Puerperio: la OMS recomienda especial atención para esta etapa

Las seis primeras semanas después del parto pueden ser críticas. Es clave el apoyo para el desarrollo saludable del bebé, incluida la lactancia.

MOMENTO DE FELICIDAD Y ESTRÉS. Muchas madres sufren angustia y fuertes emocidones en el posparto. MOMENTO DE FELICIDAD Y ESTRÉS. Muchas madres sufren angustia y fuertes emocidones en el posparto.
Claudia Nicolini
Por Claudia Nicolini 30 Mayo 2022

Faltan pocas semanas para que se cumpla el plazo; todo parece estar listo, desde la cuna hasta el curso preparto. Las expectativas aceleran el pulso, duelen en la cintura de la madre, generan planes y esperanzas... hasta que un día el bebé está ahí, y creemos que se cumplió el objetivo. Pero lo cierto es que se abre una etapa para la que -a diferencia de la anterior- las familias (y el sistema de salud) se preparan poco: el puerperio. Tanto es así que la Organización Mundial de la Salud lanzó en marzo un documento que subraya la urgencia de apoyar la salud física y mental en el puerperio.

“En el mundo, más de tres mujeres y bebés de cada 10 no reciben atención posnatal en los primeros días tras el nacimiento, el período en que se producen la mayoría de las muertes maternas e infantiles -resalta el documento-. En ese plazo las consecuencias físicas y emocionales del parto pueden ser debilitantes si no se tratan, pese a que con frecuencia son muy fáciles de tratar si se ofrece la atención adecuada en el momento adecuado”.

“El nacimiento de un bebé es un acontecimiento que cambia mucho la vida, en el que se entremezclan sentimientos de amor, esperanza y emoción, pero que también puede provocar estrés y ansiedad sin precedentes. Los progenitores -especialmente las mujeres, cuyas necesidades se descuidan con demasiada frecuencia una vez nacido el bebé- necesitan sistemas sólidos de apoyo y atención de salud”, resalta Anshu Banerjee, director del Departamento de Salud de la Madre, el Recién Nacido, el Niño, de la OM.S

Por su parte, según publicaron Rafael Caparrós-González y María de la Fe Rodríguez-Muñoz, investigadores de la Universidad de Granada, y de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, Madrid, en una artículo publicado en la revista Clínica y salud (Madrid nov. 2020), se estima que entre el 9 y el 56% de las mujeres pueden desarrollar depresión posparto. Los especialistas informan asimismo que también pueden sufrirla hasta al 25% de los varones, pero que, siendo como en las mujeres una cuestión de salud pública, está mucho menos investigada, tratada y visibilizada. (Ver aparte: “La depresión posparto también pueden sufrirla los varones”)

Voces tucumanas

Natalia Buti (35) puede contar la historia en dos versiones: tiene un hijo de “casi 6” y una beba de apenas tres meses. “Y las experiencias fueron muy diferentes”, asegura. “Con la bebé no tengo los sentimientos que me arrasaban con el primero; angustia, miedo, hasta depresión... -relata-. Al contrario, ahora me invaden sentimientos de mucha emoción, profunda alegría, que también vivía con e primero, pero que se superponían con los otros”. “Y creo que era básicamente el miedo por tener en mis manos la ‘responsabilidad de una vida’. Aumentaba cuando mi marido se iba a trabajar... y me quería morir; lloraba cuando me quedaba sola con el bebé”.

“El del puerperio es un tiempo de sentimientos contrapuestos. Conviven la alegría, la ilusión, el agradecimiento, con los miedos, la inseguridad, las dudas... ¡la decepción! Todo al mismo tiempo”, describe a LA GACETA la psicóloga tucumana Myriam Bulos, directora y fundadora de Maternitas, y especialista en salud materno-infantil, y destaca que se producen cambios que pueden dificultar el equilibrio en las relaciones.

“Ambos vivirán estados de ánimo cambiantes, y hace falta un reajuste emocional. Los roles parentales se suman a los de pareja; hay cambios fisiológicos, psicológicos y sociales, y son necesarios espacio y tiempo para adaptarse”, agrega y advierte: “puede haber angustias, rabia, tristeza. Si persisten, podrían ser síntomas de una depresión posparto. Los primeros 15 días suelen ocurrir fuertes variables emocionales; después hay que consultar”.

Por suerte, asegura, en el caso de su familia no pasó a mayores, cuenta Natalia.

“Con el tiempo la angustia y el miedo fueron pasando, y le fui agarrando la mano a mi nueva, conociendo al bebé, aprendiendo los cuidados... “, relata y añade: “ahora con la beba me pasó todo lo contrario. Creo que tiene que ver con la experiencia de un hijo previo, y también con un núcleo familiar más consolidado (pasaron cinco años, somos más grandes, estamos en otra etapa de la vida)... y hasta el hecho de que esta vez pido ser un pato normal hizo que le puerperio esta vez no esté siendo tan duro”.

Algunos consejos

“Es importante -y ayuda mucho- el diálogo en la pareja, antes de nacimiento, sobre lo que quieren, lo que esperan, las necesidades que piensan que van a surgir. Es normal al principio sentir angustia, la sensación de que no se puede todo... En ese marco, un consejo es pensar con tiempo qué cosas pueden ser necesarias, a las cuales es posible anticiparse”, recomienda su vez Carolina Courel, licenciada en Nutrición y especialista en lactancia, además de “mamá x 3”.

“Por ejemplo, se pueden dejar alimentos previstos y preparados, incluso, para las primeras semanas, o pedir ayuda al verdulero de confianza y aprovechar la posibilidad del delivery -ejemplifica, y añade: “prever el auxilio de familiares y amigos si hay hermanitos mayores que hace falta cuidar y contener; o buscar acompañamiento en acciones como ir a los controles... tejer redes en ese sentido”.

“Y también plantearse (y plantearles a ellas) -agrega- que las visitas no sean personas a las que hay que atender, sino colaboradoras para que la puérpera pueda hacer cosas indispensables, como comer y descansar”.

“También es una buena idea escuchar sólo lo que les sirva; poner filtro a los opinólogos: ¡lo ideal es lo mejor posible!”, agrega Bulos.

La teta

Poder sostener la lactancia es uno de procesos que irrumpen durante el puerperio (y se sostiene a parir de él). La teta es lo mejor que le puede pasar a un bebé (y una de las maneras de evitar la depresión posparto), y el calostro, es decir la primera leche de la mamá, de color amarillento), el mejor alimento que puede recibir un recién nacido. Pero lo que parece ser tan “natural”, sigue enfrentándose a prejuicios y barreras.

“Muchas veces los contextos dificultan la lactancia dificultan -advierte Courel-; esos contextos van desde las internaciones innecesarias, la demora en la puesta al pecho”.

Natalia lo cuenta desde su historia: “el tema del retorno a la trabajo y las licencias es muy importante; es desgarrador dejar un bebe de dos meses en manos de otra persona, y más si estás amamantando”, asegura, y también en este tema da cuenta de las diferencias: “cuando nació el mayor, fue terrible, y acrecentaba la angustia que ya de por sí generaba el puerperio. Ahora estoy más tranquila también respecto de esto, porque soy docente, y no hace mucho prolongaron para nosotras el tiempo de la licencia por maternidad”.

En otros casos, las dificultades para la lactancia son personales o del entorno familiar.

“Es posible que la mamá sienta dolor al amamantar, y eso se suma a la sensación de que duele el cuerpo, duele la vida, duele todo... Pero hay diversos profesionales de la salud que acompañan, y a los que se puede acudir en ayuda”, agrega, e insiste en la necesidad de prevenir: “es importante informarse antes, y no dejarse influenciar por la historias de cada una de las personas que rodean a la mamá que quiere amamantar”.

“Por ahí, algunos de nuestros familiares a o amigos han tenido una mala experiencia, y eso nos hace temer. Pero con información certera podemos revertir los miedos, para que esa mamá pueda dar la teta”, asegura... y tranquiliza. ¿Verdad?

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