El “Santo” necesita un salvavidas

Toviggino, que pidió sin éxito la sanción a Sagra, insiste con castigar al fútbol tucumano.

16 Jul 2020
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¿DESEMBARCA EN VICTORIA? Tigre ya no oculta su interés por el goleador Luciano Pons, uno de los que no renovó contrato. la gaceta / foto de DIEGO ARAOZ

Todos los cañones parecen apuntar contra los clubes tucumanos. Mientras San Martín sufre por la falta de respuestas a los reclamos realizados, la AFA insiste con la política de callar a los que piensan y opinan diferente. Uno más que otro, durante los últimos meses los clubes de la provincia fueron directamente afectados por las decisiones tomadas por la AFA. Ejemplos sobran.

A Atlético le cerraron las puertas para intentar ingresar a las competencias internacionales del próximo año al darse por finalizada con anticipación la temporada y establecerse los clasificados por una tabla general. San Martín sufrió las consecuencias por haberse atrevido a pedir que respeten sus derechos deportivos y solicitar que se oficialice el ascenso a Primera. Ahora, otra vez quedó en el ojo de la tormenta San Jorge, club que desapareció luego de la sanción impuesta por haberse retirado del campo durante la final del Argentino A ante Alvarado. Un año después de ese episodio, Gastón Sáez, uno de los fundadores del club tucumano y presidente en se momento, renovó las críticas a las máximas autoridades del fútbol argentino y afirmó: “en el Federal A ya está todo armado. Los árbitros son los mismos de siempre. Es un desastre el fútbol argentino”.

Si bien desde la AFA no hubo reacción en un primer momento, ahora se conoció una presentación contra Sáez por esas declaraciones, una postura que se repitió en los últimos meses con todos los que se animan a cuestionar el accionar de la dirigencia afista o las medidas que se tomaron y cuyo principal gestor es Pablo Toviggino, el mismo que buscó que se sancione a Roberto Sagra.

El tiempo es su enemigo

San Martín ya sabe que no tendrá respuestas en la AFA y su futuro depende de lo que resuelva el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), entidad a la que recurrió como última alternativa ante la falta de respuesta a sus pedidos. Pero los tucumanos libran una carrera contrarreloj porque los plazos se acortan y durante los próximos días se hará el anuncio oficial sobre las fechas pautadas para la vuelta a los entrenamientos y posteriormente se establecerá el cronograma de competencia que, se estima, se desarrollará a partir de la segunda quincena de septiembre.

En ese sentido, si el TAS no saca el fallo antes de fin de mes, los tucumanos estarán entre la espada y la pared. Con un plantel diezmado y en medio de los obstáculos que van a apareciendo por la pandemia será imposible poner un equipo competitivo en caso de ser obligados a jugar para definir el ascenso a Primera.

Otra es la realidad de los clubes de la categoría. Tigre sigue buscando refuerzos y ya trascendió públicamente lo que hasta ahora era una posibilidad: va por todo para contratar a Luciano Pons, el goleador de la categoría y uno de los pilares del equipo que marcó claras diferencias en la competencia antes de su cancelación. Si bien el delantero tiene como objetivo jugar en Primera y existe interés por parte de Argentinos, no se descarta que termine jugando en el club de Victoria, que pese a una floja campaña no se resigna a luchar por volver a la máxima categoría, además de tener que jugar la Copa Libertadores.

El TAS es el único salvavidas que puede mantener a flote a San Martín, tal vez la principal víctima de las actitudes de los dirigentes afistas. Aunque a la luz de los hechos no es el único club tucumano afectado.

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