Niños en las piletas: consejos para prevenir y cómo actuar en casos de ahogo - LA GACETA Tucumán

Niños en las piletas: consejos para prevenir y cómo actuar en casos de ahogo

Se trata de una de las primeras causas de muerte en niños de uno a cinco años.

01 Dic 2021

Prácticamente todos los veranos, nos enteramos de bebés y pequeños que mueren por inmersión luego de caer en alguna piscina o pileta de lona. Desgraciadamente, los ahogamientos constituyen unas de las primeras causas de muerte en niños de uno a cinco años, según datos de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP). Debido a que el niño no produce ningún ruido al sumergirse en el agua, el ahogamiento es conocido con un apelativo que eriza la piel: la muerte silenciosa.

Para peor, todo ocurre rapidísimo. Sólo tres minutos de inmersión pueden ser fatales o dejar secuelas permanentes, tras la falta de oxígeno cerebral. Además, de acuerdo a las mismas estadísticas de la SAP, en los varones el índice de mortalidad por ahogamiento duplica al de las mujeres puesto que suelen ser más inquietos y movedizos. A continuación, algunas recomendaciones:

"Nunca debe dejarse al niño sin supervisión de un adulto. Y nunca, nunca, nunca a cargo de otro niño". Guido Torres Busquets, pediatra.

"Cuando todos miran, nadie mira", es el lema que los pediatras suelen repetir. Se refiere a que la vigilancia no debe quedar a cargo de un conjunto indeterminado de adultos. Un chico puede ahogarse en una pileta solitaria o en una repleta de gente. "Debe designarse a un único responsable. Y preferentemente debe tratarse de una persona en buenas condiciones físicas, que pueda correr y saltar a una pileta", explica a LA GACETA el doctor Guido Torres Busquets, médico pediatra.

La SAP elaboró un Consenso Nacional de Prevención del Ahogamiento, que advierte que con la primera bocanada de agua que traga el chico ya queda imposibilitado de gritar por auxilio. Por ello, la segunda recomendación de Torres Busquets consiste en que el cuidador evite ser presa de cualquier distracción, como mirar el celular, cebar mate, leer, etcétera.

"Los nenes de entre uno y cinco años no tienen consciencia del peligro. Por eso, son particularmente vulnerables", prosigue Torres Busquets. Ante esa realidad, en tercer término dice que nunca debe dejarse al niño sin supervisión de un adulto. "Y nunca, nunca, nunca -enfatiza- a cargo de otro niño".

ATENTOS EN LAS COLONIAS DE VERANO. Los ahogamientos de niños en piletas son una de las principales causas de muertes. FOTO TOMADA DE VENADO24.COM

Un cuarto consejo importante es que se coloquen rejas en la pileta, de 1,30 metros de altura y con barras verticales (no horizontales) de 10 centímetros de separación entre sí, en pos de que el menor no pueda introducir su cabeza ni pasar de costado. A su vez, el médico apunta que las puertas del enrejado deberían tener algún sistema de cerradura inviolable y que si se pudiera instalar un sistema de alarma, mejor.

Quinta sugerencia: no colocar cerca objetos que permitan que el menor trepe, como sillas o mesas, ejemplifica el médico. "Y al salir de la pileta tampoco deben dejarse cosas que le llamen la atención, para que no sienta atracción por volver", destaca luego.

Con los niños de entre uno y cuatro años -puntualmente-, la intervención del padre se hace particularmente necesaria porque es un período donde el ímpetu infantil aumenta. "El adulto debe estar muy atento porque, por las propias características del desarrollo físico y emocional en esa franja de edad, el niño se esfuerza por alcanzar la autonomía. Todo el tiempo trata de satisfacer su curiosidad y su necesidad de actividad. Y prueba y desafía para afirmar su propia independencia", acota la doctora Ángela Nakab, médica especialista en pediatría y adolescencia y también miembro de la SAP. En cambio los bebés de hasta 12 meses son poco autónomos y dependen totalmente de sus cuidadores. Por ello, aquí la mayoría de los ahogamientos se producen en los lugares de baño.

Finalmente, con respecto a las piletas inflables o de lona, Torres Busquets menciona que deberían desarmarse o vaciarse al finalizar el día. "Los niños chiquitos pueden ahogarse en un balde".

La natación, ¿sirve?

TRISTES CIFRAS. Según el Boletín de Estadísticas Vitales del Ministerio de Salud de la Nación,en 2018 fallecieron por ahogamiento 77 niños de uno a cuatro años, lo que representa prácticamente un caso cada menos de cinco días. FOTO TOMADA DE UHPLASH

El mejor preventivo para no ahogarse es -naturalmente- aprender a nadar. La edad ideal para que los chicos empiecen con las clases se ubica entre los tres y los cinco años. Sin embargo, "el aprendizaje no significa que los padres puedan disminuir el nivel de cuidado", advierte la doctora Paola Armando, pediatra. Además, en ese documento de la SAP se recomienda depositar la enseñanza de la natación en profesionales, antes que apelar a la docencia familiar.

Con respecto a los cuidados en clubes y natatorios, la SAP recomienda las siguientes proporciones seguras entre el cuidador y el número de niños: en lactantes, un responsable por cada bebé; en chicos de uno a dos años, un responsable por cada dos niños, y en chicos de dos a tres años, un responsable por cada tres menores. La distancia con el niño debe ser "el largo del brazo".

Cuando la prevención falló y se produjo un ahogamiento, aún es posible apelar a un último recurso de emergencia: la Reanimación Cardiopulmonar (RCP). El cardiólogo Facundo Risso Patrón alienta a la población, en general, a tomar cursos para saber hacer estas reanimaciones prehospitalarias. "Son terapias que salvan vidas", opina.

La doctora María Cecilia Rizzuti -médica pediatra y miembro del Comité de Prevención de Lesiones de SAP- agrega que en el momento en que el niño comienza a ahogarse, el desenlace es, a menudo, fatal y la supervivencia depende de la rapidez en sacarlo del agua y de la realización de una reanimación adecuada. En caso de ahogamiento, si está inconsciente pero respira, se debe llamar a los servicios de emergencias. Durante la espera, se aconseja quitarle la ropa mojada y envolverlo con algo seco para que recupere la temperatura corporal. Por último, conviene colocar al niño en postura lateral hasta la llegada de una ambulancia.


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