El olvidado museo de BellaVista

05 Nov 2017

En toda comunidad suele haber una o más personas que se han destacado por sus cualidades humanas e intelectuales y por lo general, les brindan un reconocimiento, si este es en vida, mucho mejor. En los últimos lustros, en que la corrupción se ha convertido nos sólo en una palabra cotidiana, sobresalen aquellos ciudadanos que han hecho de la decencia y la solidaridad su vida, especialmente en el mundo de la política. Fernando Pedro Riera, hijo de Bella Vista, fue uno de ellos.

La Fundación que lleva el nombre de su ciudad, inició en octubre de 2013 una gestión para convertir en museo la casa del ex mandatario a través de la Comisión de Patrimonio Cultural de Tucumán, presentación que fue remitida con informe favorable a la Legislatura.

Casi tres años después, el 28 de abril de 2016, la Cámara sancionó la ley que declaraba el inmueble “Sitio histórico provincial”; en mayo, el Poder Ejecutivo promulgó la norma que quedó registrada como Ley 8.872, pero nada se hizo desde entonces. Ubicado en la calle García Fernández, a unos pocos metros de la sede municipal, el inmueble, donde vive sola la hermana de don Fernando, de 92 años, está sintiendo el paso del tiempo y corre peligro de deteriorarse.

Además de incluir muebles, objetos y documentación del gobernador tucumano en los períodos 1950-1952 y 1983-1987, el museo dará cabida a los dirigentes de ese municipio cabecera del departamento Leales, que se destacaron a lo largo de su existencia como empresarios, gobernantes, sindicalistas, sacerdotes, poetas, docentes, deportistas, líderes comunitarios, según la propuesta.

El intendente de Bella Vista dijo que la expropiación ya se hizo, pero la casa tiene un ocupante que es la hermana del ex gobernador; tenemos que declarar los derechos de usufructo de por vida a su favor para que ella no resulte perjudicada. “La idea es hacer algo similar a lo que se hizo en Concepción con el museo Nasif Estéfano”, añadió.

A lo largo de su trayectoria, Fernando Riera fue un ejemplo de dirigente político, comprometido con los intereses del pueblo. Su vocación de servicio estuvo principalmente orientada hacia los más humildes. Nunca adquirió una casa en San Miguel de Tucumán. “Cuando su función lo requería residió en una sencilla casa, de Mendoza primera cuadra, que le facilitaban en calidad de préstamo.

Además, el único patrimonio que ostentaba, después de casi medio siglo de desempeñar diversas funciones en el ámbito público, fue el 25% del inmueble de Bella Vista, que pedimos que se incorporara al patrimonio cultural, que heredó de sus padres y de sus hermanos”, dijo en una oportunidad, Manuel Valeros, presidente de la Fundación Bella Vista.

Fernando Riera nunca usó los dineros de la comunidad para acrecentar su patrimonio, bastante modesto por cierto. Mostró que no era necesario poseer una fortuna económica para ejercer el liderazgo en el peronismo tucumano a lo largo de más de tres décadas.

La Fundación Bella Vista aspiraba que su iniciativa se concretara en el bicentenario de la Declaración de la Independencia. La actual administración provincial es del mismo signo que la anterior. Sería lamentable que este proyecto no se concretara a la brevedad porque si ello ocurriera, se desnudaría una vez más la ingratitud hacia aquellos tucumanos que han honrado la política con su decencia y su vocación de servicio.

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