DISFRUTANDO. Jana (de verde y con corona) ama subirse al escenario y sentir el calor del público. Además, aprende de todos sus compañeros cirqueros. la gaceta /fotos de diego araoz y archivo personal Jana Dresdner
14 Agosto 2022 Seguir en 

A diferencia de quienes viven en forma establecida, los artistas de circo y sus familias recorren el mundo para expandir su arte.
CON UNA GRAN SONRISA. Un rato antes de que empiece la función, la pequeña artista ya está lista para salir a actuar. Su número de acrobacias se presenta en el segundo acto.
Los hijos nacen y crecen en ese ambiente; y es difícil que quieran hacer otra cosa, dice Fernando Dresdner, representante del circo Safari.
Su hija Jana es el perfecto ejemplo: sus papás cuentan que desde muy pequeña quiso empezar a prepararse para formar parte de la troupe. Pasó dos años estudiando y perfeccionándose antes de empezar a hacer acrobacias en las funciones.
BUENA ESTUDIANTE. La niña no sólo es disciplinada para las acrobacias; también es muy buena alumna. Los viajes no son un obstáculo para ella.
A sus nueve años, la niña brilla en cada de sus actuaciones, pero también destaca en su vida escolar y forja amistades donde sea que vaya.
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