Hubo exceso de días “encapotados”

30 Jun 2018
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SUCEDIÓ EN TUCUMÁN. Las lluvias y la humedad, que recuperaron los suelos, fueron las principales novedades climatológicas de mayo pasado.

Analizando retrospectivamente el comportamiento de algunas de las variables meteorológicas del otoño, sin dudas, la característica sobresaliente fue la gran cantidad de días en que el cielo estuvo encapotado; donde la ausencia de luz solar, acompañada de un alto tenor de humedad en la atmósfera, fue el factor preponderante, resumió Esteban Medina, profesor de la cátedra de Climatología y Fenología de la FAZ-UNT.

Desde el punto de vista térmico, se puede decir que las temperaturas oscilaron dentro de los valores normales para la época, con un descenso importante, hacia fines del otoño. Esta gran cantidad de días nublados -sólo en mayo se contabilizaron 24 días- y en muchas ocasiones acompañado de lluvias y lloviznas, trajeron aparejadas una seria de consecuencias para el sector agrícola, como el retraso en la cosecha de soja, leguminosa que requiere de días soleados, con bajo tenor de humedad.

La cosecha de “limones”, también se vio afectada, especialmente la fruta destinada a mercados externos, ya que, bajo las condiciones reinantes, los frutos presentan sus glándulas oleosas muy susceptibles, y al romperse, la fruta queda manchada.

En el mes de mayo es cuando se generaliza la cosecha de “caña de azúcar”, y varios ingenios reportaron, paradas de trapiche por falta de materia prima, ocasionada por la falta de capacidad portante de los suelos, a consecuencia de la situación meteorológica citada.

Casi al epílogo del otoño, la entrada de una masa de aire de origen polar, hizo descender la columna mercurial a tal punto que el día 15 de junio se produjo la temperatura mínima absoluta en lo que va del año. La temperatura mínima registrada en la Estación Agrometeorológica, -que la Facultad de Agronomía y Zootecnia posee en los predios de Finca “El Manantial”- fue de (-) 0,4ºC, bajo cero. Esto explica el tenue manto blanco que presentaba el paisaje de la finca, ubicada en las adyacencias del pedemonte tucumano. Desde el punto de vista de la producción agropecuaria, hay dos aspectos importantes a tener en cuenta -cuando se da este fenómeno- son; la intensidad y la duración de la helada. Teniendo en cuenta ambos aspecto, se puede calificar como una helada “suave”, ya que la columna mercurial apenas descendió cuatro décimas bajo cero y su duración fue de 3 hs y 15 min. Aunque en zonas rurales se reportaron heladas de mayor intensidad.

Este descenso térmico -moderado- por debajo del punto de congelación, sin dudas, tiene aspectos positivos y otros no tanto sobre el cultivo. Si consideramos lo primero; la helada quema la parte superior del cañaveral, y eso permite llevar menor cantidad de material verde hacia las fábricas para su industrialización; la otra faceta se refiere a que aumenta el riesgo de incendios en forma espontánea, ya que se conjugan dos aspectos: la gran cantidad de material seco presente por un lado, y el déficit de saturación elevado que posee la atmósfera. De allí la importancia de rastrar las zonas perimetrales de los campos.

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