Abusos a los jóvenes atletas japoneses

Una ONG denuncia una política sistemática de tormentos durante los entrenamientos en Japón.

PRÁCTICA. El castigo físico está naturalizado en algunas disciplinas  PRÁCTICA. El castigo físico está naturalizado en algunas disciplinas
20 Julio 2020

TOKIO, Japón.- Abusos sexuales, palizas, privación de agua y alimentos, así como estrangulamientos, son tácticas habituales en los entrenamientos los atletas de más de 50 disciplinas, en Japón. Los abusos desembocan en depresión, suicidio y lesiones de larga duración, a veces discapacitantes. Así lo denunció la organización pro derechos humanos Human Rights Watch, tras entrevistar más de 800 ex atletas de más de 50 disciplinas -chicos y chicas- expuestos a esta política sistemática de abusos físicos, sexuales y verbales.

Sus testimonios están recogidos en un informe de 67 páginas titulado: “Me pegaron más veces de las que puedo contar: el abuso de las atletas infantiles en Japón”, un informe que detalla la historia de los castigos corporales en los deportes japoneses -una práctica conocida como taibatsu, en japonés- que se extiende por escuelas, federaciones deportivas y escuelas de élite en el país.

Los atletas denuncian haber recibido puñetazos en la cara, patadas, golpes con bates de béisbol o cañas de bambú. Se les ha negado agua, han sido estrangulados, azotados con silbatos o raquetas y han sufrido acoso y abusos sexuales.

Esta situación no es nueva en Japón. En 2013, durante la presentación de la candidatura de Japón para los Juegos Olímpicos y Paralímpicos que albergará, en principio, en 2021, salieron a la luz una serie de vídeos de casos de abuso a jóvenes atletas de alto perfil, algunos de los cuales acabaron quitándose la vida. En 2018 apareció otro video en el que un entrenador de béisbol de una escuela de Aichi, en el sur del país, aparecía golpeando a los jugadores con tanta fuerza que algunos se tambaleaban por los impactos.

Ante la indignación de la opinión pública, se establecieron líneas directas contra el abuso, pero HRW denuncia que esta normativa es más una opción que una regla, que el progreso en su aplicación es irregular, que no existe supervisión y que nunca se ha establecido la obligatoriedad de presentar informes estadísticos de los abusos.

Por todo ello, HRW acusa a las autoridades japonesas de violr sus propias leyes contra el abuso infantil, las leyes internacionales sobre Derechos Humanos y las regulaciones del Comité Olímpico Internacional sobre la protección de los atletas. Según la ONG, el abuso infantil en el deporte sigue siendo aceptado y normalizado en gran parte de la sociedad japonesa, donde los jóvenes atletas tienen muy difícil presentar una queja contra un entrenador abusivo, que rara vez es castigado por las escuelas o las federaciones.

Chieko T, bajo pseudónimo, es una atleta de élite de 20 años de edad que denuncia en el informe los abusos sexuales que sufrió de su entrenador. Uno de estos episodios ocurrió mientras la atendía de un hombro dislocado. Tras un entrenamiento, le obligó a quitarse la ropa y tocó su cuerpo desnudo, bajo la excusa de que estaba “tratando sus dolencias”. “Cada vez que lo hacía quería vomitar”, recuerda Chieko. (DPA)

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