Atletico y el amor en tiempos del gol

El "Decano" goleó a The Strongest y va por la clasificación a octavos.

26 Abr 2018
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PASE POR CAJA. Núñez ya ensayó una pirueta perfecta y conectó, de tijera, lo que será el segundo gol de Atlético en el cierre del primer tiempo, en un Monumental que deliró al final con la gran victoria del local. la gaceta / foto de héctor peralta

¿Vio cuando encuentra el lugar de sus sueños pero duda de si podrá comprarlo? Ese es el llamado momento de incomodidad, de inquietud, por el simple hecho de que la estantería mental acusa recibo de que quizás algún competidor pueda embarrarle la cancha. Bueno, algo así le pasó a Atlético anoche en el Monumental ante The Strongest. Se dejó tomar el pulso durante los minutos iniciales y equivocó las formas hasta tanto comprender que el sueño era suyo y que la operación iba a tener buen final si invertía bien.

Causa y efecto. Si en La Paz César Farías pensó que Atlético le ganó a su “Tigre” por dos accidentes, como llamó a los goles históricos de un Atlético hoy tan importante en la Copa Libertadores como cualquier aspirante a clasificarse a los octavos de final, anoche la historia para su equipo fue lo más parecido a un asesinato a sangre fría. No hubo accidente, sí un deceso deportivo, y fue The Strongest el caído, pujante al comienzo, rendido después.

Atlético ganó, gustó y hasta se llevó el título de casi golear por el 3-0 consumado, en gran parte por esa segunda mitad del acto uno en el que con apenas dos buenas jugadas hizo un descalabro, además del tapadón de Augusto Batalla. Lección para Farías,: hubo dos ejemplos de cómo derrumbar un castillo de arena estando lejos, tan lejos como de arco a arco.

Pudo haber habido un pequeño temblor en Atlético, sí. Pero el pudo se esfumó cual suspiro de Cupido en plena cacería en el Día de los Enamorados. Atlético enamoró a su gente gracias a “Pulguita”, el que no conoce del pase simple; el que hace todo diferente; el que pudo ponerle un pase entre líneas a Leandro Díaz sin tocar siquiera la pelota. Amague puro. Así se sacó la mufa Díaz, tras esa corrida que le dio todo el tiempo necesario para definir con la serenidad de quien sabe que el gol está hecho estando la pelota lejos del arco.

El 1-0 parcial rompió los estandartes de un The Strongest armado de coraje, y el 2-0 a de Gervasio Núñez explotó quizás la última esperanza de la hazaña boliviana. Qué lindo gol el segundo, y todo gracias a la táctica del contraataque. Ejemplo dos: Rodrigo Aliendro, el corazón “decano”, buscó pared con Núñez en media cancha y se largó como galgo en la carrera de su vida. Su premio fue colgar la pelota tan bien en el área chica que Gervasio hasta se dio el gusto de mostrar sus recursos y marcar con una tijera de salón. Golazo.

Se dice que el 2-0 puede ser el peor resultado. No fue el caso anoche, pese a los intentos de The Strongest en el complemento porque Atlético decidió jugar menos vertical y sin tanta presión arriba. Pero ni la pachorra local influyó para que el acta de defunción de The Strongest tuviera un título de resurrección. No había caso, menos después del 3-0 de “Pulguita”, el que mata rivales y enamora a los hinchas.

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