"Pulguita" Rodríguez se lució con una asistencia “fantasma” a Díaz

El simoqueño se lució en la goleada ante The Strongest.

26 Abr 2018
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BROCHE DE ORO. “Pulguita” liquidó un partido que lo tuvo como figura principal. la gaceta / foto de antonio ferroni

De “goles fantasma” se viene hablando casi desde que se inventó el fútbol. Uno de ellos, incluso, le valió a Inglaterra ganar su único Mundial, el del 66. Ahora, esto de las “asistencias fantasma” es una rareza mucho más moderna e infrecuente, y parece estar reservada sólo para los ídolos. Cuando Luis Miguel Rodríguez engañó con el cuerpo al defensor Edison Carcelén, frenándose a último momento y transformando un pase exigido de Nery Leyes en una asistencia de galera y bastón para Leandro Díaz, a más de uno se le vino a la mente el recuerdo de esa picardía de Juan Román Riquelme contra Lanús: un caño hecho de espaldas a su marcador, pero sin tocar la pelota. Sólo hizo el amague, y la inercia se encargó del resto.

Anoche pasó lo mismo, pero mejor: aunque no hubo caño de por medio, el sutil acto de ilusionismo de “Pulguita” dejó tan descalabrada a la defensa boliviana que Díaz tuvo una eternidad para elegir cómo y por dónde definir.

“Sabíamos que estaban esos espacios en el fondo y que debíamos aprovecharlos. En el primer gol la dejo pasar porque intuyo que el defensor va a venir hacia mí, y ahí queda solo Leandro, que por suerte definió muy bien. Eso fue clave para abrir partido y que hubiera más espacios”, reveló su truco el prestigitador “decano”, determinante para romper el candado defensivo que había propuesto The Strongest, y terminar con la avivada de los bolivianos de protestar todo y demorar constantemente el reinicio del juego para hacer tiempo.

“La asistencia es de Nery. Metió un gran pase gol”, cedió el crédito el “7” bravo a su compañero, también de gran partido.

Distinto

“Pulguita” es humano y puede tener días más apagados que otros, como cualquiera, pero ayer definitivamente no fue el caso: la suya fue una de esas actuaciones bienaventuradas, en las que da la impresión de que cada pelota que le llegue tendrá buen destino. Incluso recuperó algunas, y se dio el gusto de sellar el 3-0 con un gol de su firma.

“Era un partido importantísimo para nosotros, una verdadera final. Lo entendimos así y lo jugamos de esa forma. Marcar dos goles en el primer tiempo nos permitió manejar el partido con más tranquilidad. Después se nos vinieron un poco en el segundo tiempo porque no podíamos agarrar la pelota, pero terminamos siendo justos ganadores con un 3 a 0 que es muy importante para nosotros”, analizó el goleador, ovacionado por la gente después de su gol.

“Yo me siento uno más dentro de este plantel. Hace mucho que estoy en este club, y con un poco de fútbol uno trata de devolverle la alegría que nos da la gente”, devolvió el gesto “Pulguita”, y avisó que Atlético irá hasta donde lo dejen: “si Dios quiere, daremos pelea hasta el final”.

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