¿Qué hay detrás de la discusión por Ganancias?

Sugieren la creación de “un impuesto a los ingresos personales”.

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Marcelo Aguaysol
Por Marcelo Aguaysol 01 Noviembre 2022

El salario no es ganancia. La frase se repite en cada campaña proselitista. La proclaman los sindicalistas y la repiten los políticos como una manera de explicar que ese salario es fruto del esfuerzo de los trabajadores y que, por lo tanto, no deberían ser alcanzados por imposiciones. Sin embargo, ese impuesto no hace más que categorizar a los trabajadores, más allá de que superen el mínimo no imponible, entre aquellos que serán plenamente alcanzados de los otros que se mantiene con las exenciones. No todos son iguales ante el fisco, parece ser la reflexión a esta situación. El tratamiento del presupuesto fue motivo de un debate poco serio sobre el impuesto a las ganancias, según el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa). “En esta oportunidad se volvió a intentar, sin éxito, eliminar la exención que gozan los empleados judiciales y simultáneamente -y de manera muy poco transparente- se ampliaron las exenciones en favor de los camioneros.  Mientras tanto, se sigue pasando por alto el debate sobre la enorme cantidad de exenciones en favor de determinadas entidades y grupos de trabajadores y los serios problemas de diseño que tiene el tributo”, remarca la entidad en su último reporte.

En la férrea resistencia a pagar Ganancias por los ingresos personales subyace un alto grado de hipocresía, puntualiza Idesa. Por un lado, está muy internalizado -especialmente entre los dirigentes- el objetivo de avanzar hacia una sociedad más igualitaria e inclusiva. Por el otro, con el mismo énfasis, se rechaza la principal herramienta tributaria con que cuenta el Estado para contribuir a una distribución más progresiva del ingreso. Un factor que contribuye a esta contradicción es usar la denominación impuesto a las “ganancias”, cuando en realidad se trata de un impuesto a los “ingresos”. De hecho, en el resto del mundo se usa la denominación “income tax” (impuesto sobre la Renta).

¿Cuánto recauda el impuesto a los ingresos sobre las personas humanas? Según información publicada por la  Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la CEPAL se observa que:

• En la Argentina se recauda casi  el 2% del PBI.

• En Uruguay recauda un 4% del PBI, en Brasil un 3% del PBI y en Chile el 2% del PBI.

• En los países desarrollados el impuesto a los ingresos personales recauda un 8% del PBI en promedio.

Según Idesa, estos datos muestran que en la Argentina se paga muy poco impuesto a las ganancias. “En los países de mayor desarrollo social se paga cuatro veces más. Entre los países vecinos, en Uruguay se paga dos veces más y en Brasil un 50% más que en la Argentina. En Chile, un país que es considerado por la mayoría de los argentinos como socialmente injusto, se paga lo mismo que en Argentina. Se trata de evidencias muy contundentes que muestran la flagrante contradicción entre lo que se declama y lo que se practica”, detalla la entidad.

La Argentina tiene como agenda prioritaria y urgente un ordenamiento tributario integral. Un componente clave son las imposiciones sobre los ingresos laborales de las personas que actualmente se aplican de manera muy arbitraria a través de diferentes imposiciones. En el caso de los asalariados tributan los aportes personales (14% del salario para ANSES y PAMI) hasta $ 475.000 y el impuesto a las Ganancias que se aplica sobre remuneraciones que superan los $ 330.000 con alícuotas que arrancan en el 5% y rápidamente llegan al máximo del 35%. En el caso de los cuentapropistas, los de más bajos ingresos son beneficiados con el Monotributo que tiene una cuota fija que representa apenas un 4% de los ingresos y los de mayores ingresos, además de aportes a la seguridad social, pagan ganancias a partir de $ 95.000 mensuales. El esquema es muy distorsivo e inequitativo, subraya.

La solución no pasa por seguir agregando parches, sino por unificar todos los impuestos al trabajo en un único “impuesto a los ingresos personales”, expresa la consultora. Este tributo debería ser aplicable sobre el total de las remuneraciones, con mínimos no imponibles iguales para todos, y alícuotas progresivas que aumenten con el nivel de ingreso de manera suave para evitar “saltos” en la presión tributaria. No se debe contemplar ningún tipo de exención salvo reintegros de gastos asociados a la actividad que se desarrolla. Para ser consistente con ello hay que establecer con claridad que la misma remuneración que se use para determinar el impuesto a los ingresos se usará a los fines previsionales y laborales. “Esto es, si se regula una exención al impuesto, la parte exenta no se considerará para el cálculo del haber jubilatorio, ni para las indemnizaciones laborales”, remarca.

No se va a salir de la decadencia renovando el statu quo. Un ordenamiento integral del sistema tributario basado en la simplificación y la unificación de impuestos es urgente. Así como el IVA tiene que absorber Ingresos Brutos, impuestos internos y tasas municipales, el impuesto a los ingresos del trabajo tiene que absorber aportes personales y Ganancias, finaliza Idesa.

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