Una metáfora lúcida sobre los dramas de los argentinos

Por Roberto Espinosa.

18 Mayo 2004
Cuando están en tierra extranjera se unen ante la adversidad, derrotan a las otras colonias y se tornan imperialistas. Sin embargo, en su país de origen se destrozan entre ellas. Esta es la característica saliente de la Linepitherna Humile, hormiga argentina que ya ha conquistado una buena parte de Europa y de los Estados Unidos, y que fue estudiada por David Holway, de la Universidad de California, en San Diego.
Esta observación que pinta nuestra idiosincrasia, fue el punto de partida de Carlos Alsina para escribir el unipersonal "Crónica de la errante e invencible hormiga argentina", que se estrenó el fin de semana pasado en el teatro El Pulmón, con la actuación de Paula Giusti.
El texto teatral es una gran metáfora sobre lo que nos pasa a los argentinos: vivimos en nuestra tierra con el corazón dividido, con la memoria fragmentada, aferrados a mitos, a ese tiempo pasado que fue siempre mejor, a "ese dolor de ya no ser..." De ese modo, depositamos nuestro futuro en el pasado. "Después, qué importa del después, toda mi vida es el ayer que me detiene en el pasado...", dice "Naranjo en flor", el tango que Giusti tararea en un pasaje de la obra.
Por otro lado, están los argentinos que, asfixiados por la realidad, se fueron y desde la lejanía miran y sienten con nostalgia la patria deshecha ("está mi corazón sudando plumas, sólo oigo el zumbido de la pena"), pero no se animan a volver.
Alsina -también director de la puesta- examina con lucidez una buena parte de nuestras contradicciones, de hechos que se repiten cíclicamente, al modo de Sísifo, en nuestra historia. El texto dramático con una fuerte carga poética -una de las características de la dramaturgia de Alsina- se distiende con escenas de un humor sutil y también desopilante que refleja al mismo tiempo, la virtud de saber reírse de nuestros dramas.
La tucumana Paula Giusti se revela como una actriz versátil, expresiva, que logra construir distintos personajes con solvencia. "Dicen que la muerte es la repetición de la escena hasta el infinito", afirma Alsina; pero, sin embargo, apuesta a la vida y contrapone a este eterno retorno la esperanza -la cual abre y cierra la obra- que es como ese bumerán que se arroja lejos, pero que nunca regresa.

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