Hablan de “caza de brujas” por acoso en el Parlamento inglés

“Ha sido un tema largamente postergado”.

05 Nov 2017

LONDRES.- El escándalo sobre acoso sexual en el Parlamento británico continúa expandiéndose luego de que el bloque de los Conservadores suspendiera de su bancada al parlamentario Charlie Elphicke ante la existencia de “graves acusaciones” en su contra.

“El partido informó a la prensa antes que a mí de mi suspensión. Niego cualquier mala actuación”, dijo Elphicke, representante de Dover, en su cuenta de Twitter.

Su colega partidario Roger Gale advirtió en una entrevista con la BBC sobre la existencia de acusaciones prematuras y una “caza de brujas”. Desde la oposición, la parlamentaria laborista Harriet Harman afirmó que no existe “ninguna caza de brujas”, sino que ha sido un tema “largamente postergado”. La primera ministra británica, Theresa May, presentó el viernes un nuevo código de conducta para los miembros de su Partido Conservador y propuso un debate interpartidario, en medio del escándalo desatado a partir de la renuncia del ministro de Defensa, Michael Fallon.

El lunes tiene previsto discutir sobre este tema con los líderes de otros partidos en el Parlamento.

El escándalo desatado a partir de la renuncia de Fallon también sacudió a la oposición. Un parlamentario fue excluido temporalmente del Partido Laborista el jueves por haberse comportado de manera “inadecuada” con una compañera a la que le envió mensajes de texto indecentes. En este contexto, el caso de Fallon podría no ser más que la punta del iceberg. Los medios aseguran que entre los colaboradores del grupo conservador en la Cámara de los Comunes circula una lista con unos 40 diputados a los que se acusa de “comportamiento inadecuado” y que contiene los nombres de varios miembros del Gabinete, entre ellos Fallon.

Su dimisión aumentó la presión además sobre el jefe de Gabinete de May, Damian Green, quien al parecer le tocó la rodilla también a una periodista en un pub y luego le envió un mensaje ofensivo, aunque Green lo niega tajantemente. A esto se suma el caso de un secretario de Estado que envió a su secretaria a comprar dos vibradores a un sex shop, según se divulgó. (DPA)

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