Hay más casos de trastornos alimentarios

La nutrición no abarca solamente al cuerpo. “Es mente, cuerpo, calidad de vida, salud, compartir y disfrutar”, aseguran los nutricionistas. La importancia de no obsesionarse, de comer sano y de disfrutar la comida

07 Dic 2021 Por Paula Barbaran
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ESPECIALISTA. María Agustina Murcho.

Días atrás, con motivo del Día Internacional Contra los Trastornos Alimentarios (30 de noviembre) se difundieron cifras de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) que muestran un “recrudecimiento” de esta patología como consecuencia de la pandemia, de la pérdida de contacto con los grupos de pares y la falta de una red social de contención provocada por el aislamiento.

“Prevalecen patologías como Bulimia Nerviosa (BN) y/o Anorexia Nerviosa (AN) en casi 1 de cada 3 mujeres jóvenes de las que presentan algún grado de disconfort previo en su imagen corporal que impacta en sus conductas referidas a la alimentación”, indicaron profesionales de la institución.

Según datos del Centro Especializado en Desórdenes Alimentarios (CEDA), no existen actualmente las estadísticas oficiales sobre el aumento de los Trastornos de la Conducta Alimentaria en Argentina, sin embargo, aseguraron que en su institución aumentaron un 50% las consultas en el último año, tanto en la zona metropolitana como del Interior del país, ampliándose además el rango etario. “Es decir, hay solicitud de diagnóstico y tratamiento desde niños de 3 años a personas de edad avanzada”, indicó la institución.

Relato conmovedor y movilizador

“Empecé a desayunar poco, a no comer nada en el colegio y a hacer un escándalo en la casa de mis padres a la hora de la comida. Nos peleábamos todo el tiempo. Me veía cada vez más flaca y eso me motivaba a seguir bajando de peso. En el colegio, me decían que no me veían bien y yo lo sentía como una victoria: mi flacura les preocupaba. Mis acciones tenían el resultado esperado. Quería que todos me prestaran atención y lo estaba logrando, pero sin darme cuenta de que me estaba destrozando”, cuenta así su historia en el libro Vulnerable la nutricionista María Agustina Murcho. En su tercer libro se anima a contar, por primera vez, su propia batalla contra el trastorno alimentario. “La comida fue mi refugio y mi cárcel. Te cuento cómo me liberé”.

ESPECIALISTA. María Agustina Murcho.

Murcho es especialista en trastornos alimentarios. Desde hace un tiempo coordina la cuenta de Instagram @nutricion.ag (con más de 411.000 seguidores) desde allí busco difundir su profesión: “arranqué con posteos básicos de nutrición (proteínas, vitaminas) y vi lo que estaba pasando con las cuentas fit donde se promovía lo súper saludable, lo 100% sano y el exceso de actividad física. Todo esto deriva en trastornos alimentarios en personas vulnerables. Como yo lo pasé, me pareció importante empezar a concientizar sobre el tema porque la nutrición no es solamente cuerpo, es mente, cuerpo, calidad de vida, salud, compartir, disfrutar”.

En esa sintonía, los nutricionistas comenzaron a hablar de cambios de hábitos saludables, buscar materia prima saludable y no hacer dietas restringidas. “Me parece bien eliminar los químicos y que se coma lo más saludable posible, pero tampoco ir al extremo de cocinar todo y mirar todo el tiempo los ingredientes porque es contraproducente. Está la enfermedad que se llama ortorexia, trastorno alimentario que genera obsesión por comer 100% saludable y repercute en la salud mental y en no poder compartir con la familia y amigos. Esto pasa por desconocimiento y porque creo que mucho profesionales lo están padeciendo y lo trasladan a los pacientes vulnerables que puedan desarrollarlo, llegando al extremo de no poder comer una pizza en un cumpleaños porque no la cocinaste vos y porque también está de moda y vende, entonces muchas nutricionistas se suman a eso”, explicó Murcho. No alimentarse bien o saludablemente, tiene consecuencias que dependerán de cuan mala sea la alimentación: “puede causar déficit de nutrientes, déficit en el sistema inmune, falta de energía, puede generar diabetes, anemia, osteoporosis, entre otras patologías”.

¿Cuerpos “normales”?

Por su parte, Olga Ricciardi, psicóloga egresada de la UBA explicó que no existe una “normalidad en los cuerpos”: “La palabra normalidad significa ´cualidad que se ajusta a cierta norma o característica habitual´.

En función de esto, podemos decir que no hay una normalidad en cuanto a los cuerpos porque el ser humano es único e irrepetible. La característica de nuestra especie es que es variable y en todos los casos es importante reconocer y respetar las particularidades de cada uno. En este sentido, es que se podrán elegir modos de alimentarse, modos en calidad y cualidad de realizar ejercicio físico que faciliten la salud, actividad mental que desarrolle las habilidades de esta área de la vida del individuo. Pero, en cuanto a los cuerpos, no podríamos hablar de una normalidad”.

Destacó cómo influyen los estereotipos que se observan permanentemente en TV, publicidades, cine y hasta en redes sociales: “De hecho, en la posmodernidad no se piensa en el éxito si no es de la mano de la delgadez. Por lo cual, es un ideal a conquistar, sobre todo, en la etapa adolescente. Cabe aclarar que no alcanza la influencia de los estereotipos para desencadenar un Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA), debido a que las causas son psíquicas que, sintomáticamente, se presentan en el área de la alimentación generando un deterioro orgánico. De todos modos, es innegable el empuje cultural de los ideales de la época”, explicó.

Agregó: “es importante considerar los ideales como una luz en el camino que nos orientan pero que, en algunos casos, pretender convertirlos en realidad podría resultar mortífero. Pensemos en las proporciones de la muñeca Barbie, considerando que se ha convertido en la metonimia de la belleza. Si alguien llegara a ese punto estaría en riesgo de vida. Cuando los estereotipos representan ideales inalcanzables generan un efecto peligroso. En el consultorio se verifica la tendencia a ajustarse a reglas estéticas, con la fantasía de conseguir belleza a cualquier costo”, explicó la psicóloga y fundadora del CEDA. Este centro trabaja desde hace 25 años con un equipo interdisciplinario de profesionales.

Con respecto a abordaje profesional de un paciente con TCA requiere ser alojado en un encuadre de tratamiento ordenado, con consignas claras y firmes, donde su palabra y la del equipo tratante sea valorada y respetada. “Es fundamental que se sienta escuchado, en sus particularidades. Puede ser que comience el tratamiento por una iniciativa de sus padres o familiar cercano. También es necesario que la familia tenga un espacio para volcar el apoyo imprescindible para el proceso de cura. Se debe abordar el tratamiento desde la interdisciplina, ya que las causas son psíquicas el síntoma se manifiesta en lo alimentario, generando deterioro en el organismo. Por tal motivo, el equipo tratante debe estar conformado por: psicólogos, psiquiatras, médicos especialistas en nutrición, nutricionistas y terapeutas de familia. Cada uno de los especialistas deben atender de modo personalizado e individual al paciente y, en la interdisciplina, construir entre todos, la dirección de la cura, es decir, la planificación necesaria para la eficacia del tratamiento que incluye lograrlo en el menor tiempo posible”, concluyó.

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