Saltando del frío al calor se corre riesgo de espasmos de bronquios

Los cambios bruscos de temperatura pueden causar, en personas predispuestas, reacciones alérgicas. El aire acondicionado.

11 Ene 2019 Por Claudia Nicolini
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NUNCA AUTOMEDICAR. Por banal que parezca, ante un espasmo de bronquios acudir al médico.

El tiempo está, decididamente, loco. No es que los calores “normales” dejen de ser un infierno. Pero este verano se ha dedicado a oscilar entre sensaciones térmicas que empujan hacia los 50°, y días con menos de 20° de mínima. Y nuestro cuerpo siente el impacto de los cambios bruscos de temperatura y de humedad, ya sean estos naturales o artificiales, es decir, generados por la utilización de acondicionadores de aire.

“El cuerpo lo siente, y los chicos predispuestos desarrollan alergias fuertes, entre las que resaltan los cuadros de obstrucción bronquial. Este año estamos viéndolos con más frecuencia que lo normal”, destacó la pediatra Marcela Djivelekian.

El calor extremo

Según la Organización Mundial de la Salud, las temperaturas muy altas del aire contribuyen directamente a las defunciones por enfermedades cardiovasculares y respiratorias, sobre todo entre personas de edad avanzada, pues suben los niveles de ozono y de otros contaminantes del aire. Pero además, también aumentan los niveles de polen y de otros alérgenos.

“Y cuando, además, la temperatura cae bruscamente, nuestro aparato inmunológico se ve exigido, y eso causa la reacción en los pacientes hiperreactivos”, agrega Djivelekian.

¿Qué hacer?

“Hay que tratar el cuadro agudo, por más banal que parezca, siempre consultando al médico. Nunca automedicar, porque eso sólo servirá para tapar síntomas, con el riesgo de estar generando resistencia antibacteriana. En casos de pacientes propensos a estos cuadros, a quienes suele suspenderse la medicación habitual para ‘descansar’ en el verano y hasta el inicio de la escuela, puede ser una opción mantener el tratamiento en situaciones como las que estamos viviendo, pero siempre bajo aconsejamiento del médico”, agrega la pediatra. “Y, por supuesto, no por teléfono -recalca-. Hay que revisar al paciente para hacer un diagnóstico certero”.

El otro enemigo

Pero además, en los días ardientes, en oficinas, comercios, shoppings y, si tenés suerte, en el transporte público y en casa el acondicionador de aire “nos salva la vida”. Claro que también puede atentar contra nuestra salud: suelen ajustarse entre los 18° y los 20°. Y lo que nos sucede es que durante todo el día se ingresa y se sale de distintos ambientes refrigerados que contrastaron con los 30º o más de “afuera”. La recomendación más obvia es, especialmente si en el trabajo el aire está “a full”, tener siempre un abrigo a mano (servirá también si refresca de golpe). En casa, donde la decisión es tuya, mantener la temperatura a no menos de 20°; lo ideal son 24 (incluso desde el punto de vista energético)

Y conviene además mantener los equipos de aire acondicionado en buen estado: es importante limpiar (o cambiar, si toca) el filtro, porque en él se instalan polvos, ácaros y gérmenes, que pueden causar broncoespasmos.

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