA GACETA/HECTOR PERALTA
03 Abril 2008
Con el poncho al hombro, modulando las palabras con aire de payador, el hombre leyó un poema en el que también fue aludido el Martín Fierro, el clásico de la poesía gauchesca, y se llevó el aplauso de una multitud que en realidad estaba expectante de los discursos de la dirigencia rural anunciando el final del paro. Sin embargo, esa "intervención artística" en Gualeguaychú que ayer vieron todos los argentinos muestra que detrás de la protesta del campo no sólo hay aspectos económicos sino, además, sociológicos y culturales.
La semana pasada, cuando LA GACETA le requirió una consulta al analista político Sergio Berensztein, él dijo que el escenario argentino acaba de encontrar en el campo un nuevo actor político.
En una dirección parecida se le oyó decir a Rosendo Fraga que se acaba de conformar una nueva clase media: la clase media rural. Fraga opinó que en los últimos años hubo un gran cambio en el sector agropecuario porque la clase media que se debilitó en las zonas urbanas se fortaleció en las rurales. ¿Ha cambiado el concepto de campo, desde una perspectiva sociológica? Al parecer, sí, y numerosos estudios acerca de ese tema hablan de una "nueva ruralidad", y desarrollan términos como "ruriurbano", para sintetizar esa familiaridad que parece haberse dado entre la cultura del campo (tradicionalmente considerada conservadora), y la de la ciudad, a la que se suele ver como el espacio de modernidad.
Eduardo Farber, docente de la cátedra Sociología Agraria en la Facultad de Agronomía y Zootecnia de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), afirma que en el mundo actual, por efectos de la globalización y de internet, la distancia entre el campo y la ciudad se ha ido estrechando. ¿Cómo viven los productores? Esta gente ya no es la gente de hace medio siglo, que estaba aislada de todo. Hoy, el hombre de campo es alguien que tiene internet, que está contectado con el mundo. En muchas cosas, ese productor sabe más que uno.
En el mundo actual, hablar de campo versus ciudad es una primera gran dificultad", observa el ingeniero agrónomo y Magister en Sociología.
"El actual hombre de campo está en la citrícola, en el ingenio, cargando camiones. Está también el patrón de estancia, pero aggiornado, y cada vez se va diluyendo más. Hoy, la gente del campo está compartiendo una vida con la de la ciudad. Y hay que señalar que el campo no es homogéneo: están los que vienen del campo, y están los recién llegados. No hay que olvidar que muchos lo han tomado al campo como una opción para enriquecerse en tres años", reflexionó Farber. Sin embargo, asegura que "la gente sólo deja el campo si la expulsan". "Desde el punto de vista de un imaginario cultural, el campo te da un ambiente social con el cual intercambiar tu vida cara a cara: "yo soy del pueblo tal, y vos del pueblo tal". Y esa relación te une de por vida. En el campo compartimos la misa, jugamos al fútbol, al sapo, a las bochas...", apunta el especialista.
El filósofo Gaspar Risco Fernández fue titular del Consejo de Difusión Cultural en los años 60. El autor de la "Antropología cultural del azúcar" y experto en Filosofía Medieval defiende la identidad rural.
Risco afirma que el feudalismo agrario nacido de las cenizas del Imperio Romano garantizó una matriz federal, aunque reconoce que esa ruralidad ha sufrido transformaciones con el tiempo, y que la vida del hombre rural en Latinoamérica ("tironeado entre patricios y caudillos) no ha sido fácil. ¿Cuándo se desdibuja la cultura del campo en la Argentina? Arriesga una hipótesis.
"Puede llevar a debate, pero creo que esa ?desrruralización? viene de esa idea de Alberdi de que todos tenemos que ser ciudadanos. Instala con tanta fuerza el concepto de civilidad, de institucionalidad, que terminó imponiendo el paradigma de la vida de la ciudad". Y concluye: "la política educativa ha sido siempre aculturadora, ha taponado lo anterior, y ha instalado una nueva cultura: nos hemos instituído como Nación haciéndonos ?ciudadanos? a costa de ir perdiendo nuestras identidades regionales y lugareñas".

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