En “la plei” cada cual tiene su botón

30 Jun 2018 Por Federico Türpe
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Mientras Juan “El Peregrino” Manzur sigue recorriendo el mundo, degustando desayunos exóticos en hoteles remotos y rompiendo récords de días que un gobernador tucumano estuvo en el exterior, aquí José Jorge decidió salir a competir con el triangulito verde.

Para los poco aficionados a “la plei”, el juego electrónico más popular del universo, el triángulo verde no es cualquier botón del control.

La Play Station es una consola donde corren numerosos juegos, pero aquí nos referimos al más difundido de todos: el fútbol.

Los controles de “la plei” tienen casi infinitas funciones y combinaciones, aunque las más importantes son el círculo rojo, que en ataque sirve para tirar centros y en defensa para barrer al adversario; el cuadrado lila, que en el avance se usa para tirar al arco y en defensa para “poner el cuerpo”; la equis azul, que es el botón más usado para dar pases cortos; y por último, el triángulo verde, que es un comando riquelmista, a lo Fabio Alvarez -para los aficionados locales-, con el que se tiran pases cruzados, entre líneas, “al pique”. Los comandos pueden modificarse a gusto y placer, pero estas son las funciones básicas más usadas.

El triángulo verde no es para cualquiera, es una jugada de riesgo, 100% ofensiva, que desconcierta a la defensa contraria y que, si sale bien, muchas veces termina en gol. O en contraataque.

La equis

Manzur juega casi siempre con la equis. Pases cortos, seguros, con mínimo riesgo. Toca al costado para Osvaldo Jaldo, el vice se la devuelve; toca para el otro costado donde está Alperovich, y el senador se la devuelve; toca para atrás y se la pasa a Mauricio Macri, y el presidente se la devuelve, y así Manzur se mueve en el medio campo, amagando jugadas que no termina de cerrar, sin arriesgar demasiado en defensa, pero también sin patear nunca al arco contrario.

De este modo Manzur transcurre sus días, viajando todos los fines de semana a Cuyo, a Catamarca o a comer asados en Santiago con su amigo, el vicegobernador José Emilio Neder, cuando no está en el exterior, anunciando proyectos y mostrando nuevos planos de obras, que se apilan uno tras otro en la nueva Dirección Provincial de Planos.

Ahora “El Peregrino” apretó la equis y le tiró un pase corto a César Pelli, en Nueva York, y el prestigioso arquitecto tucumano le devolvió en un toque un plano 3D del Centro Cívico. ¿Alguna piedra basal llegará a poner Manzur antes de culminar su mandato? ¿Pulsará el cuadrado lila para patear al arco? Imposible saber.

El círculo rojo

Jaldo juega casi siempre con el círculo rojo. Se la pasa tirando centros a los legisladores, con la condición de que se la devuelvan, y en defensa usa ese botón para barrer a los oponentes.

Los que saben usar el círculo rojo pueden arrojarse al pasto y sacarle la pelota de los pies al adversario sin tocarlo. Pocos saben hacerlo; hay que tener muchas horas de “plei” para eso.

En general, la mayoría juega de forma más rústica, como Jaldo, que barre a la pelota, al jugador, al árbitro, y también al arco y a parte de la hinchada.

Los que no son expertos en usar el círculo rojo en general terminan expulsados. Pero antes de salir seguro marcaron un par de goles y quebraron algunos jugadores.

El triángulo verde

Alperovich sólo juega con el triángulo verde. No usa la equis, no da pases cortos, ni al costado ni mucho menos para atrás. Tampoco ejecuta centros predecibles con el círculo rojo. Patea tiros rectos entre líneas y le dice a Manzur que no va a traicionarlo porque él lo puso donde está. Gol. Y si yo te puse yo te puedo sacar: 2 a 0.

Mientras Jaldo tira centros a los legisladores para que cabeceen en el área de Alperovich, el ex gobernador contraataca con el triangulito verde. “Hace un año que no tenemos relación”. Gol de 40 metros y silencio en el estadio. Varios legisladores dejan de cabecear. Sale Jaldo y entra Sarita, al menos en el equipo de Alperovich.

El ex gobernador inventó un sistema de juego con el que ganó tres campeonatos: el clientelismo.

En 2006 reformó el reglamento para que su táctica quedara plasmada por escrito y hasta le pusieron nombre: sistema de acoples.

Como Alperovich no sabe jugar para atrás, ahora apretó el triangulito verde y pateó al área de Jaldo. “Me equivoqué mal”, afirmó el senador sobre su propio sistema de juego.

Dijo que hay que eliminar los acoples e implementar el voto electrónico. Un tiro al ángulo del poder clientelar de Jaldo, que hasta ahora pudo comprar muchos jugadores gracias a los fondos legislativos.

Y consecuente con el estilo explosivo de su esposa, el senador fue por más. No le gusta ganar con lo justo, siempre quiere que sea goleada. Menoscabó la reforma político-electoral que tejen Manzur y Jaldo. Dijo que es un engaño lo que están tramando, una farsa “para la gilada” y que si no se eliminan los acoples el clientelismo electoral seguirá intacto. Y lo dice el hombre que ganó tres copas con ese sistema de juego.

Si Alperovich también miente es algo que sólo se sabrá al final del campeonato. Por ahora, le sirve para engañar a los centrales de Jaldo y a los laterales de Manzur. Otro gol al ángulo.

¿Y si Manzur decide jugar con Jaldo la copa del año que viene? “Viva la democracia”, responde Alperovich y hasta se anima a invitar a jugar a Alfonso Prat Gay.

Se siente ganador y no se cansa de apretar el triangulito verde. Pasamos de Rusia 2018 a Ruso 2019.

La Copa Argentina

El que no sabe qué botón apretar es el presidente Macri. Doce años de populismo hegemónico le hicieron olvidar la década del 90 y que los empresarios argentinos no juegan en equipo. Salió a pasar con la equis, toque y toque, pero los empresarios le metieron cuatro en el primer tiempo.

Salió a barrer con el círculo rojo a la inflación y ya le expulsaron varios jugadores. Se quedó sin defensa, en el medio no saben producir juego, y adelante no hay nadie que haga goles.

Argentina es un equipo dividido, donde la mitad del vestuario le grita a la otra mitad. Este año se cumplieron 44 años de una pobreza estructural nunca menor al 30%. Subsidios más, subsidios menos, planes más, planes menos, alguno que otro viento de cola internacional, pero desde 1974 un tercio de los argentinos es pobre y ningún gobierno, de cualquier color, ha podido revertir esta tragedia.

Hoy, con diez millones de planes sociales en la calle, el 50% de los niños es pobre, uno de cada tres chicos se alimenta en comedores, el 40% de los empleos son informales, la inflación este año rozará el 30%, el 60% de los hogares no llega a fin de mes y si el Estado, nacional, provincial y municipal, no estuviera inundado de ñoquis el desempleo explotaría por el aire.

Ningún botón parece funcionar en la “plei” del presidente. Y según el propio gobierno, el segundo semestre será peor.

Macri aprieta triángulo y nadie pica. Pulsa cuadrado y la pelota no se mueve. Toca equis y no se la devuelven. Presiona círculo y nadie defiende. Es muy extraño. Quizás alguien desenchufó “la plei” y Macri todavía no se dio cuenta.

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