13 Mayo 2004 Seguir en 
Hace casi treinta siglos, hubo una guerra enorme que, se dice, duró diez años. Fue la Guerra de Troya, inspiradora de uno de las obras que dieron nacimiento a la literatura, el poema épico "La Ilíada", de Homero. El desarrollo de la técnica cinematográfica permite que la historia de esa contienda motivada por el rapto de una mujer llegue a la pantalla grande con el nombre de "Troya".
El filme, que se estrena hoy en todo el mundo y también en Tucumán, está dirigido por un especialista en cine de gran presupuesto: el alemán radicado en los Estados Unidos Wolfgang Petersen. A Petersen se deben éxitos de taquilla como "El barco" -la película que le abrió las puertas de Hollywood-, "La historia sin fin", "Avión presidencial" y "Una tormenta perfecta".
Como se ve, se trata de un artesano que maneja con soltura los presupuestos gigantes y los efectos especiales. También -cosa menos reconocida- un gran seleccionador y director de actores, como lo prueban en sus filmes los trabajos de Clint Eastwood, John Malkovich, Gary Oldman, Harrison Ford y George Clooney. Estrellas que "Troya" tampoco faltan. Para los personajes principales, el guerrero aqueo Aquiles y el troyano Héctor, convocó al rubio Brad Pitt y al moreno Eric Bana ("Hulk", ni más ni menos).
Y para completar, el joven Paris es el Orlando Bloom, el elfo Legolas de "El señor de los anillos".
La película adapta la Ilíada, pero se toma sus libertades. Aunque no en el despliegue épico. La leyenda cuenta que los griegos llegaron a las costas de Troya con mil naves, en la armada más grande jamás vista en el mundo antiguo. Gracias al enorme desarrollo de los efectos digitales, tal proporción de fuerzas será tangible. Hay una gran transgresión respecto del original. Si el poema se desarrolla en dos planos -uno divino, con las intrigas de los habitantes del Olimpo, y la otra, mortal, donde los hombres son títeres de los dioses-, aquí todo es puramente humano. La guerra se libra por amor y por celos, más allá del destino.
"TREN BLANCO"
Un filme que refleja a un sector de la sociedad argentina, empobrecido por el sistema económico. "El tren blanco", de los jóvenes Nahuel y Ramiro García y Sheila Pérez Giménez, se acerca respetuosamente a las historias de vida de los cartoneros que, de José Léon Suárez hasta la Capital, emprenden el viaje cada tardecita para recolectar desechos y transformarlos en algo más necesario: trabajo. Ese trabajo no es representado por los directores con una mirada política, si no más bien compasiva.
"RECONSTRUCCION DE UN AMOR"
Alex, un joven (Nicolaj Lie Kaas) se enamora locamente de una mujer (Marie Bonnevie) casada con un escritor. Decidido a abandonar a su novia (también interpretada por Bonnevie) por esta nueva relación, Alex se encuentra con que su mundo personal ha desaparecido de repente: su casa no existe más, sus amigos no lo reconocen y su familia prácticamente lo ha olvidado. Curiosamente, el marido engañado está escribiendo una historia muy similar a la del protagonista. El filme danés viene precedido de una excelente crítica.
El filme, que se estrena hoy en todo el mundo y también en Tucumán, está dirigido por un especialista en cine de gran presupuesto: el alemán radicado en los Estados Unidos Wolfgang Petersen. A Petersen se deben éxitos de taquilla como "El barco" -la película que le abrió las puertas de Hollywood-, "La historia sin fin", "Avión presidencial" y "Una tormenta perfecta".
Como se ve, se trata de un artesano que maneja con soltura los presupuestos gigantes y los efectos especiales. También -cosa menos reconocida- un gran seleccionador y director de actores, como lo prueban en sus filmes los trabajos de Clint Eastwood, John Malkovich, Gary Oldman, Harrison Ford y George Clooney. Estrellas que "Troya" tampoco faltan. Para los personajes principales, el guerrero aqueo Aquiles y el troyano Héctor, convocó al rubio Brad Pitt y al moreno Eric Bana ("Hulk", ni más ni menos).
Y para completar, el joven Paris es el Orlando Bloom, el elfo Legolas de "El señor de los anillos".
La película adapta la Ilíada, pero se toma sus libertades. Aunque no en el despliegue épico. La leyenda cuenta que los griegos llegaron a las costas de Troya con mil naves, en la armada más grande jamás vista en el mundo antiguo. Gracias al enorme desarrollo de los efectos digitales, tal proporción de fuerzas será tangible. Hay una gran transgresión respecto del original. Si el poema se desarrolla en dos planos -uno divino, con las intrigas de los habitantes del Olimpo, y la otra, mortal, donde los hombres son títeres de los dioses-, aquí todo es puramente humano. La guerra se libra por amor y por celos, más allá del destino.
Un filme que refleja a un sector de la sociedad argentina, empobrecido por el sistema económico. "El tren blanco", de los jóvenes Nahuel y Ramiro García y Sheila Pérez Giménez, se acerca respetuosamente a las historias de vida de los cartoneros que, de José Léon Suárez hasta la Capital, emprenden el viaje cada tardecita para recolectar desechos y transformarlos en algo más necesario: trabajo. Ese trabajo no es representado por los directores con una mirada política, si no más bien compasiva.
Alex, un joven (Nicolaj Lie Kaas) se enamora locamente de una mujer (Marie Bonnevie) casada con un escritor. Decidido a abandonar a su novia (también interpretada por Bonnevie) por esta nueva relación, Alex se encuentra con que su mundo personal ha desaparecido de repente: su casa no existe más, sus amigos no lo reconocen y su familia prácticamente lo ha olvidado. Curiosamente, el marido engañado está escribiendo una historia muy similar a la del protagonista. El filme danés viene precedido de una excelente crítica.







