16 Mayo 2004 Seguir en 
"Trato de hacer un planteo del hombre de hoy que lucha por no ver fragmentadas sus creencias".
Todo artista crea, define, hace y trabaja. Pero la tucumana Elena Norma Requelme se atrevió a más. No sólo mostró sus creaciones en Tucumán, sino que, con esfuerzo y constancia, consiguió llegar al corazón del arte: a Roma. "Trato que mis obras tengan cierta ubicuidad, que puedan trascender más allá de lo plástico", dice la artista, quien en abril último expuso varios de sus dibujos en la muestra "Arte in atto" que se realizó en el Centro Culturale Europa Arte Contemporánea de Roma que dirige María Rosa Di Paola.
Junto a ella también expusieron distintos artistas europeos, entre ellos, Beatrice Bartolozzi, Pia Bianchi, Anna Caporrini, Jenny Cervello, Maria Conte, entre otros. Pero en la muestra, que contó con el patrocinio de la Embajada Argentina ante la Santa Sede, se destacó fundamentalmente la obra de Requelme. De hecho, la plástica fue catalogada como "una artista de singular mérito" por la misma directora de la muestra. "En Tucumán no existe un mercado del arte formado. Hay muchos creadores que hacen exposiciones, pero no hay respuestas desde la parte económica. Y tampoco hay apoyo", asegura Requelme. De hecho, para poder sacar del país sus obras, la artista debió superar un complicado y costoso trámite burocrático que casi la hizo abandonar el proyecto. "Existe una indiferencia tan marcada por parte de las autoridades, que los artistas tucumanos muchas veces ven sus proyectos truncados por esta razón", dijo.
Y si bien destacó el papel de la Facultad de Artes de la UNT, Requelme aseguró que fuera de los claustros, la vida de los artistas se vuelve un tormento. "Se siente un vacío muy grande porque no hay un contexto que pueda contener a los creadores", dice.
A punto de exponer nuevamente en Italia y también en Francia (antes de enviar sus obras posó junto a ellas para LA GACETA), Requelme señala que el tema de sus trabajos es el ser humano. "Trato de hacer un planteo filosófico, moral y social del hombre de hoy que lucha por no ver fragmentadas sus creencias", agrega. Esto quedó manifestado en una de sus obras más alabadas en Roma: "El descendimiento". Según monseñor Giangiulio Radivo, crítico de arte y delegado del Vicariato de Roma, la obra "es una figuración sacra que expresa en armónica serenidad el drama del descendimiento". "Espero que mi propuesta estética sea valorada igualmente en Tucumán", concluyó Requelme.
"Yo siempre tuve que luchar sola para poder mostrar lo que hago".
Siempre le gustó el tango. Y, sobre todo, el tango de Astor Piazzolla. "Creo que no hay una sola hora de mi vida en la que esta maravillosa música no esté presente", señala la artista tucumana Marina Romero, más conocida como "Mami" Romero.Tanto es así que hace un par de años comenzó a plasmar en el papel y el lienzo su obsesión por el tango. Hoy, una buena parte de esa serie está a punto de viajar a Verna (Suiza) donde serán expuestos el próximo 8 de octubre. "Realmente es una oportunidad que no pude despreciar. Es la primera vez que expondré mi obra en el exterior y eso me genera cierta expectativa", cuenta.
Oriunda de Tafí Viejo y radicada desde hace años en San Miguel de Tucumán, Romero confiesa que todo lo está haciendo a pulmón. "Albergo la esperanza de conseguir algún tipo de ayuda o auspicio para realizar la muestra. Yo voy a viajar, pero lo que más cuesta es sacar los cuadros del país", agrega. La artista llevará a Suiza alrededor de 50 dibujos y 10 pinturas. Los dibujos están realizados con tinta china y las pinturas, con acrílicos. "Seguramente se expondrán unos 15 trabajos. Pero yo quiero llevar una cantidad mayor para que otros galeristas puedan apreciar mejor la evolución de mi obra", dice. De hecho, Romero está armando otra muestra que se verá en Friburgo. "En Suiza la muestra se llamará ?Tango? y será inaugurada con un concierto con obras de Piazzolla. Pero las características de la muestra de Friburgo aún no están definidas", manifestó.
Romero, que fue alumna de Ezequiel Linares, ya realizó varias muestras en Tucumán y algunas de sus obras se vieron en muestras colectivas de España. "Mi serie anterior se llamó ?Jardín prohibido?. Pero reconozco que fue con esta serie de tangos que mi obra despertó más interés en Europa", dice.Romero explica que, además de su amor al tango, la motivó a pintar sobre el tema lo que la música genera en la gente. "La serie está dividida en tres partes: la mano del músico, el instrumento (siempre el bandoneón) y la música en sí misma. Todo esto se une para mostrar la nostalgia, la melancolía y la tristeza tan propia de esta música y también del ser argentino", comenta.
Por último, Romero señala que en Tucumán hay creadores muy talentosos pero que faltan herramientas que faciliten la tarea de dar a conocer las obras. "Yo siempre tuve que luchar sola para poder mostrar lo que hago", concluyó.







