El filme plantea el permanente y ridículo trabajo de la seducción, de dos almas ajenas que se saben unidas y solo esperan, mientras juegan a olvidarse, el momento del encuentro y el gozo. "Todas las azafatas van al cielo" cuenta la historia de amor que viven Julián y Teresa, uno sumido en la parálisis del dolor, y la otra en la comodidad de la soledad. Los dos se encuentran en el fin del mundo, donde sus destinos coinciden en un absurdo ritual suicida, y donde la mirada del otro los salva, y los devuelve a la vida.
Julián es un flamante viudo, que al casarse y encontrar el amor de su vida pensó que ya lo había hecho todo, y que sólo le restaba disfrutar y envejecer. Pero la inesperada desgracia lo abruma de dolor, que como una parálisis fulminante le impide retomar el afanoso trabajo de encontrar a un nuevo otro, que en algún lado espera.
Julián viaja a Ushuaia, el lugar donde conociera a su mujer, (también azafata, como Teresa), para cumplir la promesa de arrojar sus cenizas en el canal de Beagle, el final del mundo, donde el horizonte no existe, porque el cielo y la tierra se funden en el blanco. Julián cumple ese mandato, que fuera una promesa risueña, pactada en alguna cama húmeda de un frío hotel de aeropuerto, cuando pensaban a la muerte como un problema siempre ajeno, y en el amor como una solución eterna.
Es entonces, en la cubierta de un barco, bajo el viento austral, y rodeado de orientales que lo fotografían todo, que Julián descubre a Teresa, una azafata que ha pasado toda su vida en ese país de aeropuertos, bandejitas de comidas y sonrisas medidas y perfectas. Ese país donde no hay niños que lloren, pañales sucios ni maridos demandantes. Un mundo perfecto, lejos de la tierra y el dolor, cerca del cielo.
Un incipiente y no deseado embarazo amenaza con devolverla al mundo real.
Teresa no cree poder soportar esta nueva vida. Julián no cree poder soportar su soledad. Pero con humor y valor dejarán de lado este escepticismo y descubrirán entre ellos un amor posible, otra oportunidad para sus sentimientos, un lugar único, entre el cielo y la tierra.
El filme fue escrito y dirigido por el joven realizador Daniel Burman y está interpretado por Alfredo Casero, Ingrid Rubio, Valentina Bassi, Norma Aleandro y Emilio Disi, entre otros.
Julián es un flamante viudo, que al casarse y encontrar el amor de su vida pensó que ya lo había hecho todo, y que sólo le restaba disfrutar y envejecer. Pero la inesperada desgracia lo abruma de dolor, que como una parálisis fulminante le impide retomar el afanoso trabajo de encontrar a un nuevo otro, que en algún lado espera.
Julián viaja a Ushuaia, el lugar donde conociera a su mujer, (también azafata, como Teresa), para cumplir la promesa de arrojar sus cenizas en el canal de Beagle, el final del mundo, donde el horizonte no existe, porque el cielo y la tierra se funden en el blanco. Julián cumple ese mandato, que fuera una promesa risueña, pactada en alguna cama húmeda de un frío hotel de aeropuerto, cuando pensaban a la muerte como un problema siempre ajeno, y en el amor como una solución eterna.
Es entonces, en la cubierta de un barco, bajo el viento austral, y rodeado de orientales que lo fotografían todo, que Julián descubre a Teresa, una azafata que ha pasado toda su vida en ese país de aeropuertos, bandejitas de comidas y sonrisas medidas y perfectas. Ese país donde no hay niños que lloren, pañales sucios ni maridos demandantes. Un mundo perfecto, lejos de la tierra y el dolor, cerca del cielo.
Un incipiente y no deseado embarazo amenaza con devolverla al mundo real.
Teresa no cree poder soportar esta nueva vida. Julián no cree poder soportar su soledad. Pero con humor y valor dejarán de lado este escepticismo y descubrirán entre ellos un amor posible, otra oportunidad para sus sentimientos, un lugar único, entre el cielo y la tierra.
El filme fue escrito y dirigido por el joven realizador Daniel Burman y está interpretado por Alfredo Casero, Ingrid Rubio, Valentina Bassi, Norma Aleandro y Emilio Disi, entre otros.







