MANAOS. Manifestantes piden la renuncia del presidente y vicepresidente del país con casi 400.000 muertos. REUTERS

BRASILIA, Brasil.- El Senado de Brasil puso en marcha una investigación sobre la gestión del gobierno ante la pandemia de coronavirus, en lo que podría convertirse en un gran dolor de cabeza para el presidente Jair Bolsonaro antes de las elecciones del próximo año.
Los cuestionamientos a la política del gobierno frente al coronavirus han ido en aumento en las últimas semanas junto con la explosión de víctimas mortales. Casi 400.000 personas han muerto por covid-19 en Brasil, la segunda cifra más alta de decesos en el mundo después de Estados Unidos, y unos 14,4 millones se han infectado.
La crisis sanitaria afectó la popularidad de Bolsonaro, a quien las encuestas ubican detrás del ex presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores.
Bolsonaro, un ex capitán del Ejército de extrema derecha, ha recibido duras críticas por su obcecado intento de minimizar los peligros del virus, despreciar el uso de barbijos y promocionar medicamentos no probados. El proceso está supervisado por el senador Renan Calheiros, un legislador veterano y crítico de Bolsonaro, responsable del informe final. Las decisiones de procedimiento recaen en Omar Aziz, senador por el duramente golpeado estado de Amazonas, y que es quien presida el comité, y en el líder de la oposición en el Senado, Randolfe Rodrigues, como vicepresidente.
La investigación se centra en los retrasos del gobierno en la obtención de vacunas, incluidos los detalles de las prolongadas negociaciones con los fabricantes de medicamentos extranjeros y los pasos en falso en Amazonas, donde surgió una nueva variante infecciosa a fines del año pasado.
Se espera también que la investigación genere un espectáculo político, con los legisladores arrinconando a Bolsonaro contra las cuerdas antes de las tensas elecciones presidenciales del próximo año, donde es casi seguro que busque la reelección. Aunque la investigación podría sumarse a los pedidos de juicio político contra Bolsonaro, los expertos dicen que es un resultado poco probable.
En cambio, sugirieron que el gobierno podría intentare desviar la culpa hacia el ex ministro de Salud Eduardo Pazuello, quien supervisó el caos en Amazonas y fue criticado por las lentas negociaciones sobre vacunas.
Los esfuerzos iniciales de Bolsonaro para socavar el proceso reflejan su potencial para causarle daño. Él y sus aliados se esforzaron por eliminar a Calheiros de la dirección de la pesquisa, alegando que no podía ser imparcial, ya que su hijo es el gobernador del estado de Alagoas, y la investigación analizará la financiación federal de los programas estatales.
Carla Zambelli, legisladora de la Cámara baja y aliada de Bolsonaro, convenció a un tribunal para que bloquee a Calheiros, el lunes por la noche, pero la decisión fue revocada más tarde por otra corte federal.
Calheiros dijo el martes que actuará con imparcialidad y que la investigación será "profunda, técnica, centrada en sus objetivos y despolitizada. El país tiene derecho a saber quiénes contribuyeron a las miles de muertes y deben ser castigados".
No estoy preocupado porque no debemos nada”, declaró el mandatario ante periodistas durante una visita realizada al estado de Bahía, en el nordeste del país







