HIPÓTESIS. La desaparición de Emanuela Orlandi disparó distintas versiones, incluso historias de espías. REUTERS

ROMA, Italia.- El descubrimiento, por casualidad, de unos huesos humanos en un edificio del Vaticano en Roma ha llevado a que los investigadores reabrieran un caso de asesinato que ha estado envuelto en misterio durante 35 años.
Los huesos fueron hallados durante los trabajos de renovación de la embajada del Vaticano en Roma y el hallazgo fue reportado a las autoridades italianas, según el comunicado emitido por el Vaticano.
El fiscal de Roma ordenó una prueba de ADN de los huesos, en medio de las especulaciones de que podría tratarse de los restos de Emanuela Orlandi o la otra adolescente de 15 años desaparecida un mes antes que ella, Mirella Gregory.
La abogada de la familia Orlandi dijo a la emisora estatal RAI que se va a presentar una demanda para que se les informe de las investigaciones. “Cada acción, cada situación, cada hallazgo nos pone en estado de alerta”, dijo la letrada Annamaria Bernardini de Pace. “Haremos cualquier cosa para saber qué ocurrió”, añadió.
Orlandi era ciudadana del Vaticano. La hija de un empleado de la Santa Sede desapareció en 1983 tras asistir a una clase de música cerca de la Piazza Navona, en el centro de Roma.
Con el paso de los años, una serie teorías conspirativas relacionaron su desaparición con tramas de espías extranjeros contra el papa Juan Pablo II, abusos sexuales dentro del Vaticano e incluso se vinculó el caso con la mafia italiana.
El año pasado, un periodista que investigó el caso, Emiliano Fittipaldi, publicó un informe en el que sugería que Orlandi estuvo durante años en Londres en secreto, tesis que tampoco pudo ser corroborada.
Ahora, la Fiscalía romana investiga estos restos humanos hallados el lunes bajo el suelo de la nunciatura vaticana. El fiscal jefe de Roma, Giuseppe Pignatone, abrió una investigación por homicidio y ordenó un análisis de ADN de los huesos para determinar la edad, el sexo y la fecha de muerte.
En tanto, varios medios de comunicación mencionaron ayer la hipótesis de que los restos pertenezcan a dos personas, ya que se encontraron en dos sitios diferentes.
La investigación sobre la desaparición de Orlandi se trató durante décadas como un posible secuestro, ya que no había certeza de que haya muerto o de que se encuentre viva en algún lugar. En varias ocasiones su caso ha sido relacionado con el juicio a Ali Agca, el terrorista que intentó matar a Juan Pablo II en mayo de 1981.
En 2005, Sabrina Minardi, ex amante del capo de la mafia Enrico De Pedis, lo señaló como el autor del secuestro de Orlandi. En 2009, insistió y dijo a la Fiscalía de Roma que ella fue la encargada de introducir a la joven en su auto y llevarla hasta el lugar donde le dijo De Pedis.
Otra hipótesis abrió el sacerdote Gabriele Amorth. El jefe de exorcistas del Vaticano, nombrado por Juan Pablo II, afirmó en 2012 que en la desaparición de Orlandi podría haber sido un caso de explotación sexual seguido de homicidio. Él era uno de los encargados de investigar el caso y le dijo al diario británico “Daily Telegraph” que Orlandi estuvo en el Vaticano durante el tiempo que estuvo desaparecida, convertida en esclava sexual de sacerdotes.
“Se organizaban fiestas y uno de los gendarmes del Vaticano se encargaba de reclutar a las chicas. La red implicaba al personal diplomático”, sostuvo el sacerdote. (Télam-DPA)







