Tucumán pidió justicia para Suyana

Tucumán pidió justicia para Suyana

La tapir reintroducida murió aparentemente a manos de un cazador y, aunque se denunció el hecho, la Justicia todavía no ha identificado ni apresado al responsable. Para pedir avances en la causa, cientos de ambientalistas se reunieron en plaza Independencia

Tucumán pidió justicia para Suyana

Laura García no puede contener las lágrimas. Está quieta y en silencio escuchando lo que dicen los demás concurrentes. Sostiene un cartel y cada tanto rompe en llanto con fuerza. Tiene muchísima bronca y dolor -dirá luego-; lo que ha sucedido le parte el alma. Es que ella, como otras decenas de personas, ha estado detrás de una propuesta sin precedentes en Tucumán: el Proyecto Tapir, que busca reintroducir una especie extinta en la provincia hace más de 80 años. Hace pocos meses celebraron una noticia única: dos ejemplares volvieron a su hábitat. Pero ahora, en la plaza, no hay ningún festejo: una de ellas, Suyana, fue asesinada por un cazador furtivo. Y la causa para encontrar al responsable -dicen los presentes- no avanza. Laura no es la única triste y enojada; todos piden lo mismo: justicia por Suyana.

Llegó en 2018 a la Reserva Experimental de Horco Molle (REHM) luego de ser rescatada de ahogarse en Jujuy. Desde sus tres meses, fue cuidada y amada por quienes la recibieron; no por nada la llamaron “Suyana”, que en quechua significa esperanza. Con mucha expectativa, se la preparó para retornar a su ecosistema. Y volvió a donde pertenecía; se la monitoreó con mucho cuidado hasta que hace 10 días se le perdió el rastro. Y el desenlace fue el peor. “Lo que tenemos que demostrar con esta tragedia es que meterse con un animal de fauna amenazada es un problema, y tiene consecuencias”, resaltó a los presentes Juan Pablo Juliá, director de la Reserva Experimental de Horco Molle (REHM).

La muerte de la tapir se confirmó hace seis días; inmediatamente se hizo la denuncia formal a la Justicia y, al día de hoy, no hay novedades del caso. Por esto es que miembros de la REHM, de la Facultad de Ciencias Naturales e Instituto Miguel Lillo y ambientalistas de la provincia se congregaron en plaza Independencia. “No sabemos por qué (la causa) no avanza”, advirtió más temprano a LG Play el biólogo.

Acto ilegal

En la plaza se dispusieron dos ejemplares en tamaño real de los animales. Los niños se acercaban a verlos y los adultos depositaban algunos mensajes: “a Suyana la mató el especismo”, “la esperanza no se extingue” o “matar la esperanza es abrazar la derrota” son algunas de las consignas. Y mientras algunos nenes corren con máscaras de tapir, los más grandes empiezan a hablar.

Lo que ha pasado es grave: el asesinato de Suyana, además de ser un hecho ética y moralmente repudiable, constituye un delito. Y debe penado -indicó Juliá-. A nivel nacional, existe la ley Nº 22.421 que regula y protege la fauna silvestre; y pena hasta con cinco años al que cazare animales en peligro. La ley provincial N° 6292 prohibe la matanza, hostigamiento, persecución, búsqueda, acoso y apresamiento de la fauna silvestre; además, establece adoptarlas medidas necesarias para asegurar la repoblación y perpetuación de especies en peligro, como es el caso del tapir.

“Lo primero que hay que decir es que no es normal que pasen cuatro días y no se ordene un allanamiento -indicó el activista Mauricio García Villanueva-; cada hora que pasa es más tiempo para el delincuente que ha matado un animal de muy difícil recuperación. Y lo segundo que tenemos que decir es el nombre de la fiscal a cargo: Mariana Rivadeneira”.

Quien tomó la palabra también fue Natalia Dávalos, del área de Educación Ambiental de la REHM. “Queremos seguir adelante: la esperanza no se extingue. Creemos que sí se puede; la sociedad sí está preparada y sí podemos tener a nuestros animales. Todos podemos sacar este proyecto adelante -dijo entre lágrimas-; esto es de todos los tucumanos [...] todos juntos podemos”.

Una reacción extraordinaria

Las palabras de Natalia no pasaron desapercibidas. Lo que pasa es que en los últimos días se cuestionó el proyecto y se abrió el debate sobre si Tucumán está preparado para esta iniciativa. Hace dos días, la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) publicó un artículo en el que reflexiona sobre esta cuestión. “Ante la masiva repercusión que tuvo el crimen contra Suyana, podemos decir que la respuesta que surge es un rotundo ‘si’ fundamentado, en principio, por el apoyo y las muestras de solidaridad que ha recibido el proyecto, tanto de particulares como de instituciones relacionadas con la conservación. Estos hechos, demuestran que gran parte de la sociedad tucumana se siente identificada con el proyecto y por lo tanto, gravemente injuriada por la pérdida de Suyana”, explicaron.

En comunicación con LG Play, Juliá fue claro. “Los tucumanos no son los que no están preparados; reaccionamos de una manera extraordinaria mostrando que queremos que vuelvan los tapires a Tucumán. El que no está preparado es el que mató a Suyana, el único culpable; no le echemos la culpa ni a Suyana ni a la Universidad. Se hizo un trabajo a conciencia, dónde participa muchísima gente; somos 50 profesionales y estudiantes detrás de todos los tapires. Y hay toda una sociedad que quiere que los tapires vuelvan. Una persona no nos puede vencer”, advirtió.

Cómo sigue todo

“La pérdida irreparable de Suyana golpea fuertemente al proyecto, no sólo porque este ejemplar constituye una pieza fundacional de la restauración de la población más austral de tapires de las yungas, sino porque al tratarse de una hembra, en una población muy pequeña, se afecta significativamente la tasa de crecimiento de esa población”, indicaron en el comunicado y aseguraron: “el proyecto no pierde de vista su objetivo y continúa en marcha [...] tenemos la tarea de demostrar la resiliencia de este proyecto, trabajando fuertemente en todos los aspectos que creamos que deben mejorarse, para lograr el objetivo ambicioso de regresar al tapir a Tucumán, porque hoy han matado a Suyana, pero la esperanza no se extingue”.

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