Cristiano se las arregla solo en Portugal

El equipo portugués no jugó bien, pero "CR7" tuvo su chance y no perdonó: marcó el gol con el que su seleccionado venció a Marruecos.

21 Jun 2018
1

IMPARABLE. Cristiano Ronaldo acumula cuatro goles y es el artillero del Mundial. reuters

Minuto cuatro y gol de Cristiano Ronaldo. No, no es la repetición del partido entre Portugal y España del viernes pasado en Sochi. Es el Estadio Luzhniki y es el astro luso madrugando otra vez a todos en el Mundial de Rusia.

Imposible que los jugadores marroquíes no estuvieran advertidos, pero Cristiano se las ingenió una vez más para ganar entre los defensores. Como si tuviera un imán, el delantero de Real Madrid recibió un centro de Joao Moutinho en el corazón del área y se lanzó de cabeza para fulminar al arquero Monir el Kajoui. Fue una buena jugada de estrategia del equipo de Fernando Santos.

“CR7” no celebró su gol tocándose la barbilla, tal como lo hizo en el primer gol ante España. Pero la provocación ya la había hecho antes: el portugués salió al campo dejándose una inusual perilla (pelo en la punta de la barba). Otro juego del portugués en su pulso, deportivo y simbólico, con Lionel Messi. La asociación es un tanto peculiar, pero cada vez más evidente. La perilla alude a la cabra. Cabra en inglés se dice “Goat”. “Goat”, en el mundo del deporte, se asocia con GOAT (Greatest of All Time, el Mejor de Todos los Tiempos). Y Cristiano quiere ser el mejor de todos los tiempos, más aún después de que Messi apareciera en la portada de la revista “Paper” junto a la imagen de una cabra.

Más allá de los mensajes solapados que tanto le gusta enviar a Cristiano, lo del portugués en el comienzo del Mundial ya es un asunto serio. Sus cuatro goles en los dos primeros partidos superan los tres tantos que marcó en sus tres Mundiales anteriores (uno en 2006, otro en 2010 y apenas uno más en 2014).

Todavía falta mucho en Rusia, pero el astro ya tomó una importante ventaja en la lucha por el “Pichichi” del Mundial y por convertirse en el mejor jugador del torneo. Y, en consecuencia, sellar su sexto Balón de Oro para desempatar con Messi.

Los hinchas marroquíes, en un intento por desconcentrar a la estrella rival, gritaron el nombre del rosarino. “¡Messi! ¡Messi!”, se escuchó desde la tribuna ubicada detrás de uno de los arcos.

No tuvo mucho éxito el grito, porque Cristiano fue uno de los mejores jugadores del encuentro. No sólo anotó el gol, sino que sacó de cabeza varios balones en su propia área cuando el asedio de los marroquíes era más intenso.

Y, si bien su partido fue de mayor a menor, nunca dejó de ser un peligro para la rocosa defensa de los norteafricanos, que en la fase final de la clasificación al Mundial no habían recibido un solo gol.

Con su intervención en el minuto 4, y pese a que el aporte de sus compañeros fue otra vez casi nulo, Cristiano dejó a los lusos un paso más cerca de la clasificación a octavos. Él solo lo hizo y a Portugal le alcanza para ilusionarse.

Comentarios