Telemedicina: antes, durante, ¿y después del coronavirus?

El presidente de la Asociación Civil de Telemédicos analiza las ventajas y las dificultades.

03 Jul 2020
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NUEVAS ESTRATEGIAS. ¿Llegaron para quedarse los “doctores on line?

La telemedicina (TM) irrumpió para casi todo el mundo como una aparición de tiempos de pandemia. Pero -afirma Gabriel Barbagallo, presidente de la Asociación Civil de Telemédicos de la República Argentina (Actra)- la atención remota de pacientes se remonta al inicio de las telecomunicaciones.

“Es bien conocida la coordinación telegráfica durante las epidemias de principios del siglo XX, como el telemonitoreo de signos vitales, muy desarrollado en la medicina espacial. Históricamente, cada paso que dio la tecnología encontró una aplicación casi inmediata en el terreno de la salud, desde la aparición de la electricidad hasta los últimos avances en nanotecnología o ingeniería genética”, le explicó a Télam

- ¿Cuál es el panorama hoy?

- Poblaciones longevas, con menos posibilidad de cuidados, más solas y con patologías crónicas anteriormente mortales... Esas características, sumadas a la veloz obsolescencia del conocimiento médico, hacen necesarias herramientas que mejoren el acceso de la gente a la tecnología, y de los profesionales a las novedades científicas. Nuestro país tiene una superficie muy grande (octavo en el mundo), y una población relativamente baja, distribuida de manera heterogénea, lo que genera desigual acceso a la salud y franca inequidad.

- ¿Se resuelve con TM?

- No, pero se mejora el acceso de las personas más vulnerables a los servicios de la salud.

-¿La TM es nueva en Argentina?

- No. Muchas entidades, públicas y privadas, venían desarrollando distintos proyectos de TM y salud digital: asistencia remota, videoconsultas, prescripción electrónica, historia clínica digital y capacitación a distancia... Se hacía con mayor o menor grado de avance y enfrentando barreras, tanto culturales como regulatorias, tecnológicas o económicas. Pero marzo de 2020 nos puso delante una pandemia sin precedentes, y las discusiones se silenciaron y las barreras se cayeron de forma no deseada. La necesidad y la urgencia hicieron que se habilitaran los canales de acceso sin reparar en la seguridad. Es de esperar que una vez superada la pandemia podamos concluir bien el proceso.

-¿Qué pasa con el marco regulatorio?

- En Actra aspiramos a tener una ley marco que habilite las herramientas digitales (recordemos que la ley del arte de cuidar es de 1967) y contar con un organismo de contralor que acredite a los servicios y las tecnologías. Sostenemos que la TM es una excelente y probada herramienta; brinda accesibilidad, agilidad, ubicuidad, costo-efectividad y sustentabilidad a la práctica sanitaria y, como todo acto profesional, debe ser remunerada. Compartimos el concepto de que con la tecnología no se puede ni se debe reemplazar a los profesionales de la salud, ni mucho menos el examen físico presencial. Remarcamos su carácter complementario, entendiéndola como una más dentro del universo de herramientas disponibles para una mejor práctica profesional. La bioética y el dictado de las buenas prácticas pondrán los límites precisos para su utilización.

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