Amaya, el ADN de goleador está en su sangre

Amaya, el ADN de goleador está en su sangre

Jonathan, hijo del “Tigre”, alimenta sus sueños con goles y sigue los pasos de su padre.

AHORA. Jonathan heredó el olfato goleador de su padre. la gaceta / foto de inés quinteros orio (archivo) AHORA. Jonathan heredó el olfato goleador de su padre. la gaceta / foto de inés quinteros orio (archivo)
21 Octubre 2020

El gol es mucho más que un grito o un abrazo en pleno partido. Es el festejo que libera las emociones; descarga tensiones. Es el idioma universal en el mundo fútbol. Los goleadores tienen un don especial. Son queridos y muy cotizados en el mercado de pases. Jonathan Amaya es uno de ellos. Lleva un apellido que es querido y respetado en el ambiente en general y en el de San Martín en particular. “El ADN de mi viejo está en mi sangre”, asegura del delantero que hizo sus inferiores en La Ciudadela y se consolidó jugando en Atlético Concepción, donde fue uno de los pilares de la campaña que le permitió recuperar el protagonismo en el torneo liguista y avanzar de fase en el Regional Amateur que se suspendió por la pandemia en marzo.

“Mi papá es el espejo donde me miro. Heredé ese olfato goleador y la capacidad que tenía para estar en el lugar correcto para convertir. Hablamos mucho y aprendí viéndolo jugar”, destaca el futbolista de 27 años, que trata de superar el trago amargo que significa no poder jugar por culpa de la pandemia. Los afectos de su familia, en especial de su pareja Yohana y su hijo Jonás, de siete meses fueron fundamentales estos meses.

Atlético Concepción fue el trampolín para potenciar su carrera. En el club de Banda del Río Salí fue goleador en todas las competencias que disputó en los últimos tres años. “Logramos formar un grupo sólido. Somos muy unidos y el parate nos perjudicó porque estábamos en un gran momento”, le cuenta a LG Deportiva mientras espera novedades para definir su futuro. El regreso de la competencia se fijó para el 7 de noviembre y desde el club adelantaron que van a jugar el Regional Amateur.

Si bien está feliz y cómodo en los “Leones”, Amaya siente que está en el momento justo dar un salto de calidad y consolidar su futuro. “Volver a San Martín es un sueño pendiente que espero hacer realidad en algún momento. Me gustaría defender esa camiseta con garra y corazón, como lo hizo mi papá. Los hinchas lo querían porque salía a jugar con el cuchillo entre los dientes y estoy listo para hacer lo mismo”, sostiene.

Amaya estuvo en San Martín hasta los 21 años y llegó a formar parte del plantel superior pero nunca llegó a debutar. Brown de Lules, Policial de Catamarca, San Antonio de Ranchillos y Atlético Concepción fueron los equipos donde dejó su sello goleador. En los “bandeños” aún recuerdan el gol que marcó para asegurar el ascenso en el torneo liguista.

En un tramo de su carrera fue dirigido por su padre aunque aclaró que la relación fue netamente profesional. “Fui uno más, sin privilegios ni presiones extras. A la hora de entrenarme y jugar hubo un respeto mutuo”, sostiene.

Admirador de Lautaro Martínez -”no da por perdida ninguna pelota”- y de Luis Suárez -“por la garra y el corazón que tiene a la hora de jugar”-, Jony creció mirando jugar a su padre y se siente identificado con su estilo. Durante el receso obligado por la pandemia no descuidó la preparación y se entrenó por su cuenta en Los Bulacios. El regreso del Regional Amateur le dará la posibilidad de volver a ponerse la camiseta bandeña aunque sabe que su objetivo es poder jugar en San Martín. “Ojalá pueda seguir las huellas que dejó mi padre en el club. Esos colores forman parte de mi vida. Estoy siempre atento a lo que pasa y me preparo todos los días para tener una oportunidad”, sostiene.

Otro “Tigre” anda suelto en el fútbol tucumano. ¿En La Ciudadela le abrirán las puertas? El final de esta historia todavía no fue escrito.

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