Los planteles de Atlético y Central compartieron el hotel sin problemas

11 Nov 2017
2

EN BUENAS MANOS. Zampedri se fotografió en el hotel junto a Manuel Velárdez, uno de los integrantes del cuerpo médico “decano”. LA GACETA / FOTOS DE LEO NOLI (ENVIADO ESPECIAL)

FORMOSA, (Leo Noli, enviado especial de LG Deportiva).- El primer contacto entre ambos rivales, entre las delegaciones de Atlético y Rosario Central se dio el jueves por la tarde, en el lobby del hotel donde la organización los invitó a concentrarse. Y a diferencia de lo que cualquier desconfiado podría imaginarse, no hubo miradas de tigre ni mensajes subliminales de venganza. Hubo saludos, abrazos y mucha cortesía de la buena porque, el fútbol es un juego, más allá que algunos no lo entiendan así.

Cada uno dispuso de un salón especial donde merendaron, cenaron, desayunaron y almorzaron sus jugadores. Esos salones sí estuvieron alejados uno del otro. Pero lo que no sucedió que fue el hotel se partió en dos. En un mismo piso hubo futbolistas del “Canalla” y también del “Decano”. No pasó nada raro.

Los que más contacto tuvieron entre sí fueron los equipos de prensa. Con Silvio Nava a la cabeza por Atlético, las charlas de café fueron largas y tendidas. Hubo, de hecho, también espacio para retomar un tema que causó controversia: un video de un medio partidario de Atlético con título “motivacional” que se dedicó a comparar uno y otro club; a sus ciudades. “Las comparaciones son odiosas. Y esto es fútbol, simplemente fútbol”, lamentó el desacierto de las imágenes Juan José Sánchez, N° 1 del equipo de prensa de Central. Entre Sánchez y Nava hablaron del “famoso” video. Incluso, la comisión directiva “albiceleste” lo condenó. Igual, el asunto pasó a ser anecdótico. Como la frustrada visita al hotel de Gildo Isfrán, que gobierna Formosa desde 1995.

También hubo muy buena onda entre los jugadores y sus allegados. Los que no se perdieron la chance de saludarse fueron Fernando Zampedri con sus ex compañeros del “Decano”. Se cruzó con varios amigos el goleador antes del almuerzo de ayer. Y, por supuesto, los abrazos, las preguntas confidentes, los ¿cómo estás? Fueron el ABC de cada conversación.

La previa de esta semifinal pasó tan rápida para los dos que no se dieron cuenta que estuvieron tan cerca y durmiendo bajo el mismo techo. Porque ninguno se sintió que estuvo durmiendo con el enemigo. Esa es la verdad.

Aquí, allá y en donde sea, las cábalas son campeonas

FORMOSA (Enviado especial de LG Deportiva).- Cuenta Daniel, el estudioso que no pudo llegarse hasta el “Antonio Romero”, que lo suyo es dar vuelta un vaso de vino y acostarlo sobre el techo de la heladera de su casa. Así le va bien cuando rinde y así le fue (bastante bien) con Atlético, al que siguió por varias rutas, pero que ayer alentó por TV.

Está el amigo Carabajal, el mismo con el que LG Deportiva se topó en las puertas de ingreso del estadio Allianz Parque, de Palmeiras, en Brasil. “No importa si no hay plata, no importa el sufrimiento. Lo que importa es que vayamos donde vaya el ‘Decano’”, explica Adrián, vestido igualito que en aquella noche brasileña, desde las zapatillas hasta las medias, pasando por la ropa íntima, el jogging con el escudo de Atlético, la camiseta y una gorra tan colorida como el cielo formoseño.

Entre sus hinchas, en sus fanáticos, Atlético genera una dependencia sin límites. “Ni jefes, ni jefas, ni esposas; absolutamente nada”, se ríe Carabajal, y le apunta a uno de sus compinches que aparentemente viajó hasta Formosa contra la voluntad de su patrón. “Esto es Atlético y no medimos consecuencias”, acepta.

Un grupo de “Decanos” hizo base en las cercanías de la zona de acceso a la popular local, la de Atlético. Uno a uno de los comensales se excusa de contar cuál es su superstición favorita cuando juega el “Decano”. Apenas se limita a decir: “la cábala es que estamos acá, y que siempre estamos”.

“Yo uso un gorrito que es de la época de Fernando Robles”, comenta Ramiro. “Tuve cábalas de todo tipo durante toda mi vida. Un día dije basta, corté con todo y Atlético empezó a crecer. Vino el ascenso a Primera, la clasificación a las copas y esta semifinal. No más cábalas. Nos va bien así, je”, asegura Raúl Villagra.

“Con mis primos en la platea, nos poníamos en fila y tirábamos hacia arriba las entradas en la salida del equipo. Tenían que caer entre dos asientos. si no nos iba mal. La mantuvimos 10 años”, comenta Bruno Cabello, que ahora vive en Buenos Aires pero siempre está donde juega el “Decano”. Comprada fuera del país, una gorra celeste y blanca que lleva el sol y el nombre de Uruguay es el mayor tesoro de Jorge González. Es su amuleto de la buena suerte. Pocas veces le fue mal al “Decano” estando el hombre con su talismán en la cancha. En cambio, Nahuel Barbona viaja con su bandera. “La renovamos con la Copa sobre el escudo”, cuenta feliz.

De que las hay, las hay. Así lo firman hasta los futbolistas. Son variadas las cábalas y todas aspiran a que a su club le vaya bien. Anoche no hubo dos ganadores en el resultado. Pero sí en las tribunas, porque Atlético y Central contaron con ese aliento que no se inventa ni se practica. Simplemente, se siente.

Comentarios