Señales de humo: la observación del tiempo

Luis Sampieri estrenará, el jueves 16, el documental que registra la vida del arriero Mario Reyes. Filmado en los Valles Calchaquíes, con imponentes paisajes a más de 4.000 metros de altura, la obra es un diálogo entre “lo arcaico y lo moderno, el pasado y el futuro”, cuenta el director tucumano.

12 Jul 2020
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Por Ulises Rodríguez

PARA LA GACETA - BUENOS AIRES

Amanece. Y ya está con los ojos abiertos. El comienzo de El limonero real, la novela que Juan José Saer publicó en 1974, dio vueltas durante décadas por la cabeza del director de cine José Luis Sampieri con la imagen del arriero Mario Reyes, protagonista del documental Señales de humo que se estrenará oficialmente el jueves 16 de julio por el canal Cine.ArTV y, un día después, estará disponible de manera gratuita en la plataforma del Incaa (www.cine.ar).

El cuarto largometraje del director tucumano, después de Cabecita rubia (2001); Fin (2010) y La hija (2015), sigue los pasos del arriero Mario Reyes a más de 4.800 metros de altura sobre el nivel del mar. El hombre debe conducir a un ingeniero por peligrosos caminos de altura, a lomo de caballo, para reparar la antena que provee el servicio de internet a toda la comunidad de Amaicha del Valle.

Sampieri recuerda que conoció a Reyes 30 años atrás cuando lo llevó, junto a un grupo de amigos, a la cumbre del cerro El Negrito para hacer fotografías. “Nunca pude borrar de mi memoria cuando Mario, al lomo de un caballo, y a más de 4.000 metros de altura, intentaba proteger a los guanacos que trotaban en la altas cumbres. Yo era un joven estudiante de fotografía, pero en mi cabeza rondaba la idea de filmar algún día en ese lugar y con el mismo protagonista”, dice.

El documental muestra a Mario Reyes como un hombre de pocas palabras, solitario, que vive en lo alto de Ampimpa, sin televisor ni señal de telefonía, que participa del consejo de una comunidad conformada por -aproximadamente- 100 familias descendientes de los pueblos originarios diaguitas-calchaquí, que lleva un registro de los cardones de la zona, que le reza a San Antonio, que cría caballos y que conoce el terreno y las leyendas del lugar como pocos.

“Señales de humo es una referencia a la vida de los arrieros con una mirada observacional, casi antropológica. La película es como un espejo que va girando según donde esté plantada la cámara en ese momento”, cuenta Sampieri a La Gaceta sobre el filme que lo llevó a rodar -a fines de 2018- durante 5 jornadas completas en lo alto de la montaña con un equipo técnico de 10 personas.

Una invitación a descubrir

El documental dirigido por Luis Sampieri es una oportunidad para adentrarse en esos paisajes de inmensidad y silencio de los Valles Calchaquíes; descubrir la obra de un artista como Rodolfo Abella: uno de los maestros de la técnica del ensamble que crea sus esculturas a partir de ramas y raíces secas así como dejarse atravesar por la música: el joy joy (el canto ancestral calchaquí), el violín y el rap de Gustavo Salaza “Kopo”.

“Tanto las expresiones culturales como las realidades sociales de una zona en la que una antena de internet es uno de los pocos vestigios de modernidad intentan que el relato cinematográfico sea una especie de viaje en un tiempo y espacio en el que confluyen lo arcaico y lo moderno, el pasado y el futuro”, cuenta el director sobre el documental que se adentra en la vida de un hombre que, no por sencilla, dista de interesante.

Sin necesidad de mostrar el pasado de Mario Reyes el documental dialoga con las costumbres de antaño. Voces de llamados telefónicos que reclaman a la empresa proveedora por la caída del servicio de internet y la necesidad de la ayuda de un baqueano como Reyes, ajeno a la tecnología, que será el motor para que ese pueblo vuelva a estar conectado de manera virtual.

“Mientras iba filmando a Mario en su vida cotidiana me venían a la cabeza aquellos tiempos en los que uno se sentaba con un mate a escribir una carta para mandarle a un familiar y en la que abundaba la literatura o cuando caminaba 15 minutos hasta la casa de un amigo para invitarlo a cenar. Hoy todo eso se resuelve con un Whatsapp en cuestión de minutos”, cuenta Luis Sampieri sobre una obra en la que el tiempo juega un papel protagónico.

Las señales de humo del título también son parte del pasado para Reyes. Es que el arriero ya no enciende una fogata, en lo alto de la montaña, para avisarle a quienes están abajo que ha llegado sano y salvo.

© LA GACETA

Ulises Rodríguez – Periodista y crítico de cine.

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