Ledo desapareció por militar en la izquierda, según un testigo

El testimonio indica que la víctima adhería al PRT y fue objeto de operaciones de inteligencia.

18 Oct 2019
1

COIMPUTADO. El ex jefe del Ejército ayer, durante el debate del caso “Ledo”. la gaceta / foto de franco vera

Las características de la represión en La Rioja y las “caídas” sucesivas de militantes de izquierda, entre ellos el soldado desaparecido Alberto Ledo, ocuparon buena parte de la tercera jornada del juicio oral y público contra el ex capitán Esteban Sanguinetti y el ex teniente general del Ejército, César Milani. Luis Gómez, dirigente riojano en los años 70, brindó un testimonio detallado sobre ese ambiente de violencia que él mismo padeció y del que se considera “sobreviviente”. El testigo refirió ayer que los militares habían marcado a Ledo por su pertenencia al Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y al Frente Estudiantil. “Viajó a Tucumán (en 1976 a cumplir el servicio obligatorio) identificado. Por eso establecimos que fue un perseguido político”, expresó ante los jueces federales Gabriel Casas (presidente), Carlos Enrique Jiménez Montilla y Enrique Lilljedhal (subrogante).

Ledo desapareció el 17 de junio de 1976, dos meses y medio después del último golpe de Estado. Tenía 20 años: uno menos que Milani, que se desempeñaba como subteniente en el campamento en Monteros al mando de Sanguinetti. La acusación sostiene que el conscripto salió del acantonamiento por orden del ex capitán y nunca más regresó, y atribuye a aquel la supuesta privación ilegítima de la libertad y el presunto homicidio del soldado. Milani está imputado por la posible falsificación del acta de deserción y el encubrimiento del crimen de lesa humanidad. La semana pasada, en la jornada inaugural del debate en el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Tucumán (TOF), el ex jefe del Ejército manifestó que no conocía a Ledo; negó que aquel fuera su asistente, guardia o chofer, y definió que este proceso era una “operación” política, judicial, mediática y de inteligencia nunca vista montada en 2013, días después de que la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner lo ascendiera. Sanguinetti, por su parte, dijo que no entendía de qué lo acusaban.

Quebrado intermitentemente por las lágrimas, Gómez ligó a Sanguinetti con la intervención militar del diario El Independiente, y a Milani, con la detención de activistas; la participación en allanamientos y el traslado de presos políticos al describir el ambiente riojano previo y posterior a la interrupción de la democracia. El testigo admitió que el ex número uno del Ejército había sido absuelto en forma reciente en el juicio oral por presuntas violaciones de derechos humanos cometidas en La Rioja, pero precisó que esa sentencia no estaba firme -el pronunciamiento fue emitido el viernes anterior a las elecciones primarias-.

La última misa

Gómez narró que conocía a Ledo por las agrupaciones comunistas y de izquierda en las que ambos participaban. Y precisó que él mismo fue encarcelado en abril de 1975 junto a otros compañeros, y que allí sufrió torturas y vejaciones. Además, relató que vio a Ledo por última vez en una misa del capellán fallecido Felipe Pelanda López, donde la víctima participó como asistente. Esta celebración eucarística ocurrió días antes de que el conscripto viajara a Monteros. El testimonio detalló que, si bien los detenidos estaban separados de los soldados y no podían dirigirse la palabra, en esa ocasión los miembros de las agrupaciones de izquierda se reconocieron y saludaron con Ledo. Gómez explicó que, de este modo, quedaron a la vista las vinculaciones políticas del conscripto. “Venían trabajando en ese sentido. Las detenciones y las desapariciones tuvieron que ver con la información que ellos manejaban en inteligencia”, analizó.

El testigo mencionó también a César Minué y a Adrián Roberto Díaz Romero, dos soldados desaparecidos semanas después que Ledo en circunstancias similares: los tres compartían su condición de militantes políticos y el trato como desertores. En ese tramo de la exposición, Gómez dijo que Minué, Ledo y Díaz eran amigos, y agregó que un soldado de apellido Domínguez había visto a Minué y a Ledo en Tucumán. Esa manifestación dio pie a que las querellantes de la familia del conscripto pidieran la citación de Domínguez. Pese a la oposición de los defensores públicos Adolfo Bertini (Milani) y Vanesa Lucero (Sanguinetti), los jueces admitieron la convocatoria.

“Los imputados que pasaron por los juicios de lesa humanidad tuvieron la posibilidad de ejercer su derecho de defensa. Se les ha respetado en forma absoluta sus derechos. Ellos tuvieron lo que no tuvimos los que fuimos detenidos y los desaparecidos. Por eso queremos que de una vez por todas se establezca la verdad por los 30.000 compañeros, por nuestros familiares y por la sociedad de La Rioja”, dijo Gómez. Un aplauso subrayó sus palabras y el TOF dio un cuarto intermedio.

Comentarios