Las luchas del poder

21 Octubre 2018

> LA MISA DE HOY

PBRO. MARCELO BARRIONUEVO

Se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: - “Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir”. Les preguntó: - “¿Qué queréis que haga por vosotros?” “Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda”... Los otros 10, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús, reuniéndolos, les dijo:

- “Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos” (Marcos 10,35-45).

En la trilogía de las tentaciones placer- tener- poder, se enseña que cuanto más espirituales, son mas difíciles de vencer. Este domingo nos habla del poder, la tentación mas espiritual y más difícil de controlar. La facultad del poder otorgado es una cosa; pero otra muy distinta es la búsqueda del poder en sí mismo y mucho más cuando los modos de lograrlo no tienen límites ni cordura ética. Esta realidad ocurre en todos los ámbitos de la vida humana: el personal, familiar, político, social, etcétera.

Los tiempos de crisis sociales y los de cambio político son un escenario muy propenso para ver relucir el principio de Maquiavelo en su libro “El Príncipe”: “El fin justifica los medios”. Este principio universal no ha dejado de causar mucho daño a lo largo de la historia y lo seguirá haciendo cuando lo que se pretende es la búsqueda del poder a cualquier costo. Mucho se ha visto en la historia y muchas cosas mas veremos en su devenir cronológico. Cuanto daño se hace cuando solo se busca el poder por el poder mismo y se fraguan las realidades para lograr los objetivos a cualquier costa. Lo paradojal es que el poder mal buscado siempre poder que vuelve sobre el que lo adquirió mal, solo es cuestión de tiempo. La presente realidad político social de argentina lo muestra.

Jesús por el contrario señala el camino inverso: el poder es solo servir, o mas bien sirviendo es el modo de ejercer la autoridad dada o conseguida. El señor ha dejado en claro que vino no para ser servido sino servir y dar su vida. Este principio espiritual marca la entrega generosa de ponerse en una disponibilidad evangélica sin límites donde el hermano es visto como hermano y no como un peldaño a quien usar y tirar; que la realidad laboral, social, eclesial o política no es algo para manipular a los otros sino para hacer crecer a los otros en dignidad y libertad.

Jesús sirvió, sigue sirviendo y nos pide esa actitud fundamental de poder ser y hacer de servidores del Evangelio, de la vida y libertad.

Creo que la Oración de San Francisco nos puede ayudar: Señor, haz de mí un instrumento de tu paz. Donde haya odio, ponga yo amor, donde haya ofensa, ponga yo perdón. Donde haya discordia, ponga yo unión, donde haya error, ponga yo verdad, donde haya duda, ponga yo la fe. Donde haya desesperación, ponga yo esperanza, donde haya tinieblas, ponga yo luz, donde haya tristeza, ponga yo alegría

Oh Maestro, que no busque yo tanto ser consolado como consolar, ser comprendido como comprender, ser amado como amar. Porque dando se recibe, olvidando se encuentra perdonando se es perdonado y muriendo se resucita a la vida eterna. Amén.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios