Hidrógeno verde: “Su producción no genera emisiones de gases de efecto invernadero” - LA GACETA Tucumán

Hidrógeno verde: “Su producción no genera emisiones de gases de efecto invernadero”

El doctor en Ciencias e investigador del Conicet David Comedi explica cómo se obtiene este elemento sin ningún tipo de energía contaminante.

09 Nov 2021 Por Roberto Espinosa
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La noticia de que la empresa australiana Fortescue invertirá US$ 8.400 millones en la Argentina para producir hidrógeno verde despertó fuertes expectativas. La firma montará una planta en Sierra Grande, provincia de Río Negro, que generará más de 50.000 puestos de trabajo, según se informó. “El hidrógeno es el elemento más abundante del universo que se presenta como una molécula que tiene dos átomos de hidrógeno, ese elemento no existe naturalmente en la Tierra, existe en muy bajas concentraciones y para producirlo, hay que sacarlo de alguna otra molécula, por ejemplo, el agua, que tiene dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno: H2O. El hidrógeno verde es el producido a partir del agua, pero sin utilizar ningún tipo de energía contaminante”, explica el doctor en Ciencias, David Mario Comedi, investigador del Conicet y director del Instituto de Física del NOA/UNT.

- ¿Cómo se obtiene el hidrógeno verde?

- Existe una tecnología para producir hidrógeno verde: obtenerlo del agua sin contaminar la atmósfera con gases de efecto invernadero, utilizando un proceso que se llama electrólisis, donde se hace pasar una corriente eléctrica muy elevada a través de un recipiente con agua y esa corriente rompe la molécula de agua y separa el hidrógeno del oxígeno y allí ya tenemos el hidrógeno y el oxígeno gaseosos que pueden ser almacenados en un cilindro, en una garrafa. Ese hidrógeno puede ser utilizado nuevamente para recuperar la energía eléctrica que pusimos, juntándolo al hidrógeno con el oxígeno nuevamente para formar agua. Entonces la energía que uno puso para crear el hidrógeno se la puede recuperar haciendo que el oxígeno y el hidrógeno reaccionen nuevamente para formar agua y ese proceso nos devuelve la energía eléctrica que hemos puesto. La idea es que uno utiliza energías limpias, renovables, para generar esta corriente eléctrica, en este caso el hidrógeno es el que almacena y puede transportar dicha energía.

- ¿De dónde proviene la energía limpia?

- Viene del sol o del viento. El viento es la energía eólica, es la que van a utilizar en Río Negro, se obtiene de turbinas, de grandes hélices, que generan energía eléctrica, que a su vez va a pasar a través de recipientes con agua y de ahí se va a formar el hidrógeno y el oxígeno. El hidrógeno va a estar almacenado para después alimentar lo que se quiera, a través de un dispositivo (que se llama celda o pila combustible) que vuelva a juntar el hidrógeno con el oxígeno para que nos devuelva la energía eléctrica que hemos sacado originalmente del viento: el hidrógeno es un vector que tiene la energía almacenada y es capaz de devolvérnosla a través de las reacciones del hidrógeno con el oxígeno. No contamina porque todo lo que obtenemos es agua porque H reacciona con el oxígeno. Por este motivo, soy de la opinión que el proyecto de Río Negro no debe limitarse a exportar el hidrógeno que allí se genere, sería como exportar nuestros recursos sin utilizarlos. Este proyecto debe pensarse como un paso hacia un cambio radical de la matriz energética en Argentina, es decir, un cambio en cómo generamos y consumimos energía.

- ¿Hay otras maneras de obtener el hidrógeno?

- Hay otras formas pero ya no son limpias. Por ejemplo, se lo puede sacar del gas natural que es un hidrocarburo, que tiene carbón e hidrógeno, uno puede romper la molécula como hacíamos con el agua, es lo más barato que se puede hacer hoy en día, la mayor parte del hidrógeno que se genera en el mundo viene de ese tipo de fuente, de gases naturales u orgánicos. Contamina porque en el proceso se emite el carbono que estaba en la molécula y se va a la atmósfera, sabemos que produce GO2 que es uno de los peores gases de efecto invernadero, responsable del cambio climático. Entonces la gran bondad del hidrógeno verde, como se le llama, es que se produce directamente del agua mediante la electrólisis, sin ningún tipo de carbono siempre y cuando la fuente inicial provenga de energía renovable que puede ser solar, hidroeléctrica, el viento, como es el de la planta de Río Negro.

- ¿El hidrógeno verde puede reemplazar al combustible de los fósiles?

- Sí, el hidrógeno es mucho más inflamable que los combustibles fósiles, por el mismo motivo es también más explosivo, pero hoy en día hay tecnología segura de almacenamiento del hidrógeno que son caras y no se cree que desde el punto de vista económico vayan a reemplazar en todos los casos a los combustibles fósiles. Esas otras formas de utilizar la energía del hidrógeno son a través de la combustión, pero tengo entendido que el uso más interesante que se está buscando es la producción de energía eléctrica. De todas maneras, hay proyectos en algunas industrias en el mundo, donde se utiliza el hidrógeno como combustible para combustión. Hay autos que están diseñados para funcionar con motor de combustión interna a base de hidrógeno, pero es menos eficiente que utilizar un motor eléctrico y alimentarlo con una celda combustible de hidrógeno, que es la que almacena el hidrógeno y es capaz de recuperar su energía como eléctrica. Eso también se está proyectando para usarlo en trenes eléctricos, incluso en aviones eléctricos, actualmente los que usan motores de combustión generan muchísimos gases de efecto invernadero.

- ¿Tiene algún aspecto negativo o contraindicación, como dirían los médicos?

- El hidrógeno produce algunos efectos negativos pero que están en investigación para mitigar esas desventajas. Si se hace circular el hidrógeno a través de una cañería de hierro o de una máquina que tenga hierro, el hidrógeno es una molécula muy chiquita que penetra fácilmente en los poros de los metales de las carcasas de los motores, hay un efecto que se llama fragilización del metal por hidrógeno porque este penetra y puede generar presión interna dentro de los poros del metal y facilitar la ruptura de este. Hay que hacer tratamientos en los metales para que se vuelvan menos porosos y no sean tan permeables al hidrógeno. Otro problema es que es muy explosivo. Hay tecnología para almacenar hidrógeno por mucho tiempo en forma segura: se lo puede hacer reaccionar con nitrógeno y formar amoníaco que es un gas que se puede almacenar con más facilidad. Al hidrógeno hay que comprimirlo a altísimas presiones o bajísimas temperaturas para poder almacenarlo en un cilindro. Desde el punto de vista de la emisión de gases de efecto invernadero, cero, el hidrógeno verde no genera ningún tipo de emisión.

- ¿Servirá para “descarbonizar” el planeta?

- Eso es especulativo, en este momento, hay gente que está invirtiendo fuertemente en esta tecnología principalmente porque cree que hay un importante nicho de mercado en las industrias del hierro, donde hacen falta altas energías y emiten muchísimos gases de efecto invernadero y se puede reducir a cero la emisión, utilizando hidrógeno verde. Pero para descarbonizar el planeta no alcanza solo con esta u otra tecnología, sino una combinación de tecnologías y políticas porque cada aplicación y actividad humana exige un tipo de producción de energía distinta. Además, la combustión de combustibles fósiles no es la única causa de la emisión de carbono; también aportan mucho la deforestación y las industrias ganaderas, por ejemplo. Por otro lado, hay gente que está preocupada porque la energía renovable que se usa para producir hidrógeno ocupe la totalidad de nuestra atención y recursos de lo que es esa producción en forma directa, como los paneles solares, la energía eólica, que pueden ser utilizados sin el hidrógeno, por ejemplo, para alimentar pequeñas industrias alejadas de las grandes redes de distribución eléctrica o casas en zonas rurales. El tema de la descarbonización exige políticas serias y globales que no pueden estar basadas solamente en la tecnología del hidrógeno, pero esta tiene bastante para aportar. Algunos especialistas calculan que va a proveer el 25% de las necesidades de energía para el 2050.

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