Jueves Santo en tiempos de cuarentena: alrededor del altar familiar

Mañana, Jueves Santo, se inicia el Triduo Pascual. Como los templos están cerrados, el arzobispo invita a celebrar sobre el altar casero y a hacer del hogar una pequeña iglesia doméstica.

09 Abr 2020 Por Magena Valentié
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LA PALABRA DE DIOS. El libro sagrado debe estar en el centro del pequeño altar doméstico.

La misa de la Cena del Señor, con su tradicional rito del lavatorio de los pies, será apenas un recuerdo en esta extraña Semana Santa, donde el mundo ha cambiado repentinamente. Pero eso no impide a los cristianos seguir celebrando a un Dios vivo que muere por los pecados de los hombres.

Mañana es Jueves Santo y se inicia el Triduo Sacro, que son los tres días fuertes de la semana para vivir la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Aunque los templos estás cerrados, monseñor Carlos Sánchez redobla la apuesta e invita a vivir la Semana Santa de un modo más íntimo y más participativo, dentro de la familia, convertida en pequeña iglesia doméstica, como dice el Catecismo.

La Arquidiócesis de Tucumán ha preparado para este Jueves Santo subsidios que estarán a disposición de los fieles en la página web del Arzobispado de Tucumán. Pero LA GACETA quiere llegar también a los que no tienen acceso a internet o los que no están acostumbrados a manejar la tecnología. Te invitamos a seguir paso a paso estas sugerencias:

1- Armar un altar familiar

En una mesita de la casa colocar un mantel, una carpeta o un poncho. Encima poner una cruz, la imagen de la Virgen, una velita y en el centro la Biblia. Además necesitaremos tres elementos para representar los sacramentos que se instituirán en esta celebración: la Eucaristía, el Sacerdocio y el mandamiento de la Caridad. Para ello debemos colocar sobre la mesa:

- Un pan para compartir. No se comulgará ni el pan se convertirá en Eucaristía, sino que se compartirá entre los miembros de la familia como lo hizo Jesús en la última cena.

- Fotos o estampitas de la Primera Comunión.

- Una toalla, una jarra con agua y un recipiente. Cuanto todo esté listo elegir un guía para la celebración.

2- Todos alrededor del altar

Guía (G): En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Todos (T): Amén

G: Hoy como Iglesia-familia, pidamos perdón por nuestros pecados. (Silencio)

G: Tú que nos amas hasta dar la vida. Señor, ten piedad. T: Señor, ten piedad.

G: Tú que nos ofreces tu Cuerpo en comunión. Cristo, ten piedad. T: Cristo, ten piedad.

G: Tú que nos pides que nos amemos siempre. Señor, ten piedad. T: Señor, ten piedad

G: Dios todopoderoso, tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. T: Amén.

G: Oremos. “Señor Dios nuestro, nos has convocado en esta tarde para celebrar aquella misma memorable Cena en la que tu Hijo, antes de entregarse a la muerte, confió a la Iglesia el banquete de su amor, el sacrificio nuevo de la alianza eterna; te pedimos que la celebración de estos santos misterios nos lleve a alcanzar plenitud de amor y de vida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo, en unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

3- Leemos el Evangelio

Uno de la familia lee la primera lectura. Luego otro lee el Evangelio según San Juan 13,1-15. Cada vez que se termina la lectura se dice: Palabra del Señor. Y todos contestan: Gloria a ti, Señor, Jesús.

4- Momento de reflexión

Algún miembro lee una reflexión, que puede ser esta: “Jesús, entregó su vida por amor y antes de morir en la cruz entregó su Cuerpo y derramó su sangre en la celebración de la última Cena. Junto a sus amigos consagró el pan y el vino y les pidió a ellos que repitan el gesto, hasta que Él vuelva. Jesús entrega su Cuerpo y Sangre en un pedazo de pan y un poco de vino, para que podamos recibirlo en comunión, porque quiere vivir dentro nuestro y quiere hacerlo a través de sus discípulos, por eso hoy celebramos el día del sacerdote”. En la última cena Jesús nos deja el mandamiento del amor: “Ámense unos a otros, como yo los he amado”. Por eso, se pone a lavar los pies de los discípulos para enseñarnos a ser servidores unos de otros.

5- Tres gestos

Primero: tomar las fotos o estampas de la comunión de cada integrante de la familia. Uno debe animarse a contar cómo fue ese día y qué sacerdote le dio la Primera Comunión. Rezar todos por él.

Segundo: tomar la toalla y la jarra que separamos. Que cada uno le lave las manos al otro y se las seque. Luego este hace lo mismo con el otro, y así hasta que el último le lava las manos al primero. Es el signo de la caridad fraterna.

Luego se ora por distintas intenciones: por el Papa, el obispo, los sacerdotes y consagrados, para que nos concienticemos como sociedad de la necesidad de cuidarnos los unos a los otros, por los pobres y carenciados, por los que trabajan en la salud, los negocios de alimentos y remedios y en el transporte, por los enfermos, especialmente de coronavirus y dengue y por los difuntos.

Podemos poner nuestras intenciones.

- Leer la oración de la Comunión Espiritual.

Tercero: compartir un pedazo de pan. Cada uno anota en qué va a servir a la familia en estos días de aislamiento. Todos juntos como familia pensar y decidir a qué familia o persona del barrio vamos a ayudar esta semana.

6- Final

El Guía dice: “El Señor nos bendiga en el nombre del Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén”

Todos rezan tres Avemaría (por las familias, los sacerdotes y religiosas y el fin de la pandemia).

La ceremonia concluye con un canto a la Virgen María.

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