El desafío de mirar a largo plazo con una visión de estadista

10 Jun 2018

ROSENDO FRAGA

DIRECTOR DEL CENTRO DE ESTUDIOS UNIÓN PARA LA NUEVA MAYORÍA


Hace tres semanas, el 18 de mayo, al resolverse positivamente la renovación de las Lebacs, el Presidente Mauricio Macri dijo públicamente: “hemos evitado el 2001”.

El acuerdo firmado con el FMI, que seguramente será ratificado en los próximos días por su directorio, es lo que efectivamente aleja a la Argentina del peor escenario. En una perspectiva histórica contemporánea, en 2001 la Argentina declaró el mayor default de la historia. Antes de veinte años, tiene el mayor rescate de la historia.

Se trata de una situación ambivalente, de esas que permiten ver el vaso medio lleno o medio vacío, pero que debe generar una profunda reflexión sobre esta “excepcionalidad” Argentina.

Ahora en concreto, se inicia un largo y difícil camino, de tres años, que pondrá a prueba la firmeza de la dirigencia política y la capacidad de sacrificio de la sociedad.

En estas circunstancias, el Presidente deberá asumirse más como un estadista que busca resolver una crisis grave, antes que como un candidato en campaña, aunque falten sólo dieciséis meses y medio para la elección presidencial.

Tiene que pedirle a la oposición que lo deje hacer, aunque no puede reclamarle compartir los costos.

Frente a la inevitable protesta social que vendrá, se hace necesario entender que mientras esta se realice sin violencia, sirve para canalizar y contener los reclamos y tensiones sociales.

Una gran movilización como la realizada la semana pasada por los movimientos sociales, de la que participaron 200.000 personas, desplazándose hacia Buenos Aires, desde distintos puntos del país, sin un solo herido y sin ninguna vidriera rota, es un activo para una crisis como la que vive la Argentina.

Lo mismo puede decirse de un paro general. Posiblemente termine siendo inevitable, al haber acordado salarios entorno al 15% e informar ya el Banco Central de la República Argentina que la inflación anual será del 27%.

En síntesis, el éxito del acuerdo con el FMI, que inicia un proceso, dependerá de la interacción entre el oficialismo y la oposición, de la capacidad social de contener y canalizar la protesta y de la visión del Presidente de mirar al largo plazo con visión de estadista.

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