“Un congreso golpista copado por la derecha nacional”

La mirada del abogado Richard O’ Diana Rocca, catedrático en la Pontificia Universidad Católica

EL PRESIDENTE DEPUESTO. Pedro Castillo Terrones y Dina Boluarte ganaron las elecciones de 2021. reuters EL PRESIDENTE DEPUESTO. Pedro Castillo Terrones y Dina Boluarte ganaron las elecciones de 2021. reuters
11 Diciembre 2022

El miércoles, el presidente de la República del Perú, Pedro Castillo Terrones, decidió disolver el Congreso. Tras el anuncio, el Congreso sesionó de emergencia y declaró la vacancia presidencial, es decir que votaron por la destitución del mandatario. La fiscal Patricia Benavides ordenó la detención del mandatario, quien fue retenido en la Prefectura de Lima por la Policía Nacional.

El líder de izquierda que asumió al poder en julio de 2021, había anunciado un gobierno de “excepción”, al tiempo que convocaría en el más breve plazo a elecciones legislativas, con facultades constituyentes, para elaborar una nueva Constitución en un plazo no mayor de nueve meses. “El presidente Pedro Castillo ha dado un golpe de Estado. Ha violado el artículo 117 de la Constitución de Perú y ha pasado a la ilegalidad. Esto es un autogolpe”, dijo el analista político Augusto Álvarez, a poco de ocurrido los acontecimientos.

Castillo fue reemplazado por la vicepresidenta Dina Boluarte, quien asumió el miércoles. “Solicito una tregua política para instalar un gobierno de unidad nacional”, dijo en su primer discurso, tras jurar como el sexto mandatario del país en sólo cinco años. Ella se comprometió a formar un amplio gabinete de “todas las sangres”. “Pido un plazo, tiempo valioso para rescatar al país de la corrupción y el desgobierno”, dijo.

La abogada Boluarte era hasta hace poco tiempo una desconocida para la mayoría de peruanos. En 2018 logró apenas un 4% de los votos en la elección de alcalde para un distrito de Lima y perdió el año pasado una candidatura para un escaño en el Congreso. Se hizo conocida con Castillo, como acompañante en la fórmula presidencial, cuando la pareja ganó las apretadas elecciones del 2021 con el partido marxista Perú Libre.

“El presidente Castillo disolvió el Congreso de la República argumentando que no lo dejaban trabajar y ordenó una reestructuración de todos los poderes del Estado, poder Judicial, Tribunal Constitucional y Ministerio Público. Unas horas después el Congreso de la República procedió con la revisión de la tercera moción de vacancia contra Pedro Castillo y con 101 votos a favor, aprobó dicha emoción vacando ipso facto al presidente de la República”, le dijo a LA GACETA Richard Andre O’ Diana Rocca, abogado por la Pontificia Universidad Católica y profesor de la Facultad de Derecho de casa de estudios.

El catedrático señaló que muchos abogados constitucionalistas ya se han pronunciado sobre la cuestión. “Legalmente, la disolución del presidente Castillo no tuvo asidero constitucional. Según la Constitución de 1993, en el Perú para que una disolución del Congreso proceda tendría que el presidente haber presentado una segunda cuestión de confianza que haya sido denegada por el Congreso de la República”.

Master en Comunicación Política e Institucional por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, O’ Diana Rocca afirmó que si bien es cierto que legalmente la disolución del Congreso por parte de Castillo no tenía asidero constitucional y por ende, sí podría ser considerado un golpe de Estado lo que hizo Castillo, no quiere decir que “políticamente no hayamos tenido un escenario, donde esa situación no haya podido ser considerado inevitable, En ese sentido, lamentablemente en el Perú tenemos ya por muchos años diría yo una crisis política de representatividad, donde hay múltiples poderes de derecha e izquierda, que están enfrentándose sin escuchar a las personas y al pueblo de a pie”.

El catedrático, que además ha realizado investigaciones en los campos del derecho ambiental y de los pueblos indígenas, manifestó que “tenemos un Congreso que desde el día uno, antes que Castillo asumiera el poder, trató de vacarlo con múltiples artimañas con altas dosis de racismo y clasicismo”. “Lamentablemente el presidente de Castillo fue arrinconado por una clase política que no lo reconocía y cayó finalmente en un error suicida golpista. Eso no quiere decir que lo que haya hecho el Congreso finalmente haya estado bien. Prevaleció una postura que, aunque amparada por la ley, lamentablemente reivindica un congreso golpista como el peruano, que lamentablemente está copado por la derecha nacional”, dijo.

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