Trampas de cama

03 Jun 2018
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SEXUALMENTE HABLANDO

INÉS PÁEZ DE LA TORRE | PSICÓLOGA

“Un día me levanté y me encontré en la cama con un extraño”. Muchas veces expresada de manera metafórica, esta afirmación remite también a una suerte de obsesión cultural, presente en innumerables mitos y narraciones: la posibilidad de acostarse con alguien creyendo que se trata de otra persona.

En su libro “La esencia del placer”, Paul Bloom, profesor de Psicología de la Universidad de Yale, aborda el tema: “Imagínese que descubre que tenía una idea equivocada sobre la persona con quien acaba de mantener relaciones sexuales. Tal vez creía usted que él era su marido, pero en realidad era su hermano gemelo. O tal vez creía que ella era una prostituta, pero en realidad era su esposa, disfrazada para poner a prueba su fidelidad”.

La confusión o el engaño pueden no limitarse a la identidad de la persona con quien se ha tenido sexo, sino ir más allá: pensar que era un hombre cuando en realidad era una mujer -o viceversa-, un adulto y no un menor de edad, un desconocido y no un pariente (como le ocurrió a Edipo, quien hasta tuvo hijos con su madre Yocasta).

Todo esto demuestra hasta qué punto son importantes en la atracción y en el placer sexual las creencias que tenemos acerca del otro. Bloom señala que no hay género, lugar o período histórico en que la llamada “trampa de cama” no sea un motivo recurrente.

El término “bed-trick” fue acuñado por los estudiosos de Shakespeare, a quienes les llamaba la atención la frecuencia con que se producía este tipo de incidentes en sus obras.

El truco de Penélope

Una alusión a tales engaños está presente en la Odisea: cuando Ulises regresa de sus viajes, Penélope lo rechaza porque no está segura de que se trate realmente de su marido. Él se enoja pero ella insiste. Le dice que deben dormir en habitaciones separadas y ordena que se lleven el “tálamo” del dormitorio. Pero Ulises le recuerda que la cama no puede moverse de donde está, por el modo en que él la construyó. Penélope se alegra entonces de constatar que ese hombre es en verdad su esposo (en tanto que Ulises se enfurece con ella por haber desconfiado).

En el cine, un “bed-trick” emblemático aparece en “El juego de las lágrimas”, película de culto de los noventa, dirigida por Neil Jordan. Fergus, un miembro del IRA –interpretado por Stephen Rea- descubre, cuando está a punto de tener relaciones sexuales con la misteriosa y sensual Dil, que se trata de una transexual. La revelación lo conmociona y asquea a tal punto que vomita (aunque después no deja de sentirse atraído por ella).

En el Antiguo Testamento abundan las trampas de cama. Quizás la más famosa está en el Génesis: es la que historia de cuando Jacob, que se había pasado años trabajando para Labán a cambio del derecho a casarse con Raquel, se entera de que Labán la ha sustituido por Lea en la noche de bodas. Un descubrimiento que Jacob recién hace a la mañana siguiente (y es que la oscuridad está presente en muchos de estos relatos).

Como reconocimiento simbólico de lo ocurrido al pobre Jacob, en la ceremonia del matrimonio judío el novio le quita el velo de la cara a la novia… para cerciorarse de que se está casando con la mujer correcta.

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