15 Mayo 2004 Seguir en 
Cannes.- "Life is a Miracle" ("Zivot je cudo"), la película que el serbio Emir Kusturica presentó ayer en la competición oficial del Festival de Cannes, tal vez no sea un milagro, pero sí fue considerada por la crítica una de esas maravillas con las que el realizador deleita a sus seguidores.
Con este filme el cineasta irrumpe con fuerza en la selección oficial y se constituyó en uno de los favoritos para el gran premio.
El cine vitalista, con ritmo y, sobre todo, que derrocha optimismo en cada fotograma, ha sido aplaudido por la prensa especializada. Algunos críticos le reprochan que siga en su línea, pero en realidad el autor de "Gato negro, gato blanco" intentó perfeccionar lo que se le da bien: creer en la vida, ver su parte positiva. "Life is a Miracle" ha supuesto un desafío para el realizador que, tras varias películas corales, rueda una historia de "Romeo y Julieta" insertada en la guerra de Bosnia en los 90. La película, basada en hechos reales, se desarrolla en torno de un ferroviario, casado y padre de un hijo, que se enamora de una musulmana y, cuando estalla la guerra, se ve obligado a cambiarla por su hijo, que ha sido tomado prisionero.
Kusturica, uno de los cineastas de asidua presencia a Cannes, explicó en rueda de prensa que sigue interesado en la familia como centro mítico del drama humano. Emir Kusturica, que aspira a su tercera Palma de Oro (tras las obtenidas con "Papá está en viaje de negocios" y "Underground"), arroja una mirada diferente sobre los Balcanes, una región que sólo es noticia por los persistentes conflictos.
Reunión trascendente
En tanto, el presidente del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales de Argentina (Incaa), Jorge Coscia, y el director general del Centre National de la Cinematographie francesa (CNC), David Kessler, se reunieron ayer en el stand que el Incaa posee en el Festival de Cannes, en el marco de un encuentro entre productores argentinos y franceses. La reunión sirvió para analizar el modo de solucionar las dificultades que los acuerdos de coproducción plantean a ambas cinematografías, impidiendo en parte la participación de capitales franceses en producciones argentinas. (DPA-Télam)
El cine argentino hizo su debut con "Los muertos"
Cannes.- El cine argentino contemporáneo hizo ayer su aparición en el festival de Cannes con la exhibición de "Los muertos", de Lisandro Alonso, filme de extrema radicalidad, minimalista, de planos largos, que es, al mismo tiempo, una apuesta desesperada a la simplicidad, la belleza y el silencio.Alonso, de 29 años, es no sólo una de las voces más personales de la nueva cinematografía argentina sino un realizador que, hasta el momento, está abonado a Cannes.Su opera prima, "La libertad", que su autor definió como un día en la vida de una persona, participó hace dos años en la sección "Una cierta mirada" y "Los muertos", que sintetizó como toda la vida de una persona, fue exhibida ayer en el apartado "Quincena de los realizadores". "Cuando una película tiende a ser una fórmula antes que un riesgo, no tiene sentido", sostuvo Alonso en una de las terrazas que dominan las costas de Cannes, momentos antes de ser agasajado con un almuerzo por los organizadores del festival para explicar la decisión de adoptar un cine propio. "Trato de no abrir juicios ni hablar desde la cámara; prefiero situarme como un observador y ver qué le sucede a la gente que está ante la lente, sobre todo cuando se trata de gente a la que generalmente nadie quiere ver por más que todo el mundo sepa que existe", agregó para explicar su modo de trabajo.
En "Los muertos", Alonso relata, con asombrosa economía de palabras y acciones, el último día de prisión y el viaje que, en busca de su hija, Argentino Vargas emprende hacia unas islas situadas frente a las costas de la localidad de Goya, tras haber cumplido una condena en el Penal 1 de la ciudad de Corrientes. "Prefiero salir de la Capital Federal y filmar a esa gente que está silenciada y oculta: ellos son los muertos", declaró el joven realizador. (Télam)
Con este filme el cineasta irrumpe con fuerza en la selección oficial y se constituyó en uno de los favoritos para el gran premio.
El cine vitalista, con ritmo y, sobre todo, que derrocha optimismo en cada fotograma, ha sido aplaudido por la prensa especializada. Algunos críticos le reprochan que siga en su línea, pero en realidad el autor de "Gato negro, gato blanco" intentó perfeccionar lo que se le da bien: creer en la vida, ver su parte positiva. "Life is a Miracle" ha supuesto un desafío para el realizador que, tras varias películas corales, rueda una historia de "Romeo y Julieta" insertada en la guerra de Bosnia en los 90. La película, basada en hechos reales, se desarrolla en torno de un ferroviario, casado y padre de un hijo, que se enamora de una musulmana y, cuando estalla la guerra, se ve obligado a cambiarla por su hijo, que ha sido tomado prisionero.
Kusturica, uno de los cineastas de asidua presencia a Cannes, explicó en rueda de prensa que sigue interesado en la familia como centro mítico del drama humano. Emir Kusturica, que aspira a su tercera Palma de Oro (tras las obtenidas con "Papá está en viaje de negocios" y "Underground"), arroja una mirada diferente sobre los Balcanes, una región que sólo es noticia por los persistentes conflictos.
Reunión trascendente
En tanto, el presidente del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales de Argentina (Incaa), Jorge Coscia, y el director general del Centre National de la Cinematographie francesa (CNC), David Kessler, se reunieron ayer en el stand que el Incaa posee en el Festival de Cannes, en el marco de un encuentro entre productores argentinos y franceses. La reunión sirvió para analizar el modo de solucionar las dificultades que los acuerdos de coproducción plantean a ambas cinematografías, impidiendo en parte la participación de capitales franceses en producciones argentinas. (DPA-Télam)
Cannes.- El cine argentino contemporáneo hizo ayer su aparición en el festival de Cannes con la exhibición de "Los muertos", de Lisandro Alonso, filme de extrema radicalidad, minimalista, de planos largos, que es, al mismo tiempo, una apuesta desesperada a la simplicidad, la belleza y el silencio.Alonso, de 29 años, es no sólo una de las voces más personales de la nueva cinematografía argentina sino un realizador que, hasta el momento, está abonado a Cannes.Su opera prima, "La libertad", que su autor definió como un día en la vida de una persona, participó hace dos años en la sección "Una cierta mirada" y "Los muertos", que sintetizó como toda la vida de una persona, fue exhibida ayer en el apartado "Quincena de los realizadores". "Cuando una película tiende a ser una fórmula antes que un riesgo, no tiene sentido", sostuvo Alonso en una de las terrazas que dominan las costas de Cannes, momentos antes de ser agasajado con un almuerzo por los organizadores del festival para explicar la decisión de adoptar un cine propio. "Trato de no abrir juicios ni hablar desde la cámara; prefiero situarme como un observador y ver qué le sucede a la gente que está ante la lente, sobre todo cuando se trata de gente a la que generalmente nadie quiere ver por más que todo el mundo sepa que existe", agregó para explicar su modo de trabajo.
En "Los muertos", Alonso relata, con asombrosa economía de palabras y acciones, el último día de prisión y el viaje que, en busca de su hija, Argentino Vargas emprende hacia unas islas situadas frente a las costas de la localidad de Goya, tras haber cumplido una condena en el Penal 1 de la ciudad de Corrientes. "Prefiero salir de la Capital Federal y filmar a esa gente que está silenciada y oculta: ellos son los muertos", declaró el joven realizador. (Télam)







