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En carpas plásticas la producción de pimiento es continua

Lules es una de las regiones del país donde se desarrolla con más fuerza este cultivo.

30 May 2020
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RECURSO FUNDAMENTAL. Pese al clima de Tucumán -subtropical con estación seca; veranos cálidos y lluviosos, e inviernos fríos y secos-, las heladas hacen necesario el uso de carpas plásticas.

En la Argentina se cultivan unas 10.000 hectáreas de pimiento, que lo convierten en el productor más importante de América del Sur. Principalmente, se cultiva en Buenos Aires, Mendoza, San Juan, Santa Fe, Corrientes, Salta, Jujuy, Tucumán y Catamarca.

En nuestra provincia se produce en los departamentos de Trancas, de Lules, de Famaillá y de Leales. “Aunque tenemos un clima subtropical con estación seca, veranos cálidos y lluviosos, e inviernos fríos y secos, la ocurrencia de heladas hace necesario el uso de carpas plásticas para su producción”, afirma Juan Antonio Fernández.

Explicó que para los cultivos intensivos, en especial los de invernadero, se utilizan híbridos F1 por su mayor precocidad, producción, homogeneidad y resistencia a las enfermedades. Actualmente, Lules es uno de los polos frutihortícolas más importantes del país, con una superficie cultivada de unas 860 hectáreas: 110 ha de invernaderos, 400 ha de frutilla y 350 ha de hortalizas a campo. Los que están destinados a pimiento constituyen un 60 % del total.

Ventajas

Fernández enumeró algunas de las ventajas de la producción de pimiento bajo carpa plástica:

• Se puede manejar en forma más eficiente el ambiente (temperatura, humedad, luz, ventilación), para lograr un mejor control de los problemas fitosanitarios.

• Se pueden lograr producciones de mayor calidad que las que se obtienen a campo.

• Se pueden obtener mayores rendimientos que a campo por unidad de superficie: 80-100 t/ha.

• Se puede alargar el período de producción y/o producir en épocas no tradicionales.

El invernadero más usado en la zona de Lules es el tipo “Parral”. Debe estar orientado de este a oeste; y en su interior, los bordos de los cultivos se deben hacer de sur a norte -según los vientos dominantes-, para lograr una mejor ventilación de las plantas, y para tener menor incidencia de enfermedades fúngicas y bacterianas.

Cuidados

El cultivo de pimiento bajo carpa requiere una desinfección anual del suelo, para disminuir la cantidad de inoculo inicial de enfermedades tales como el complejo Damping-off, el marchitamiento bacteriano de las solanáceas y el marchitamiento vascular.

A raíz de la prohibición del uso de Bromuro de Metilo como agente desinfectante de suelos, debido a sus efectos nocivos para la capa de ozono, desde hace varios años se utiliza la biofumigación para la desinfección natural. Este método (fisicoquímico) se basa en el uso de la solarización, por un lado, y de la liberación de gases provenientes de la descomposición de material verde y abonos de corral -vacuno, equino y aviar-, el por otro.

La biofumigación depende mucho de las condiciones ambientales. Debe ser realizada durante diciembre y enero, porque utiliza la energía solar.

Para la desinfección del suelo se deben seguir los siguientes pasos: cortar y picar las plantas de la campaña anterior, incorporándolas con una rastra de discos. Se riega y se cubre el suelo del invernadero con plástico cristal de 40 micrones. Se deja el invernadero cerrado durante un mes y, pasado ese tiempo, se destapa, y se deja airear. Y se pasa una rastra de discos para la preparación final del suelo.

Luego se procede al armado de los bordos de plantación, que tienen un espaciamiento de 1,20 m. entre líneas. Posteriormente se colocan las cintas de riego por goteo y por último se cubren cada uno de los bordos con plástico negro, que ayuda a mantener la humedad y a impedir el desarrollo de malezas.

Los plantines de pimiento se colocan en los bordos a 0,40 m unos de otros. El trasplante se realiza en forma manual, de febrero a marzo. Se debe trabajar con plantines sanos y, en lo posible, resistentes a enfermedades.

Humedad

Es muy importante mantener la humedad óptima del suelo para que la planta no sufra estrés hídrico, ya que esto disminuye el rendimiento y la calidad del fruto. La fertilización se puede hacer mediante riego por goteo, según los análisis de suelo de cada invernadero y las necesidades del cultivo.

La cosecha se realiza a mano, entre los 70 a 90 días después del trasplante, teniendo en cuenta las condiciones ambientales y la producción de pimiento verde o rojo.

Los frutos se embalan en cajones de madera de unos 10 kg; y su destino puede ser el mercado local u otros centros de consumo, como Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, etcétera.

Es muy importante efectuar el monitoreo semanal de plagas y sus enemigos naturales, para decidir la necesidad del control químico parcial -por focos- o total, y utilizar insecticidas y acaricidas compatibles con la fauna benéfica existente, siempre bajo los preceptos de las buenas prácticas agrícolas.

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