Una muestra para rememorar el horror nazi y fortalecer la convivencia en la diversidad

“Reflexiones sobre la Shoá” es una exposición itinerante del Museo del Holocausto. Su objetivo es evocar la tragedia y fomentar la tolerancia.

18 Jun 2019

COMIENZA HOY

• Se puede visitar a partir de las 15 en el Ente Cultural (San Martín 251)

HERNÁN MIRANDA

LA GACETA

“Lástima -escribía en 1994 Diana Wang, hija de sobrevivientes del Holocausto- no haber prestado más atención a las cosas. Lástima no haber guardado en mi memoria la cara de Schindler, alguna anécdota, una pequeña frase (...). Sólo una imagen borrosa de un hombrón rubicundo y bonachón con un vaso de whisky a continuación de la mano y las voces de las mujeres chismorreando acerca de sus amantes...”.

Estas palabras se publicaron en el primer número de la revista del Museo de Holocausto de Buenos Aires, hace 25 años. Hoy, con el propósito de prestar más atención a las cosas, de traer a la memoria las caras de las seis millones de víctimas y de los Justos entre las Naciones, el Museo del Holocausto arriba a Tucumán con la muestra itinerante “Reflexiones sobre la Shoá”, que evoca la aniquilación sistemática de los judíos en la Alemania nazi, desliza preguntas incómodas sobre la condición humana y alerta sobre los movimientos políticos que, en la actualidad, reivindican a Adolf Hitler y añoran su doctrina.

RESILIENCIA. La muestra busca transmitir la fuerza de algunas víctimas.

Recuerdo del Holocausto

El Museo del Holocausto homenajea a las víctimas del nazismo, como Ana Frank; a los sobrevivientes, como los padres de Diana Wang, y a las personas que, como Oskar Schindler, arriesgaron su vida para salvar a los judíos perseguidos entre 1933 y 1945. Con la exposición itinerante que llega a Tucumán, el Museo busca transmitirle a todo el país la historia de la Shoá y un mensaje de advertencia sobre los peligros del totalitarismo y de las doctrinas xenófobas.

En un diálogo telefónico con LA GACETA, Jonathan Karszenbaum, director ejecutivo del Museo, cuenta que su equipo quiere generar un espacio de reflexión comprometido con los derechos humanos, la democracia y la memoria de las víctimas del Holocausto. “Para nosotros resulta fundamental promover el aprendizaje de una experiencia como fue la Shoá, de una tragedia como fue la Shoá. Creemos que la reflexión sobre el pasado puede estimular y fortalecer la convivencia en la diversidad y el compromiso democrático”, expresa.

Un museo narrativo

“Reflexiones sobre la Shoá” no es un clásico museo orientado a mostrar objetos del pasado, sino que busca narrar el pasado. Por esta razón, la exposición itinerante no viaja con objetos patrimoniales. “No traemos objetos por un tema de protección, de seguridad. La muestra tiene dispositivos interactivos, paneles, imágenes, textos… Hay que tener en cuenta que el Museo del Holocausto es un espacio destinado a la narrativa histórica de una tragedia. Por eso, al contrario de lo que sucede en los museos tradicionales, los objetos no son centrales, sino que son accesorios para poder narrar esta historia”, justifica Karszenbaum.

Así, la exposición es sobre todo un espacio educativo, con tecnología interactiva, que invita a conocer qué fue el Holocausto y hablar sobre la propagación del odio contra cualquier grupo. “Nuestra intención es pedagógica -precisa Karszenbaum-. Por eso esperamos que las escuelas se contacten para poder visitar la muestra; aunque, por supuesto, también va a funcionar para hacer visitas individuales”.

CONTACTO. Los paneles interactivos muestran información sobre la Shoá.

Cómo contarlo

El plan de exterminio emprendido por el Estado alemán desde la toma del poder por el Partido Nacionalsocialista Obrero, en enero del ‘33, hasta la rendición de Alemania ante los Aliados, en mayo del ‘45, causó la muerte de 11 millones de civiles. Además de a seis millones de judíos, el nazismo persiguió y asesinó a opositores políticos, testigos de Jehová, homosexuales, discapacitados, eslavos, gitanos y prisioneros de guerra.

En la nota editorial del primer número de “Nuestra memoria”, la revista del Museo, su ex directora ejecutiva, Graciela Nabel de Jinich, se preguntaba: “¿cómo narrar lo inenarrable? ¿Cómo definir lo indefinible? ¿Cómo describir lo indescriptible? ¿Cómo transmitir la sensación de odio? ¿Cómo explicar el amor a la vida?”. Tras más de dos décadas de aprendizaje, Karszenbaum contesta que se debe tener cuidado de generar empatía y no espanto: “un tema tan difícil, que habla de exterminio de seres humanos, transita una línea muy fina... Creo que la manera de tratarlo consiste en educar sobre los ejemplos de resistencia, de compromiso, en lugar de concentrarse en las formas de matanza o sometimiento”.

Estar juntos los diversos

La caída de la Alemania nazi no implicó el fin de las violaciones masivas a los derechos humanos. Como lo atestiguan los casos de Ruanda, Bosnia o la última dictadura militar argentina, los genocidios han vuelto a ocurrir. “A pesar de las lecciones de la historia, no ha habido un aprendizaje suficiente. Basta con ver el mapa político de Europa en la actualidad: cómo aparecen opciones similares, afines, que incluso reivindican en algunos casos el fenómeno nazi; opciones xenófobas, racistas, discriminatorias”, reflexiona Karszenbaum.

El riesgo de que el Holocausto se repita una vez más mueve a los organizadores de “Reflexiones sobre la Shoá”. “Hay que entender -manifiesta Karszenbaum- que las personas diferentes no representan una amenaza. El objetivo de nuestra muestra es advertir de que todo los regímenes totalitarios empiezan negando los derechos de otros”.

Comentarios