10 Mayo 2004 Seguir en 
La tarde soleada y los títeres convocaron a una multitud ayer a la Casa de la Cultura, en el parque 9 de Julio, con motivo de la culminación del Festival "Ojo al títere" (aunque hubo otra función por la noche).
Grandes y chicos quedaron impresionados ante la aparición de gigantes muñecos, realizados con materiales reciclados (desechos, telas, cañas, papel y alambres). Los titiriteros montaron un espectáculo de grandes dimensiones y, además del particular desfile, se puso una obra. Allí participaron decenas de alumnos de las escuelas, dirigidos por Andrea García y Yesika Migliori. Posteriormente, la Banda Municipal le puso un toque especial a la tarde del domingo, cuando ya se perdía el sol.
Una columna
A las 16.30, la columna con grandes muñecos partió de la sala "La Sodería", acompañados por las murgas "Los chicos del piletón" y "La murga madruga", quienes con sus coloridos disfraces y sus pegadizos ritmos atrajeron a las familias que estaban en el parque. De ahí pasaron a los fondos de la Casa de la Cultura, donde se exhibieron los trabajos finales del taller de montaje, y luego se puso la obra "Juan sin miedo", del grupo mendocino "Patalarrastra", a cargo del titiritero Hernán Cruz.
"Sensacional"
"Estuvo sensacional", dijo María Laura, sentada en el pasto junto a sus dos niñas. "Me parece genial, y los chicos se divierten mucho. Sabía del festival, pero me reservaba para el domingo", le dijo a LA GACETA. Hugo y Roberto de no más de 12 años, eran dos de los niños que pugnaban por ver entre los numerosos asistentes. "El sonido tendría que ser más potente, porque no escuchamos bien allá atrás", se quejaron. Federico llevó a sus nenas al parque. "Fue una suerte, porque no sabía de esto. La verdad es que las chicas se entretuvieron mucho con el show", dijo contento.
Dos espacios
La cantidad de público superó todas las previsiones, y quedó claro cuán diferentes son las obras según el espacio donde sean puestas. En algunos casos, pueden llegar a perder esa magia de la que tanto se habla, cuando no existe la concentración necesaria para seguir el relato, y la visión no es clara para los que están ubicados atrás.
El titiritero mendocino se las vio en aprietos para contener tanta demanda, ya que, con gran oficio, él interpreta a ocho personajes detrás del retablo, en una historia que mantiene en vilo a los niños. Estos aplauden a rabiar cuando el héroe "Juan sin miedo" acaba con el malvado hechicero.
Sin embargo el sábado, cuando más de medio centenar de chicos disfrutó con la misma obra en "La Sodería", el titiritero no tuvo los problemas que le planteó el espacio abierto.
Grandes y chicos quedaron impresionados ante la aparición de gigantes muñecos, realizados con materiales reciclados (desechos, telas, cañas, papel y alambres). Los titiriteros montaron un espectáculo de grandes dimensiones y, además del particular desfile, se puso una obra. Allí participaron decenas de alumnos de las escuelas, dirigidos por Andrea García y Yesika Migliori. Posteriormente, la Banda Municipal le puso un toque especial a la tarde del domingo, cuando ya se perdía el sol.
Una columna
A las 16.30, la columna con grandes muñecos partió de la sala "La Sodería", acompañados por las murgas "Los chicos del piletón" y "La murga madruga", quienes con sus coloridos disfraces y sus pegadizos ritmos atrajeron a las familias que estaban en el parque. De ahí pasaron a los fondos de la Casa de la Cultura, donde se exhibieron los trabajos finales del taller de montaje, y luego se puso la obra "Juan sin miedo", del grupo mendocino "Patalarrastra", a cargo del titiritero Hernán Cruz.
"Sensacional"
"Estuvo sensacional", dijo María Laura, sentada en el pasto junto a sus dos niñas. "Me parece genial, y los chicos se divierten mucho. Sabía del festival, pero me reservaba para el domingo", le dijo a LA GACETA. Hugo y Roberto de no más de 12 años, eran dos de los niños que pugnaban por ver entre los numerosos asistentes. "El sonido tendría que ser más potente, porque no escuchamos bien allá atrás", se quejaron. Federico llevó a sus nenas al parque. "Fue una suerte, porque no sabía de esto. La verdad es que las chicas se entretuvieron mucho con el show", dijo contento.
Dos espacios
La cantidad de público superó todas las previsiones, y quedó claro cuán diferentes son las obras según el espacio donde sean puestas. En algunos casos, pueden llegar a perder esa magia de la que tanto se habla, cuando no existe la concentración necesaria para seguir el relato, y la visión no es clara para los que están ubicados atrás.
El titiritero mendocino se las vio en aprietos para contener tanta demanda, ya que, con gran oficio, él interpreta a ocho personajes detrás del retablo, en una historia que mantiene en vilo a los niños. Estos aplauden a rabiar cuando el héroe "Juan sin miedo" acaba con el malvado hechicero.
Sin embargo el sábado, cuando más de medio centenar de chicos disfrutó con la misma obra en "La Sodería", el titiritero no tuvo los problemas que le planteó el espacio abierto.







