El gobierno, ante un cambio para evitar más crisis

El gobierno, ante un cambio para evitar más crisis

Alberto Fernández se enfrenta al dilema de tomar la decisión de designar al nuevo ministro o consensuar al reemplazante. El próximo conductor del Palacio de Hacienda deberá hacer el trabajo pendiente y enfrentar una devaluación tal vez más brusca.

Alberto Fernández está frente a un dilema, tal vez uno de los más cruciales, desde que ha sido elegido presidente de la Nación. El jefe de Estado tendrá que definir quién será el reemplazante de Martín Guzmán, que ayer pegó el portazo a la conducción del Ministerio de Economía, con una extensa carta difundida por las redes sociales y en medio de diferencias con la conducción política. Ese nombre, que se conocería hoy, puede ser el resultado de una decisión unilateral del mandatario (en ese caso se menciona el de la economista Cecilia Todesca) o fruto del consenso interno en el Frente de Todos (aquí trascendieron el de Sergio Massa o el de Martín Redrado, que cuentan con peso político propio). Más cercano al corazón del kirchnerismo está Emmanuel Álvarez Agis. Naturalmente también hay “tapaditos” que tiene amplia trayectoria en gestión, pero que se refugian en la edad para decir que no al desafío de encarrilar la economía argentina. Allí se inscriben Roberto Lavagna o Juan Carlos Fábrega.

La gestión de Alberto Fernández transita una curva descendente, con escaso margen de maniobra para apuntalar la imagen de Gobierno. Está envuelto en el juego tripartito de poder, en el que conviven su espacio, el de Cristina Fernández de Kirchner y el de Massa. El Frente de Todos se complementa con los gobernadores, intendentes y sindicalistas, muchos de ellos esperando el desenlace de la novela que protagoniza el binomio gubernamental.

El economista quería el control total del área, incluyendo Energía, un ámbito que, en general, responde a la vicepresidente de la Nación. Pero también avanzar sobre el Banco Central. No lo logró. Así, la titular del Senado alcanzó su objetivo: eyectar a uno de los hombres más cuestionados por su espacio y jaquear, al mismo tiempo, a la Casa Rosada. La crisis del gobierno se trasladó anoche hacia la Quinta de Olivos. Los nombres siguen en danza. Sin embargo, el problema es mayor: el nuevo ministro de Economía tendrá que designar rápidamente al rosario de funcionarios que se alejaron de sus puestos junto con Guzmán. Esa celeridad tiene explicación: una mayor tensión en el mercado financiero y cambiario ante la nueva crisis política.

El analista Carlos Fara afirma a LA GACETA que el Presidente tiene dos jugadas posibles:

• Poner una persona totalmente leal a Alberto Fernández y desentenderse del consenso dentro del Frente de Todos. De allí que circula la postulación de Todesca. Esto implicaría el nacimiento de una figura sin poder y sin espalda política. Por lo tanto, se prolonga la agonía. Nada de ese escenario calmará la situación.

• Poner un nombre que sea aceptado por Cristina. De allí la eventual convocatoria de Massa o de Redrado que, por su experiencia en gestión, pueden llegar con cierto poder que genere expectativas no sólo dentro de la coalición gobernante, sino también en el mercado.

Fara indica que, si el Presidente opta por la primera opción, acelerará su tiempo político, ya que se trataría de una señal de empecinamiento. “Si llega a caerse más la gestión, no será Cristina la que empujará, sino la propia coalición, aquellos que al principio eran aliados, como gobernadores, intendentes y sindicalistas, que comenzarán a desentenderse”, observa. Lo razonable, según el analista, es que apele al consenso, independientemente del conflicto con su compañera de fórmula. El proceso de reconstrucción será difícil. El Presidente, puntualiza el analista político, despejó la cuestión Guzmán y no cargará con el karma de haberlo despedido por pedido de la vicepresidenta. “Sin embargo -agrega-, el próximo ministro tendrá que hacer el trabajo sucio que dejó pendiente el saliente, como puede ser una devaluación. Una suerte de ventaja es que el recambio encontrará al mercado de Estados Unidos con un feriado y el impacto en los activos puede ser menor al previsto”. Devaluar es una mala palabra. Nadie quiere ser el padre de una devaluación (salto discreto), un evento que siempre se recuerda con nombre y apellido, advierte un reporte de GMA Capital.

La reticencia a mover el tipo de cambio nominal más aceleradamente puede analizarse a la luz del evento cambiario más recordado en tiempos de cepo: la devaluación de Fábrega (siendo presidente del Banco Central) y Axel Kicillof (ministro de Economía), en enero de 2014. “Esta jugada, si bien mejoró parcialmente las cuentas externas, llevó el precio oficial de la divisa desde $ 6,50 a $ 8 en menos de un mes, aceleró la inflación, produjo una recesión y afectó los niveles de confianza”, advierte GMA.

SIN CARGO Y SIN PODER. Martín Guzmán pidió el control de Energía y el Presidente le dijo que no. Luego difundió una carta de renuncia de siete carillas.  CEDOC SIN CARGO Y SIN PODER. Martín Guzmán pidió el control de Energía y el Presidente le dijo que no. Luego difundió una carta de renuncia de siete carillas. CEDOC

El consultor Cristian Buttié señala que Alberto Fernández queda mal herido en este escenario, con una sensación de vacío de poder que, seguramente, implicará una configuración de roles y funciones dentro de su gabinete. “Resta saber si Massa (a quien se le asignan las mayores chances de jugar en la estructura de poder) aspira a competir con un mayor protagonismo en un área y en un momento sensible o si busca aggiornarse y acoplarse sin perder su identidad”, expresa a LA GACETA el director de CB Consultora de Opinión Pública. Otro factor que también causa un interrogante es si la salida de Guzmán implicará también abandonar la idea de crear el Ministerio de la Economía Social, una aspiración de los distintos movimientos sociales afines al albertismo. Inexorablemente, sea cual fuere la decisión presidencial, el Frente de Todos resignará votos anticipadamente, una sangría que viene agudizándose desde aquel 48% de acompañamiento que lo convirtió en gobierno en 2019. Así, según Buttié, “la marca Frente de Todos está totalmente devaluada, aunque el peronismo siempre tiene esa experiencia de reinvención en cada turno electoral.

Víctor Beker, director del Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano, afirma que la renuncia de Guzmán le puso un cierre definitivo a una etapa que estaba agotada, más allá del acuerdo con los acreedores privados y con el FMI. “Entrará en la historia como el ministro de la deuda, aunque la Argentina debe superar la crisis económica, que es producto de una crisis política que, de no resolverse, deteriorará más la coyuntura económica”, remarca. Beker analiza, a su vez, que si el presidente de la Nación no resuelve rápidamente las modificaciones no sólo de nombres, sino también de políticas económicas, los activos del país se enfrentarán a un “lunes negro” en los mercados financieros. Al filo de la medianoche, desde Olivos, los hombres más cercanos al Presidente señalaban que “el programa económico se va a mantener” pero aún está “analizando las decisiones que vienen”.

Rumores de más modificaciones

¿Qué pasa si Sergio Massa no es propuesto como nuevo ministro de Economía? El relanzamiento de la gestión será a la fuerza y a través de una profunda crisis, admiten algunos oficialistas. En el terreno de las versiones que anoche inundaron los despachos oficiales, los programas de TV y los portales de noticias se mencionaron varios enroques. Por ejemplo, que el tucumano Juan Manzur dejaría al actual titular de la Cámara de Diputados de la Nación la Jefatura de Gabinete. Así, el gobernador en uso de licencia recalaría en el Ministerio del Interior. Según esos rumores, Eduardo “Wado” de Pedro terminaría siendo ministro de Justicia, un cargo que actualmente desempeña Martín Soria, cercano al kirchnerismo. Otra idea que está latente es la fusión de algunos ministerios, como el caso de Desarrollo Productivo (que desde hace poco es dirigido por Daniel Scioli) con Agricultura. En ese caso, Julián Domínguez dejaría el área para convertirse en embajador argentino en Brasil. Todo está en análisis, aunque la prioridad es definir el equipo económico que intentará sacar de la crisis al país.

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