Amigos de Pablo Maximiliano Mariotti o “Marolio”, como lo llaman, volvieron a recorrer los pasillos de tribunales penales ayer. Los allanamientos del miércoles, efectuados por la Policía por orden judicial, han movilizado ese entorno tras dos semanas de la desaparición del joven, de 36 años. Entre esas medidas, se llevó adelante un rastrillaje en la zona del ex Arsenal Miguel de Azcuénaga, un predio extenso ubicado sobre ruta nacional 9, en Las Talitas. El trabajo de los agentes se concretó para avanzar en una de las hipótesis de la investigación: la posible muerte de la víctima.
El domingo 9 último, un testigo, allegado a un conocido de Mariotti, se había presentado en la seccional 5ª para denunciar que el joven podría haber sido asesinado e identificaba a un posible autor, según fuentes oficiales. Días después ratificó sus dichos en tribunales, una vez que la causa por desaparición ingresó a la Fiscalía Especializada en Delitos Complejos, a cargo de Mariana Rivadeneira.
En esos días, los amigos del desaparecido declararon en sede judicial que les resultaba sospechoso que, entre el jueves 6 y el viernes 7 (desde ese momento no se conoce el paradero), Mariotti les había enviado mensajes escritos a través de la red WhatsApp, teniendo en cuenta que era habitual que realizara audios durante las conversaciones. El joven se había sometido a un transplante de cornea en uno de sus ojos y tenía una disminución mayor de la vista en el otro, por lo que evitaba escribir en el celular.
El sábado 8, inclusive, las personas más cercana a Mariotti se dieron con que su vivienda de calle La Madrid al 1.300, en la capital, se había incendiado. Allí, la víctima vivía sola y no tenía contacto directo con familiares. De acuerdo a datos de fuentes cercanas al caso, el fuego se había extendido por las dos habitaciones -del joven y de la madre fallecida-. Se cree, por un rastro encontrado, que había sido un acto intencional.
Los indicios se fueron acumulando en la Fiscalía, por lo que el jueves 14 ordenó distintos allanamientos. Ahí, se secuestraron más de 10 celulares. El miércoles 19, se efectuaron operativos en la propiedad del único sospechoso que figura en la causa, identificado por ahora como L.G., y en viviendas de familiares y su pareja. Los investigadores están intentando encontrar a este joven, quien ha sido nombrado en uno de los testimonios clave. También se dispuso el rastrillaje en el lugar donde había sido hallada la moto Yamaha Fz 250, la semana pasada.
En la instrucción, se conoció que la víctima le había entregado a este sospechoso, un conocido desde la infancia, entre $ 200.000 y $ 300.000. Esta persona lo habría convencido para que le diera esa cantidad y utilizarla para préstamos a terceros.
Mariotti le había entregado ese monto previo a su viaje de vacaciones en México. Sin embargo, al regreso, de acuerdo a la teoría de la pesquisa, le habría exigido a L.G. que le devolviera ese capital. Esto no sucedió, lo que generó una disputa entre ambos que ha durado hasta los días antes de la desaparición. “Sabía que Pablo estaba enojado con un conocido porque llevaba tiempo sin devolverle una suma importante de dinero, y no aparecía ni le contestaba las llamadas”, había indicado la semana pasada a La GACETA Eneas Mariotti, primo de Pablo.
El sospechoso maneja un grupo de rondines, que trabajaba en la zona de Villa 9 de Julio, además de ser prestamista y conformar una estructura de negocio, conforme a los testimonios.
Sin resultados
* Mariotti se comunicó con sus amigos hasta el viernes 7. El sábado 8, se produjo un incendio en la vivienda de la víctima.
* Una persona denunció el domingo 9 que Mariotti podría haber sido asesinado. Después, lo hizo en tribunales.
* El viernes 14, se secuestraron celulares que están siendo analizados. El miércoles 19 fueron allanadas propiedades del sospechoso y de su entorno.







