Singapur corre de noche: historia, cultura y lifestyle alrededor de la Fórmula 1

Singapur corre de noche: historia, cultura y lifestyle alrededor de la Fórmula 1

Lifestyle, por Fernanda Bringas (muy_fer_) Producción general y Sol García Hamilton (solchugh) - Producción periodística.

Mientras en Argentina comienza la mañana del domingo, en Singapur ya cayó la noche. Las calles de Marina Bay están cerradas al tránsito, los reflectores rodean el circuito y miles de personas se preparan para una carrera de Fórmula 1 que comenzará a las 20 de la hora local, las 9 de nuestro país. Serán 62 vueltas por un trazado urbano de 4,927 kilómetros que durante el resto del año vuelve a ser parte de la ciudad.

Singapur lleva varios días viviendo alrededor de la Fórmula 1. Los autos son el centro del fin de semana, pero no alcanzan para explicar lo que sucede alrededor. Durante la semana, la carrera apareció en centros comerciales, hoteles y espacios públicos; las escuderías se mezclaron con marcas de moda; se montaron simuladores y exhibiciones; y dentro del Circuit Park se programaron más de cien horas de espectáculos. Hoy, antes y después del Gran Premio, por sus escenarios pasarán Janet Jackson, Lana Del Rey, James Arthur, Mark Ronson y ZHU.

No es casual que ese modelo haya crecido precisamente acá. Singapur encontró una forma propia de organizar una carrera de Fórmula 1 y la construyó a partir de la ciudad que la rodea.

Singapur corre de noche: historia, cultura y lifestyle alrededor de la Fórmula 1

Mucho antes de Marina Bay

El vínculo de Singapur con las carreras callejeras no nació en 2008. Su primer Gran Premio se disputó el 17 de septiembre de 1961, sobre un circuito armado entre Upper Thomson Road y Old Upper Thomson Road. Entre 1962 y 1965 se llamó Gran Premio de Malasia y recuperó el nombre de Singapur después de la independencia. En aquellas jornadas competían autos deportivos, vehículos históricos y motocicletas.

La prueba continuó hasta 1973, en un circuito que con el paso de los años había demostrado ser especialmente peligroso. Era angosto, irregular y tenía sectores rápidos rodeados de vegetación, en una época en la que las medidas de protección eran muy distintas a las actuales. Durante los años en que se disputó el Gran Premio murieron cuatro pilotos de autos, dos motociclistas y un comisario de pista. Después de la edición de 1973, el Singapore Sports Council decidió cancelar la competencia por razones de seguridad.

Pasaron 35 años hasta que un Gran Premio volvió a las calles del país. El regreso fue distinto en escala, lugar y ambición. En 2008 llegó la Fórmula 1 y Marina Bay se convirtió en el escenario de la primera carrera nocturna en la historia del campeonato.

Rascacielos, jardines y una carrera bajo las luces

Marina Bay no es solamente el lugar donde está el conocido hotel Marina Bay Sands. Es un distrito costero del centro de Singapur, desarrollado en terrenos ganados al mar a partir de la década de 1970. El proyecto nació como una expansión del centro financiero y con los años reunió oficinas, espacios públicos, arquitectura contemporánea y algunas de las atracciones más reconocibles del país. Hoy, su skyline es una de las imágenes con las que Singapur se presenta al mundo.

Llevar la Fórmula 1 hasta allí permitía mostrar la ciudad al mismo tiempo que se mostraba la carrera. Además, hacerlo de noche facilitaba un horario más conveniente para las audiencias europeas, uno de los mercados principales de la categoría. La apuesta terminó produciendo algo que excedió esa decisión comercial cuando las luces pasaron a formar parte de la identidad visual del evento.

Singapur corre de noche: historia, cultura y lifestyle alrededor de la Fórmula 1

Lograrlo en 2008 requirió montar casi 1.500 proyectores alrededor del circuito, conectados mediante más de 100 kilómetros de cables de alimentación. El sistema alcanzaba casi cuatro veces la iluminación de un estadio convencional de entonces, porque no solo debía permitir que los pilotos manejaran a alta velocidad sino también que la carrera pudiera transmitirse en alta definición.

Esa infraestructura también fue cambiando. Desde 2023, el circuito avanzó hacia un sistema de iluminación LED de menor consumo y el F1 Pit Building incorporó paneles solares, cuya generación anual estimada alcanza para cubrir el consumo del edificio durante un mes completo de carrera. El evento mantiene además la acreditación ambiental de tres estrellas de la FIA, el máximo nivel del programa.

Singapur corre de noche: historia, cultura y lifestyle alrededor de la Fórmula 1

Y hay cierta coherencia entre esa transformación y la ciudad en la que ocurre. Singapur lleva décadas trabajando sobre una idea que fue cambiando de nombre a medida que crecía: de la antigua “Garden City” a la actual City in Nature. El objetivo oficial es integrar naturaleza dentro de una ciudad extremadamente urbanizada, restaurar vegetación en espacios urbanos y conectar parques y reservas mediante corredores verdes. Para 2030, el país se propuso plantar un millón de árboles adicionales, aumentar la superficie de sus parques naturales y conseguir que todos los hogares estén a menos de diez minutos caminando de un parque.

Ese contraste puede verse con facilidad alrededor de Marina Bay. En pocos minutos, el paisaje pasa de las torres del distrito financiero a Gardens by the Bay, con sus enormes estructuras cubiertas de vegetación, o a edificios donde jardines, terrazas y plantas forman parte de la propia arquitectura.

Singapur corre de noche: historia, cultura y lifestyle alrededor de la Fórmula 1

Moda, gastronomía y música alrededor de la pista

Singapur es una ciudad-Estado construida por sucesivas migraciones y por la convivencia de comunidades chinas, malayas, indias y de otros orígenes. Esa mezcla aparece en sus barrios, sus celebraciones y, quizás de una manera especialmente evidente, en la comida.

Para entenderlo hay que conocer los hawker centres. Son grandes centros gastronómicos, generalmente cubiertos o semicubiertos, donde decenas de pequeños puestos venden diferentes platos alrededor de mesas compartidas. Surgieron de la reorganización de los antiguos vendedores callejeros y terminaron convirtiéndose en lugares cotidianos donde personas de distintos orígenes y niveles económicos comen unas junto a otras. En 2020, la UNESCO incorporó la cultura hawker de Singapur a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

No funcionan como un patio gastronómico diseñado alrededor de cadenas conocidas. Muchos vendedores se especializan durante años en un único plato y las recetas, técnicas y negocios pasan de una generación a otra. La comida, además, deja ver la mezcla cultural del país.

Singapur corre de noche: historia, cultura y lifestyle alrededor de la Fórmula 1

Uno de esos platos es el Hainanese chicken rice, pollo generalmente escalfado acompañado por un arroz aromático y condimentos como salsa de chile y una pasta de jengibre y ajo. El laksa, asociado especialmente a la cultura peranakan —nacida de la mezcla entre comunidades chinas y del sudeste asiático— combina fideos de arroz con un caldo espeso y picante a base de coco, al que suelen sumarse langostinos, berberechos, tofu o pescado. Y el chilli crab, otra de las preparaciones asociadas al país, utiliza cangrejo en una salsa intensa de chile y otros condimentos, que suele comerse con pequeños panes llamados mantou.

Esa cultura gastronómica no desaparece cuando llega la Fórmula 1. Forma parte del paisaje de la semana y convive con restaurantes de alta cocina, hoteles y propuestas de hospitality. Eso ayuda también a entender por qué el Gran Premio no necesita parecerse a Mónaco para construir una identidad vinculada al lifestyle. Mónaco tiene su historia, el puerto y los yates. Singapur trabaja una ciudad tropical y tecnológica, arquitectura contemporánea, gastronomía multicultural, espacios verdes, vida nocturna y un circuito que se arma en medio de todo eso.

Este año esa mezcla se vuelve especialmente visible fuera de la pista. En Clarke Quay, una zona junto al río conocida por su actividad nocturna, Ray-Ban montó junto a Scuderia Ferrari Beyond the Track, una experiencia que lleva su colección vinculada a la escudería a un espacio con simuladores de carrera, pruebas de reflejos y un desafío en el que los visitantes pueden intentar un cambio de neumáticos como los de boxes.

Singapur corre de noche: historia, cultura y lifestyle alrededor de la Fórmula 1

Más que una vidriera con anteojos, la activación muestra cómo las colaboraciones de moda vinculadas al automovilismo empezaron a transformarse en experiencias alrededor de los Grandes Premios. Algo similar ocurre con adidas y sus proyectos con Mercedes y Audi, o con Porsche y las exhibiciones preparadas durante la semana de carrera. La F1 ya no queda encerrada en el paddock.

Uno de los ejemplos más claros está en Marina Bay Sands, el complejo de tres torres unidas por una plataforma superior que se convirtió en uno de los edificios más reconocibles de la ciudad. Durante estos días, el edificio y el ArtScience Museum se iluminan de rojo, Ferrari montó un espacio propio y la relación entre automovilismo y moda aparece también a través de Lewis Hamilton.

El siete veces campeón mundial creó +44, una marca de lifestyle nacida de su interés por la moda, la música y el arte. El proyecto desarrolla colecciones de indumentaria y colaboraciones creativas y destina una parte de sus ingresos a Mission 44, la fundación de Hamilton enfocada en educación e inclusión de jóvenes. Para esta semana, +44 abrió en Marina Bay Sands su primer pop-up del sudeste asiático y presentó una cápsula exclusiva para Singapur realizada junto al artista local Jahan Loh.

Singapur corre de noche: historia, cultura y lifestyle alrededor de la Fórmula 1

Dentro del propio circuito ocurre algo parecido con la música. Los distintos tipos de entrada permiten acceder a escenarios distribuidos por el Circuit Park y este año la organización incorporó además un nuevo espacio junto al agua dedicado especialmente a DJs. Durante el fin de semana, la programación reúne nombres que podrían formar por sí solos el cartel de un festival: The Killers, Zara Larsson, Goo Goo Dolls, DJ Snake, Major Lazer Soundsystem y, este domingo, Lana Del Rey, Janet Jackson, James Arthur, Mark Ronson y ZHU.

Nuestro piloto frente a uno de los circuitos más exigentes

Todo ocurre alrededor de una carrera que sigue siendo exigente en términos puramente deportivos. Marina Bay tiene 19 curvas, muros próximos y una superficie urbana que no ofrece la regularidad de un autódromo permanente. A eso se suman el calor tropical y una humedad que continúa durante la noche. El esfuerzo es tal que un piloto puede llegar a perder hasta tres kilos de peso durante la carrera.

Este fin de semana, además, la FIA declaró oficialmente una situación de “Heat Hazard” ante la previsión de que el índice de calor supere los 31 °C, una medida que obliga a los equipos a llevar instalados sistemas de refrigeración para los pilotos. En 2026 el desafío es todavía mayor: por primera vez Singapur recibe el formato Sprint y los equipos tuvieron apenas una hora de práctica antes de comenzar la actividad competitiva.

Franco Colapinto, antes de esta edición, volvió a destacar lo particular del trazado. Habló de la combinación entre curvas técnicas, piso irregular, muros cercanos y conducción bajo las luces, características que lo convierten, según explicó, en uno de sus circuitos favoritos del calendario. Pero la actividad de ayer volvió a mostrar por qué Marina Bay exige tanto a pilotos y autos. Colapinto atravesó una jornada difícil entre el Sprint y la clasificación y llegará a la carrera principal después de haber experimentado, en primera persona, esa imprevisibilidad que caracteriza al mismo trazado que había elegido entre sus preferidos.

Casi dos décadas después de aquella primera carrera nocturna de 2008, Singapur convirtió la Fórmula 1 en algo propio. Marina Bay aparece durante unos días en medio de una ciudad que ya vive entre rascacielos y jardines, restaurantes de lujo, arquitectura futurista y tradiciones llegadas de distintas culturas. La F1 no creó esos contrastes, pero encontró la manera de integrarse a ellos. Tal vez por eso, en Singapur, el Gran Premio nunca termina de sentirse únicamente como una carrera.

Singapur corre de noche: historia, cultura y lifestyle alrededor de la Fórmula 1
Tamaño texto
Comentarios
Comentarios