Eleonora Cassano causó emoción con "La Duarte"

Una obra muy dramática. En un escenario con apenas un par de estructuras móviles, los bailarines-actores impactaron con su interpretación de la historia. Sin despliegues.

17 Mayo 2004
"Emocionante", "fuerte", "impactante". Estas fueron algunas de las palabras con las que muchos espectadores definió el espectáculo "La Duarte", que se ofreció el sábado y ayer en el Teatro Alberdi a sala llena.
Protagonizada por la bailarina Eleonora Cassano, "La Duarte" es una mirada especial sobre la vida de Eva Duarte que comenzó en el barro de Los Toldos y finalizó en la cúspide del lujo y del poder.
Como le había anticipado a este diario Cassano, la obra pertenece al género danza-teatro, en el que los bailarines privilegian -por así decirlo- la interpretación actoral. Pese a ello, las coreografías son lucidas, aunque sin grandes despliegues.
La escenografía está compuesta por dos grandes estructuras en las que se desarrolla el dramático relato. En un cuarto- celda tienen lugar los vistosos movimientos que hace Eleonora Cassano; y en la segunda, que forma una escalera, se representa su ascenso, el histórico balcón y su no menos histórico renunciamiento.
Si se tiene presente el mito, no es casual que el público haya interrumpido con sus aplausos cuando Eva Duarte se convierte en Evita Perón, vistiendo un lujoso e imponente traje; otra escena en la que aparentemente se reconcilia con Juan Perón también generó entusiasmo.
Pero no sólo se luce Cassano en "La Duarte"; Leonardo Cuello (Perón) y Héctor Díaz (Juan Duarte) también se llevaron las palmas de los espectadores.
Con una excelente música de Sergio Vainikoff, acorde al tono sombrío de la historia, la gestualidad de la bailarina-actriz alcanza su punto máximo con el renunciamiento, y con el lamento y la decepción del pueblo.

Revisionismo
En sus bailes con Perón y en su final la obra provoca una profunda emoción. Y hasta se propone algún tipo de revisionismo, porque en un momento el entonces presidente se enoja cuando los descamisados van a buscarla a ella y no a corearlo a él. "La Duarte", en síntesis, es un excelente espectáculo en el que el profesionalismo de Cassano y sus bailarines dramatizan la danza.
Luego de la función, cuando cenaba en un restaurante de barrio Norte, Cassano todavía seguía firmando autógrafos.

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