> LA MISA DE HOY
PBRO. MARCELO BARRIONUEVO
La fiesta de la Ascensión de Cristo marca nos va llevando al final del tiempo Pascual. El próximo domingo celebraremos Pentecostés y concluirán los 50 días de Pascua, que será la línea inspirativa del año.
Hoy Cristo vuelve a la vida de la eternidad junto al Padre y la Iglesia nos pone en el horizonte dos vías La primera nos abre la mirada hacia lo eterno, la segunda nos impele a una responsabilidad con lo histórico. San Pablo nos exhorta a mirar y buscar los bienes celestiales. El hombre esta llamado a lo eterno como finalidad existencial.
Chesterton aseguraba que si al hombre se le quita lo eterno, pierde también lo terreno; esta afirmación pone de relieve que venimos de Dios y volvemos a Él. La realidad del hombre contemporáneo muestra que el hombre redujo su finalidad a lo temporal, cerrado a la trascendencia. El resultado es una humanidad deshumanizada.
Pero también estamos obligados por la misma finalidad a aportar lo eterno en lo terreno y a lograr desde lo terreno lo eterno. Es la circularidad virtuosa del exitus reditúa de la que hablaban los clásicos de la teología. Hacerse cargo de lo temporal es ponerse al hombro la historia que nos tocó vivir y el momento especifico que nos toca, y cuánto hay para realizar. Argentina, Tucumán, su historia y su circunstancia nos impelen a reflexionar y a trabajar de la mejor manera para hacer reales los valores del Reino de justicia en la Tierra.
Que podamos vivir esta ascensión pensado en la temporalidad. Las elecciones próximas nos obligan a los cristianos a ser responsables de que quienes vayan a dirigir los destinos de la provincia y de del país no obstaculicen la libertad ni bienes como la Vida, la familia y la trascendencia.







