Brasil le dijo adió al sueño del “Hexa” y Bélgica se viste de candidato

El Mundial de las sorpresas se tragó a otro favorito: la "Verdeamarelha" encontró el final de su camino en Kazán, donde habían caído Argentina y Alemania.

07 Jul 2018
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NO LO PUEDEN CREER. El balón pegó en Fernandinho y se metió en el arco de Brasil. Así se puso en ventaja Bélgica, que luego amplio con le tanto de Kevin De Brune. Brasil también se vuelve a casa. REUTERS

El sueño del “Hexa” tendrá que esperar al menos cuatro años más: Brasil se despidió del Mundial al perder 2-1 ante una cada vez más consolidada Bélgical, que se medirá en semifinales con Francia, verdugo de Uruguay.

Un gol en contra de Fernandinho y un tremendo zapatazo de Kevin de Bryune decantaron el duelo en el Kazan Arena a favor de los “Rojos”. Renato Augusto acortó distancias cerca del final con un cabezazo, pero no alcanzó: Brasil murió de pie, intentando de todas las formas posibles volver a vulnerar el arco de un Thibaut Courtois gigante.

Si la historia y esas cinco estrellas que luce en el pecho colocaban a Brasil como favorito, Bélgica contaba a su favor con la bautizada como “generación de oro”. Eden Hazard, De Bruyne, Romelu Lukaku y compañía dieron un puñetazo en la mesa con una lección táctica de su entrenador, el español Roberto Martínez.

Es la victoria más impactante de Bélgica y probablemente la más importante de su historia. El martes jugará su segunda semifinal de una Copa del Mundo tras la que perdió en 1986 ante la Argentina de Diego Maradona.

Brasil, por su parte, sumó otro tropiezo en los Mundiales. Su último título, el de 2002, queda ya muy lejano. Rusia ofrecía la oportunidad de redimirse tras el 7-1 ante Alemania en las semifinales de hace cuatro años. No pudo ser.

Partidazo

El partido más esperado del Mundial hizo honor al cartel que traía: Bélgica y Brasil buscaron el gol en todo momento. Sin concesiones. Si había que entrar en semis, que fuera por la puerta grande. Roberto Martínez revolucionó su equipo y cambió de sistema: pasó de un 3-4-3 a un 4-3-3 y sorprendió subiendo a De Bruyne a la delantera y dejando la banda para Lukaku. En Brasil la única novedad fue la presencia de Fernandinho ante la baja por sanción de Casemiro.

Vaya si se notó. Además de meter un gol en contra, Fernandinho fue incapaz de frenar a Lukaku en la jugada del segundo. Le quedó enorme el traje de la responsabilidad al jugador de Manchester City, incapaz de poner freno a las contras de los belgas. Hazard y De Bruyne se lucieron a las espaldas del centrocampista.

El bombazo cruzado De Bruyne en el primer tiempo, inatajable para Alisson, dejaba a la pentacampeona contra las cuerdas. En este Mundial nunca se había visto abajo y ahora estaba obligada a repetir lo que había hecho Bélgica frente a Japón: transformar un 0-2 en un triunfo, algo que no se veía en un Mundial desde 1966. ¿Una vez en 52 años y dos veces en menos de una semana? Parecía imposible.

La camiseta empujó a Brasil hacia el arco de los europeos. Y Courtois, enorme portero el belga, se lució con dos enormes paradas en un minuto. Si la “canarinha” se fue al descanso sin ver puerta, Courtois tuvo mucha culpa.

Murió de pie

Con una mitad todavía por jugarse, Brasil se preguntaba qué había sido de Neymar. Su estrella no había aparecido en los primeros 45 minutos para ponerse el equipo al hombro, lo que se le pide a los jugadores distintos.

Tite quiso agitar el partido y dio entrada a Roberto Firmino en vez de Willian, la figura del triunfo sobre México. Y al poco de arrancar la segunda parte quitó a Gabriel Jesús para dar entrada a Douglas Costa.

Renato Augusto llenó de esperanzas a Brasil en el minuto 76 al rematar un centro medido de Coutinho. Le quedaba un cuarto de hora a la canarinha para forzar al menos la prórroga. La “torcida” enloqueció y llevó en volandas a Brasil.

Pudo convertirse en el héroe de la noche Renato Augusto, que tuvo una gran ocasión en el 81 para lograr el empate. Su fue por un suspiro. Y Coutinho tuvo otra oportunidad de oro pero terminó de la misma manera.

Neymar tuvo la última clara de Brasil, en una jugada que resumió la frustración del pentacampeón y el regocijo de los belgas: remat+o a colocar cerca del ángulo y tremenda respuesta de Courtois a mano cambiada. Así, el “Scratch” se unió al club de los gigantes tumbados.

El Kazan Arena despidió al tercer campeón del mundo en diez días, lo que convirtie ya al fantástico estadio a orillas del Volga en un verdadero “matagigantes”. Brasil quedó eliminado y siguió el camino de Alemania y Argentina, las otras selecciones campeonas que se despidieron en ese mismo escenario.

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