Miden el impacto de regar campos con vinaza

09 Jun 2018
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LUCES Y SOMBRAS. Resulta provechoso el riego con vinaza, pero hay que ser cuidadosos con los efectos negativos.

La producción de bioetanol a partir de la caña de azúcar genera vinaza, un efluente que se caracteriza por tener altos contenidos en materia orgánica y sales como potasio, principalmente. Su aplicación en suelos cultivados con caña se plantea como una oportunidad de recuperación de nutrientes y aporte de materia orgánica.

Con esta expectativa, los grupos de investigación en Gestión Ambiental y Cultivos Industriales del INTA Famaillá iniciaron trabajos para evaluar el impacto de la aplicación de vinaza sobre parámetros fisicoquímicos de calidad del suelo.

Para ello, se instaló un ensayo en un lote cultivado con la variedad LCP 85-384, de textura franca, ubicado en la llanura deprimida no salina de Tucumán.

En la evaluación, se comparó un tratamiento de manejo convencional utilizando urea como fuente nitrogenada con un tratamiento de aplicación de vinaza (100 m3 ha-1 año-1) proveniente de ingenios cercanos, considerando que con esta dosis se suple el requerimiento anual de N (nitrógeno) para el cultivo.

Cada tratamiento tuvo cuatro repeticiones en parcelas de 6 surcos por 10 m de largo. La aplicación de vinaza se realizó durante cuatro años consecutivos, en etapa de macollaje o inicio de gran crecimiento, desde la edad de “caña planta” hasta “soca 3”. El muestreo de suelo (a profundidades de 0 a 10 cm y 10 a 30 cm) se hizo después de la cosecha de “soca 3”, en dos puntos de los surcos centrales de cada parcela. Los parámetros analizados fueron pH, Conductividad Eléctrica (CE), Carbono Orgánico (CO), Capacidad de Intercambio Catiónico (CIC) y Cationes Intercambiables (CI).

Los resultados demostraron que el tratamiento con vinaza presentó mayor pH, CE, CO, potasio y magnesio intercambiable que el convencional, en los primeros 10 cm de suelo. Y, en la profundidad de 10 a 30 cm, la CE y el potasio intercambiable con el uso de vinaza fue mayor que el tratamiento con urea.

El porcentaje de saturación potásica promedio de la CIC con vinaza fue del 22% y 13%, a los 0-10 cm y 10-30 cm, respectivamente; mientras, que en el tratamiento convencional, la saturación potásica máxima fue del 6%.

“Estos datos muestran la complejidad que involucra la aplicación de vinazas en campos productivos”, explicó la investigadora del INTA, ingeniera en Recursos Naturales y Medio Ambiente, Rocío Portocarrero. En cuanto a lo positivo, destacó “el aporte de nutrientes y el incremento de materia orgánica al suelo, un parámetro de fertilidad física y química muy importante en suelos naturalmente pobres, con muchos años bajo monocultivo y alta intensidad de laboreo”.

Pero, también, resaltó lo negativo al referirse al “incremento de sales y la modificación del equilibrio de bases intercambiables, parámetros que deberán monitorearse anualmente porque inciden en la calidad del suelo y del cultivo”.

Los avances de este trabajo fueron presentados en el XXVI Congreso Argentino de la Ciencia de Suelo, desarrollado entre el 15 y 18 de mayo en nuestra ciudad.

En la investigación también participan los ingenieros agrónomos María Correa, Juan Vallejo y Enrique Fernández de Ullivarri, en el marco de los Programas Nacionales Suelo y Cultivos Industriales y el Proyecto Regional con Enfoque Territorial Tucumán Norte.

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