Qué transmitieron los candidatos con sus cuerpos - LA GACETA Tucumán

Qué transmitieron los candidatos con sus cuerpos

30 May 2019
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Por Hugo Lescano, director del Laboratorio de Investigación en Comunicación No Verbal.-

Ricardo Bussi: se lo vio con un gesto de ira contenida

Mantuvo las manos ocultas gran parte del debate, colocándolas abiertas sobre el atril en un gesto de autoridad. En algún momento colocó sus brazos en jarra, algo que denota autoridad. Cuando se hablaba de algunos temas que no estaban relacionados con la seguridad, tuvo los puños cerrados, en un gesto de ira contenida. Se lo vio yendo hacia adelante y hacia atrás, dando un paso adelante para enfatizar sus palabras. Se sentía prácticamente dueño del lugar, respaldado, por esa razón daba ese paso adelante. Es un énfasis que hacen los anfitriones. Hubo una marcada tensión en su paralenguaje. Le daría siete puntos: fue asertivo, pero los puños cerrados, el enojo en su paralenguaje y alguna tensión le jugaron en contra.

Silvia Elías de Pérez: tuvo vergüenza cuando la relacionaron con Macri

Su comunicación no verbal estuvo bastante asertiva. Tuvo gestos ilustradores, con las palmas arriba. Esos fueron sus puntos fuertes. Sin embargo, al comienzo del debate, tenía sus manos ocultas y le costó liberar la tensión que le producía enfrentar a los otros candidatos. No pudo controlar su enojo, especialmente en los ocho minutos libres. Era muy visible, en la alteración de su voz y la gestualidad. Todo su rostro mostraba enojo genuino cuando no la dejaban hablar o la interrumpían. Cuando le dijeron que representa a Macri en la provincia, bajó la vista en señal de vergüenza. Fue una emoción genuina. Está claro que tenía vergüenza cuando la relacionaron con Macri. Colocó una carpeta como una pared entre ella y el público, y luego lo hizo con un gráfico, en repetidas oportunidades. Esa es una señal clara de autodefensa, se sentía vulnerable y atacada. Le daría seis puntos.

Juan Manzur: fue el que más pudo contener sus emociones

Fue quizá el más asertivo de los tres. No por su grado de convencimiento, sino porque tuvo la habilidad de dirigirse al televidente. Fue el que más pudo contener sus emociones. En gran parte del debate se sintió confiado, se lo vio aplomado. Si bien él también superponía su voz en el debate libre, no la elevaba la voz como los otros candidatos, lo que lo dejaba en un lugar de mayor conciliación. Tenía seguridad en lo que decía. Los gestos ilustradores fueron muy asertivos. Manejó sus extremidades superiores con precisión, aunque se cuidó de mostrar sus manos en gran parte del debate. En el paralenguaje, no fue un discurso con niveles de enojo visible. Al dirigirse al público, transmitió el mayor grado de confianza. Le pondría un ocho. Su gestualidad estuvo alineada con su verba.

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