La animación en el nuevo cine tucumano

Por Mariana Klyver - Directora.

06 Junio 2021

A propósito del “Nuevo cine tucumano” recientemente me han consultado si considero que la animación está contenida dentro de dicha etiqueta. Mi respuesta es afirmativa.

Considero “nuevo cine tucumano” a todas las producciones realizadas en la provincia desde la creación de la Escuela de Cine y eso abarca todos los géneros. Si bien, por el tipo de producción, algunas películas han llegado a distribuirse mejor, llegando a más espectadores, los cortometrajes de género y pequeñas producciones también están enmarcados dentro de este nuevo cine. “Eureka”, “Esta lana es mía” ,“El insomnio del artista” y “A medias” son algunos títulos destacados de la animación tucumana, premiados internacionalmente.

Hablando puntualmente de animación, que es el área con la que estoy familiarizada, sucede que resulta ser uno de los géneros menos explotados tanto en la provincia como en el país en general, y esto se debe a varios motivos.

Por un lado, centrándome en la producción local, no existe una cátedra de animación en el plan de estudios de la carrera de cine, por lo que los interesados en esta área somos autodidactas y en general salimos a buscar la formación afuera, en otras provincias o incluso países. En ocasiones muchos terminan quedándose ahí, donde tienen más demanda, y no vuelven. Esto reduce la cantidad de personas especializadas en Tucumán.

Con esto no estoy desmereciendo el plan de la carrera, ni mucho menos. Creo que es tan amplio hablar de “animación”, por la diversidad de técnicas, que requeriría ser una especialización más dentro de la carrera. Por otro lado, resultan producciones muy caras porque requieren de grandes equipos para su realización en tiempos coherentes.

En Tucumán, las producciones de animación se llevan a cabo con equipos muy reducidos, por lo arriba antes mencionado. Esto deriva en rodajes muy largos, que significan más dinero. La animación no es un género rentable en estas condiciones y es una las principales causas de su poca explotación.

Por ejemplo, en 2017 ganamos un concurso del INCAA para miniserie web de animación o ficción. En esa oportunidad quedó evidenciada la falta de conocimiento en la materia, porque el tiempo otorgado para la realización era de cuatro meses y con un presupuesto muy acotado. Para una miniserie de ficción hubiera funcionado bien, pero estábamos hablando de 10 capítulos animados en stop motion. Totalmente impensable

Por último, las producciones de animación tienen una dinámica muy distinta al rodaje documental o de ficción. Al ser procesos más lentos, requieren mucha paciencia según la técnica de animación utilizada. Algunas pueden acortar tiempos y otras requieren más, como el stop motion. Es difícil de sostener.

En los últimos años he tenido la posibilidad de conocer gente interesada en el género, que, como yo, sigue explorando alternativas para llegar a un producto visualmente atractivo, que no implique dos años de rodaje, sosteniendo paralelamente nuestros trabajos fijos. En la provincia tenemos un gran número de artistas talentosos en técnicas de animación: tradicional, 2D, stop motion, 3D, motion graphics, y eso es reconfortante. La combinación de estas técnicas pueden acelerar los tiempos de rodaje. Es cuestión de experimentar y de ponernos en contacto para unirnos y comenzar a producir. Confío en que ese es el camino: la unión y la coproducción.

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